Diálogos after office

A 10 días de las PASO, el periodista dialogó con un economista, que también sabe de política, de la city porteña

Periodista: Se calmó el dólar, ¿pero podrá mantenerse quieto?

Economista: Si, por ahora sin grandes costos.

 

P: ¿Por qué por ahora?

E: El dólar se mantuvo quieto desde el agravamiento de la crisis de Brasil y la lluvia de dólares vía deuda pública, blanqueo y el agro. Pero entre marzo y julio el BCRA perdió más de U$S 3.500 millones.

 

P: ¿No se frenó la sangría en los últimos días?

E: Digamos que sí. Y, además, el BCRA como los bancos oficiales tienen munición de sobra para dejar el dólar donde quieran las autoridades.

 

P: ¿El nivel es incierto?

E: Bueno, no hay flotación libre, sino “administrada”. Nadie sabe por cuánto tiempo se mantendrá estable el tipo de cambio. Se supone que hasta fin de octubre. Dependerá crucialmente de que se sostenga el crecimiento de la actividad a la velocidad de junio-julio.

 

P: ¿Es factible?

E: Nadie lo sabe. Es más que necesario para recuperar la demanda de pesos. Ya el mercado acompaña un poco. Desde el jueves pasado hay cierta reversión de la dolarización de depósitos del sector privado. El chiquitaje sigue algo asustado, pero no los mayoristas. El lunes el BCRA hizo saltar la tasa de pases a 27,4%, y después la dejó bajar un poco. Si el mercado espera dólar en mínima baja hasta mediados del año próximo, volverá a ser negocio endeudarse en dólares para comprar activos en pesos.

 

P: ¿Se estabilizará sólo con la suba de tasas?

E: Si liquidan algunas cerealeras, y cada tanto vende la banca pública, se llega a los niveles actuales hasta el 13 de agosto. El resultado de las PASO influirá en las cotizaciones del lunes 14 y en la licitación de Lebac del martes 15. Hasta ahora el BCRA puede manejarlo sin problemas.

 

P: ¿Pero había atraso, no?

E: Por supuesto. Y el problema es la secuencia para corregirlo. Quizá una fuerte suba de única vez hubiera pegado plenamente en precios, pero los saltitos con volatilidad mostraron falta de reflejos del BCRA. La obsesión por el mercado libre terminó asustando a la población y al propio Gobierno. La intervención de María Eugenia Vidal puso en claro quién tiene real peso político en la mesa chica oficialista.

 

P: Pero Federico Sturzenegger no está débil.

E: Para nada, pero no olvide dos cosas. El reemplazo de Pedro Biscay por “Quique” Szewach se logró en el Congreso de la Nación con una votación en comisión que se ganó apenas por 3 a 2. El otro detalle, y que no le gusta nada a la conducción del BCRA es que Alfonso Prat-Gay asesora a Vidal…

 

P: Pero el problema central vuelve a ser el de las expectativas. Si el dólar no sube, o sube menos que el IPC, muchos se quejan del atraso cambiario. Si sube más rápido, otros tienen miedo del traslado a precios.

E: Ambos problemas psicológicos tiene una razón macro, y física si se quiere: una permanente expansión monetaria que genera exceso de oferta de pesos y divisas. Y con el déficit fiscal que no baja, eso va a seguir siendo problemático. Para el BCRA, buena parte del sector privado es medio “gataflora”, pero con pases y Lebac no se puede bajar inflación, estabilizar el tipo de cambio, moderar el costo del crédito o buscar aumentar reservas de manera permanente. Además, el gran problema sigue siendo la brecha fiscal, y la demora para bajar gasto, impuestos y endeudamiento externo. Si no, larga vida al cuasifiscal por Lebac y pases pasivos. Aunque no lo admita, el BCRA no es nada independiente del Tesoro.

 

P: ¿La flotación sería siempre problemática?

E: El “miedo a flotar” es natural. Como siempre se dice, el miedo no es zonzo. Además no hay austeridad fiscal ni monetaria. Por algo el propio Szewach había advertido meses atrás que no estaban dadas las condiciones para una flotación libre. Y no lo están.

 

P: El problema es de política interna.

E: Y sí. Esencialmente de política fiscal, y ahora recrudecen líos con la política comercial que parecían superados

 

P: El exterior parece relativamente calmo, salvo cierta baja en el precio de la soja.

E: Son cuestiones internas. Mire, el viernes la Cancillería creó un Jefe de Asesores para promover inversiones y exportaciones y negociaciones exteriores, como si fuera necesario. Casi dos semanas después de que por un decreto dejaron sin funciones a 400 consejeros comerciales sin atribuciones para ferias y promociones, y se pasaron esas atribuciones al Ministerio de la Producción. Además removieron al titular de la Agencia de Inversiones.

 

P: Pero si pasan funciones de un ministerio a otro, ¿cuál es el problema?

E: Las funciones se mudaron, y no el personal.  Producción tiene vía libre para contratar más personal, creando una estructura paralela a la de Cancillería, que ahora debería reubicar a esos profesionales. Mientras tanto, más gasto y déficit. En Comercio Interior se removieron directores, aparentemente sin motivo y para nuevos contratados de escasa experiencia. Demasiado gasto, y  no se entiende para qué.

 

P: ¿En su visión el problema sería el gasto?

E: Y…¿qué le parece?¿Qué diríamos si estuviera contratando a rolete el ex ministro Axel Kicillof? Esta burocracia cada vez más costosa para nuestros bolsillos, ¿para qué? ¿Cuánta inflación futura significará? Mire, después de octubre empieza otra historia, y con Cristina senadora no va a ser fácil el camino hasta las elecciones presidenciales. Y los años pasan, y la gallina de los huevos de oro sigue siendo la pampa húmeda y el complejo sojero. Pero con un déficit y un gasto en burocracia que no para de crecer, seguiremos empantanados.

 

P: ¿Pronostica cosecha récord para el año próximo?

E: El problema de las inundaciones y la suba de napas de agua de unas 7 u 8 provincias se ha agravado, y mucho. De 1 millón de hectáreas inutilizadas casi, pasamos a una superficie entre 2 y 3 millones de hectáreas. Si se siguen demorando las obras hídricas, que son un gasto inevitable, en algunas provincias nos quedaremos sin la soja y sin la tierra. Y ahí veremos hacia donde irán el dólar, los números externos y las cuentas fiscales. Alguien dijo 20 años atrás que estábamos condenados al éxito. Yo tengo mis dudas…

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