La competitividad, rompecabezas para armar en el agro

“Tenemos una lucha que es pensar el sector para los próximos 20 años por fuera de la caja”, dijo Gustavo Grobocopatel

 

Mucho se habla de la competitividad, un tema que ha tomado protagonismo en la agenda del sector agroindustrial. ¿Cuáles son las falencias, desafíos y oportunidades? En este sentido, días atrás se realizó la Jornada Nacional del Agro JONAGRO, organizada por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en busca de lograr la competitividad.

 

En el marco del evento, el presidente de la entidad, Dardo Chiesa, aseguró que “el productor es eficiente tranqueras para adentro, pero la falta de competitividad comienza tranqueras afuera, por los problemas en los caminos, en la conectividad, la superposición de impuestos, los costos logísticos, de financiamiento y laborales”. En relación a la reforma impositiva que impulsa el Poder Ejecutivo, Chiesa expresó que el sector espera ser escuchado y también que la reforma sea integral. “Se deben tener en cuenta tanto los impuestos nacionales como los provinciales y municipales, porque la billetera del productor es siempre la misma”. Además, el titular de CRA manifestó que “no hay que buscar la competitividad sólo en el precio del dólar, hay que buscarla en todos los valores. Un aumento del dólar también impacta en los costos dolarizados del productor”.

 

Inundaciones

 

En cuanto a los problemas climáticos, una de las variables que ha incidido en la competitividad especialmente este año, Chiesa destacó que “las inundaciones se están comiendo las tierras más productivas, y desde el sur de Santiago del Estero hasta Bahía Blanca tenemos un tremendo problema de agua”. Ante la labor de los funcionarios públicos, el dirigente gremial aseguró que “se está trabajando bien y se está debatiendo, pero el productor que tiene el agua hasta la rodilla y quiere soluciones urgentes”. Indicó que para resolver estos problemas “se va a necesitar mucha plata, y ese dinero tiene que salir de los impuestos, pero no tenemos más bolsillo para seguir pagando cosas extra”.

 

Logística

 

Por su parte, José Barbero, especialista en planificación y políticas del transporte, aseguró que “a nivel mundial, Argentina está peor en facilitación comercial que en infraestructura y servicio de transporte”. Barbero detalló que el país presenta 72% de movimiento de carga interno, 20,2% para la exportación y 7,8% para la importación. Además, los traslados registrados son en su mayoría en camión (92,7%) mientras que en menor medida se producen en ferrocarril (4,4%) y por agua (2,8%). En este marco, Barbero expresó que existen infinidad de problemas: “Tenemos una matriz de carga distorsionada, falencias en infraestructura vial, altos costos en el servicio de transporte interno, limitaciones en vías navegables, falencias en los controles de comercio exterior, costos crecientes en la logística urbana y limitaciones de infraestructura en los pasos de frontera”.

 

En el marco del evento, el presidente de la entidad, Dardo Chiesa, aseguró que “el productor es eficiente tranqueras para adentro, pero la falta de competitividad comienza tranqueras afuera, por los problemas en los caminos, en la conectividad, la superposición de impuestos, los costos logísticos, de financiamiento y laborales”

 

¿Qué hay que hacer en Argentina? No es un sólo desafío, sino muchos y hay que afrontarlos a todos: mejorar la eficiencia del transporte doméstico de cargas, modificando la matriz modal; consolidar el sistema de puertos, vías navegables y accesos terrestres y ampliar la capacidad vial y mejorar la circulación carretera, entre otros, detalló Barbero.

 

El costo argentino

 

A su turno, David Miazzo, economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), habló sobre el costo argentino en los precios del pan, la carne y la leche. En referencia a las distorsiones producidas por la estructura de costos sobre el precio final, Miazzo aseguró que “si queremos ser el supermercado del mundo, nuestros productos no pueden estar más caros en el mercado interno que los que se pagan en Dubai o Paris”. Al ser consultado por El Economista, comentó: “Es raro que el campo esté preocupado por la competitividad cuando tranqueras adentro es el sector más competitivo de la economía y puede competir con cualquier país del mundo. Sin embargo, tranqueras afuera comienza a perder competitividad, enfrenta los mismos problemas que el resto de la economía: impuestos, fletes, infraestructura, altos costos de exportación”. En tanto, ejemplificó: “Si tomamos los gastos de una hectárea de maíz, sólo el 45% comprende gastos de producir, administrar y asegurar el maíz, el restante 55% son gastos fuera de la tranquera, entre ellos, los gastos comerciales y de fletes representan el 38,5%”.

 

Al ser consultado por El Economista, comentó: “Es raro que el campo esté preocupado por la competitividad cuando tranqueras adentro es el sector más competitivo de la economía y puede competir con cualquier país del mundo. Sin embargo, tranqueras afuera comienza a perder competitividad, enfrenta los mismos problemas que el resto de la economía: impuestos, fletes, infraestructura, altos costos de exportación”.

 

Mirada integral

 

Gustavo Grobocopatel, presidente del Grupo Los Grobo, ofreció un panorama del sector agropecuario y pronosticó que “vamos a un sistema productivo de altos costos y alta volatilidad, en el que las probabilidades de perder plata va a ser más alta por la dificultad de recortar gastos”. Asimismo, brindó una propuesta para mejorar la productividad, basada en tres pilares: la innovación, la integración y la inclusión. “Tenemos una lucha que es pensar el sector para los próximos 20 años por fuera de la caja. Creo que nos podemos inspirar en muchos países, pero lo que tenemos que hacer es una construcción colectiva local”, dijo el productor agropecuario a El Economista.

 

“No puede haber un gremialismo atado al pasado. Es hora de que revisemos el liderazgo del sector para tener una buena conversación con el resto de la sociedad”, destacó Grobocopatel.

 

En tanto advirtió que la innovación por sí sola no resuelve el problema de la competitividad, y se necesita integración. “Integrarnos al mundo para facilitar los flujos de bienes y servicios, conocimientos y capital”, sostuvo.

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