Desinflación con movimiento de precios relativos

Hay méritos (pese a errar con las metas)

 

La desinflación (el 21,9% que dio la interanual de julio confirma el proceso en la comparación con 2016) sigue mostrando grandes volatilidades en la general y una persistencia molesta y por ahora ineludible en la núcleo. Y se da en paralelo a correcciones de precios relativos, del tipo de cambio y de las tarifas, y de la recuperación de la economía.

 

Qué deparará agosto en materia de la dinámica de precios. Esa es la cuestión a discutir ahora que el dólar parece haber aflojado la presión tras el nerviosismo previo a las PASO. A pesar de que esa presión aflojó, cabe esperar que la depreciación que hubo a lo largo de julio le meta fichas a la inflación de agosto, junto con el aumento de las prepagas, de 5%. En lo observado hasta ahora, la núcleo no le da tregua al BCRA y se mantiene en el 1,7% de promedio.

 

Dinámica

 

Julio terminó siendo menos grave de lo que se esperaba en cuanto a incrementos de precios, pero aun así presentó aceleraciones importantes tanto en la general como en la núcleo. El panorama semanal publicado ayer por Federico Muñoz y Asociados reseñó: “La fuerte escalada del dólar desde principios de mayo, el inoportuno ajuste en los precios de los combustibles y las alzas de algunos otros ítems (prepagas y cigarrillos) hacía presagiar para julio una aceleración sensible de la inflación”.

 

Pero finalmente la inflación superior al 2% que esperaba el consenso de los analistas que mes a mes presentan sus distintas mediciones terminó no reflejándose en el IPC Nacional que publicó el Indec, que cerró en 1,7% (con una núcleo de 1,8%). Muñoz calificó a la reacción del mercado al momento la recepción de las buenas noticias (en comparación a lo que se esperaba) como “alivió”.

 

Justamente: alivio. Las buenas noticias consistieron en que el dato no sea tan grave, pero no fueron buenas nuevas en materia de desinflación ya que lo que hubo fueron aceleraciones. En ese sentido, Muñoz destaca que “es muy probable que el BCRA no esté satisfecho con la evolución de la inflación núcleo de los últimos meses: en julio fue 1,8% y el promedio en lo que va del año, 1,7%. Estos valores sugieren que la tendencia inflacionaria subyacente sigue estando bastante por encima de lo que Sturzenegger hubiese deseado para esta altura del año”.

 

Matices

 

Sin embargo, más allá de las volatilidades, si se compara contra la interanual de 40% que llegó a dar diciembre del 2016, la desinflación es un hecho y Muñoz destaca tres cuestiones que la hacen más meritoria.

 

La interanual de 21,9% que dio julio según el IPC Nacional del Indec se logró sin que el dólar esté planchado: la depreciación de las últimas semanas permitió que el tipo de cambio real multilateral esté un poco por encima de lo que estaba hace exactamente un año atrás.

 

Se logró también sin tener ancladas las tarifas de servicios públicos: de hecho, los precios regulados aumentaron 130% desde diciembre de 201 y los de la núcleo 61%. 3  Se logró con la economía saliendo de la recesión, en pleno repunte contra la caída que se registró durante el año pasado: para Muñoz el tercer trimestre cerrara 4% arriba interanual.

 

Para Muñoz todos estos matices deberían implicar una lectura más condescendiente respecto al proceso desinflacionario que encara el BCRA.

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