Los escenarios que vienen según quien gane las primarias

Las reacciones posibles de Cambiemos ante un triunfo de Cristina Kirchner en provincia de Buenos Aires, las chances del oficialismo y el largo camino hacia octubre

 

Por Rosendo Fraga

 

En los días previos a las PASO, los sondeos dan ganadora a Cristina en la provincia de Buenos Aires. Pero nadie puede descartar un vuelco de último momento que descoloque el pronóstico de los sondeos, como sucedió el año pasado con los referéndums del Reino Unido sobre el Brexit y de Colombia por el acuerdo de paz. No sólo están los indecisos, sino también los votantes “blandos” los que reconocen que podrían cambiar su voto. Entre ellos y los indecisos se encuentra la cuarta parte del electorado. La cantidad de gente que vote en las PASO, también puede alterar el pronóstico de los sondeos.

 

Si Cristina gana, esa noche se planteará un conflicto de interpretación, tanto en los medios como en la política. La Dirección Nacional Electoral informará que Cambiemos es la fuerza más votada a nivel nacional, con un porcentaje que puede rondar 30% de los votos. La dispersión del peronismo, que además de estar dividido lleva diversas denominaciones en las diferentes provincias, hará que la fuerza bonaerense de Cristina (Unión Ciudadana) sea la segunda acercándose al 15%. Sobre este resultado, el comando de campaña del oficialismo -que será uno sólo para nacionalizar el efecto- presentará la proyección de legisladores nacionales en caso de que octubre repita el resultado de agosto, que dará algunas bancas más para Cambiemos en ambas cámaras del Congreso. Entonces comenzará el festejo, encabezado por Mauricio Macri. Al mismo tiempo, en el comando de campaña de Cristina, si ella gana por un voto, también festejará el triunfo. Los medios estarán en ambos lugares, transmitiendo los dos festejos. Si Cristina perdiera, no habría conflicto de interpretación alguno.

 

El efecto político y económico de un triunfo de la expresidenta en Buenos Aires será importante, sobre todo si fuera por varios puntos. La realidad política mostrará que el peronismo, si bien dividido habrá ganado en más de la mitad de los distritos y que la suma de sus votos superará ampliamente al de Cambiemos, tanto en la provincia de Buenos Aires, como a nivel nacional. Esta es la perspectiva que asumirán los gobernadores del PJ.

 

Si Cristina gana las PASO, entonces se iniciará la competencia entre dos efectos: el “temor” que puede favorecer a Cambiemos y el “ganador” que puede jugar a favor de ella. Los 70 días entre las PASO y la elección es un período largo en términos electorales, en el cual muchas cosas pueden cambiar, tanto a favor como en contra de los contrincantes. El antecedente de la única elección de medio mandato con PASO (2013) muestra que entre ellas y la elección hubo una “polarización atenuada”. Sergio Massa había obtenido 35% y llegó a 44% y Martín Insaurralde (candidato K) creció del 30% al 32%. La suma de ambos pasó así de 65% a 76%. Una cuarta parte del electorado no se “polarizó”. Cabe recordar que no se trata de una segunda vuelta real, sino que las listas que no sean primera y segunda, en octubre eligen también legisladores provinciales y concejales. Puede haber corte de boleta, pero no masivo. Cambiemos jugará a repetir la estrategia de polarizar con el “temor” al retorno de Cristina, buscando el corte de boleta de votantes de Massa y Randazzo. A su vez la expresidente tratará de mostrarse como el único “límite” a Macri, sin cambiar el tono de su campaña moderada, que en este caso habría sido exitoso y buscando capitalizar el hecho de que el votante del PJ tiene cierta tendencia a optar por el “ganador”. Ella también irá por el corte de boleta de quienes en las PASO votaron por Massa y Randazzo. A ello se suman los “imponderables” que pueden irrumpir generando efectos electorales. Si Cristina gana el 22 de octubre, ese día sus partidarios lanzarán su candidatura presidencial, como ya lo anticipó la semana pasada Héctor Recalde.

 

En cuanto al resultado de octubre, si bien en la noche del 22 de ese mes se repetirá el conflicto de interpretación, la provincia de Buenos Aires inclinará el “ganador”. La gran cuestión poselectoral será entonces la negociación entre el gobierno y el peronismo para avanzar en su agenda de reformas, iniciada en 2016 y frenada en 2017. Catorce gobernadores se reunieron el 3 de agosto para definir sus prioridades en esta negociación. El primer punto es no aceptar que se elimine el techo de 650 millones de pesos para el fondo del conurbano bonaerense, congelado desde hace más de una década. La gobernadora Vidal ha llevado al tema a la Suprema Corte. Los gobernadores no aceptan que se incrementen los  recursos bonaerenses a costa de las demás provincias. Pero temas como la reforma laboral, previsional e impositiva requerirán de un acuerdo con los gobernadores en el Senado y Massa y Bossio en diputados, dado que Cambiemos aunque obteniendo algunas bancas más quedará lejos de la mayoría en ambas cámaras. Ganando Buenos Aires, el Gobierno Nacional entra más fortalecido a esta difícil negociación, perdiendo, la enfrentará mucho más débil.

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