Colores primarios

Cambiemos obtuvo un notable envión electoral y, además, seguiría capitalizando una de sus grandes ventajas: la fragmentación del PJ

 

Por Ignacio Labaqui Analista político, profesor en Universidad Católica Argentina y en Universidad del CEMA

 

Mauricio Macri ha sorteado con éxito su primer test electoral de su Presidencia. La performance electoral de Cambiemos en las PASO estuvo por encima de las expectativas. Y aunque no puede darse por descontado que octubre sea una réplica de lo ocurrido el domingo, de ser ese el caso, el Gobierno quedará como un ganador indiscutido.

 

Aunque la mirada convencional reduce la elección de medio término a lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires, la realidad es que tanto las primarias como las elecciones generales de octubre son elecciones en 24 distritos en las que lo que está en juego es la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. En vistas de ello no hay una vara para juzgar la performance electoral del Gobierno: bancas, votos obtenidos a nivel nacional y la provincia de Buenos Aires.

 

Fotos y lecturas

 

La fotografía que nos dejan las PASO es a Cambiemos como un claro vencedor en dos de las tres variables consideradas. Si bien resta conocer el resultado definitivo de lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires, la pelea cabeza a cabeza entre quien hace dos meses era un candidato apenas conocido por el electorado bonaerense y la expresidenta deja a Cambiemos como ganador moral en la tercera vara utilizada para medir el grado de éxito del oficialismo.

La performance electoral de Cambiemos en las PASO estuvo por encima de las expectativas

 

El oficialismo fue la fuerza más votada a nivel nacional con 36% de los votos, superando lo obtenido tanto en las PASO como en la primera vuelta de las elecciones de 2015. No solo incrementó su apoyo electoral, sino que fue la fuerza más votada en 10 distritos (sin contar la Buenos Aires y Santa Fe donde habrá que esperar al escrutinio definitivo para saber cuál fue la fuerza más votada).

 

De repetirse los mismos resultados en octubre, Cambiemos incrementaría de modo notable su contingente legislativo, aunque no le alcanzaría para tener mayoría en ninguna de las dos cámaras. Finalmente, independientemente de lo que marque el escrutinio definitivo, el provisorio empate entre Esteban Bullrich y Cristina Fernández de Kirchner es una bocanada de aire fresco tanto para el gobierno como para el así llamado “círculo rojo”.

 

El fantasma del regreso triunfal de la expresidenta fue en los últimos dos meses un factor de perturbación para el establishment. Desde que Cristina hizo pública su intención de competir en las elecciones el peso se deprecio 9% -a contramano del resto de las monedas de la región que se apreciaron frente al dólar- mientras que el riesgo país aumento unos 50 puntos básicos. El Gobierno, sin embargo, conjuró con éxito ese fantasma y es difícil pensar que el mercado financiero muestre reacción alguna si el escrutinio definitivo de la provincia de Buenos Aires muestra a Cristina en el primer lugar por un puñado de votos.

 

Hacia octubre

 

¿Qué cabe esperar para octubre? ¿Replicarán las elecciones el resultado de las primarias?

 

Cambiemos no solo incrementó su apoyo electoral, sino que fue la fuerza más votada en 10 distritos 

 

En principio resulta aventurado suponer que octubre será un espejo de lo ocurrido ayer. La experiencia de 2011, 2013 y 2015 mostró cambios importantes entre el resultado de las PASO y el de las elecciones generales. En el caso de 2015 a su vez hubo un destacable aumento de la participación.

 

No obstante, a priori, no hay motivos para pensar en un debilitamiento del Gobierno en las urnas. Especialmente teniendo en cuenta que la economía, que hasta ahora fue en el mejor de los casos neutral para el Gobierno -particularmente en la provincia de Buenos Aires- probablemente comience a jugar a favor de Cambiemos.

 

El resultado de ayer más bien pone en aprietos a buena parte de la oposición -particularmente al peronismo- comenzando por la expresidenta. Cristina Fernández apostó a mostrarse moderada y conciliadora, un perfil bien diferente al de la líder que monologaba desde el atril presidencial, con el objeto de bajar el nivel de rechazo y convertiré en el canal de expresión de quienes están desencantados con el Gobierno. Esa estrategia no resultó exitosa.

 

La experiencia de 2011, 2013 y 2015 mostró cambios importantes entre el resultado de las PASO y el de las elecciones generales

 

La expresidenta no consiguió quebrar su techo, y terminó cabeza a cabeza con un candidato que hasta hace dos meses era un desconocido para buena parte del electorado bonaerense. En virtud de ello cabe preguntarse si la ex presidenta dará un giro copernicano y volverá a su modo habitual, dejando de lado el espíritu zen de estos últimos dos meses, o si mantendrá la estrategia desplegada para las PASO, pese al carácter limitado de sus resultados.  ¿Podrá la ex presidenta apelar al voto útil y conseguir el apoyo de los votantes de Sergio Massa y Florencio Randazzo? Parece difícil.

 

Más allá

 

Massa también ha quedado en una situación delicada. De repetir en octubre la votación del domingo, sufrirá una importante merma de bancas, probablemente convirtiendo al Frente Renovador en una expresión de carácter vecinal, archivando definitivamente el proyecto de Massa de obtener el liderazgo del peronismo, triunfando desde afuera, como hizo Antonio Cafiero en los ‘80. La gran pregunta es qué si Massa -lo mismo aplica a Randazzo- podrán mantener el mismo nivel de apoyo en octubre, y si no es el caso, hacia donde migrarán esos votos. ¿Qué primará entre los votantes blandos de Massa y Randazzo: el descontento con el Gobierno o el rechazo a Cristina?

 

El resto del peronismo tiene poco para celebrar. Cambiemos hizo una notable elección en distritos gobernados por distintas vertientes peronistas, tales como Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, San Luis y Santa Cruz. Tal vez lo único que puedan celebrar los gobernadores peronistas es que la elección de Buenos Aires les ha sacado un peso de encima: la perspectiva de un liderazgo renacido de Cristina Fernández de Kirchner.

 

El Gobierno puede darse por satisfecho con el resultado de este primer test electoral, aunque como es obvio la elección que vale es la de octubre. De no haber cambios notables entre las PASO y las elecciones de octubre, Cambiemos no solo habrá obtenido un notable envión para la segunda mitad del mandato de Macri, sino que podrá seguir disfrutando de una de sus principales ventajas: la fragmentación del peronismo, que sigue sin poder digerir la crisis en la que lo sumió la elección de 2015. La historia parece repetirse: la derrota de 1983 generó un cimbronazo en el peronismo, del cual comenzó a recuperarse en 1987. La elección del domingo parece mostrar lo mismo y dejar a Macri y a Cambiemos cerca de su propio 1985.

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