Ahora Amazon patea el guardarropas

Sigue desafiando las prácticas comerciales estándar. ¿Habrá alguien que pueda seguirle el paso?

 

Por Francisco Sánchez

 

Amazon no deja de sorprendernos. Acaba de introducir una nueva modalidad para comercializar ropa para sus más de 80 millones de clientes prime, y siguen aumentando: Amazon Wardrobe. Ahora los futuros compradores pueden elegir tres o más prendas de vestir (hasta 15), tienen siete días para probársela, y pueden hacerlo antes de pagarla. El truco es que no tienen que pagarla por anticipado, tienen enormes facilidades para devolver las prendas que no quieren por correo, y descuentos según la cantidad que finalmente compren.

 

Si la modalidad de comercialización introducida por la compañía de Jeff Bezos es exitosa, la presión sobre la competencia va a ser fenomenal. Ya de por sí, Amazon rompió el mercado forzando a la baja los márgenes de los minoristas al ofrecer envío gratis y casi inmediato. ¿Qué pasaría si ahora los consumidores llegan a pensar que es un derecho adquirido probarse la ropa en sus hogares sin pagarla antes?

 

Los aumentos de costos serían enormes. Para empezar, los costos financieros de recibir el pago más tarde. Luego, los costos de procesar mayores devoluciones. Aun con el derecho a la devolución, no es lo mismo para un consumidor ver el pago impactar en su resumen de tarjeta de crédito para obtener un crédito luego si devuelve la prenda, que recibir la prenda sin cargo alguno. Es muy probable que esta modalidad aumente la demanda de prendas para prueba y que luego las transacciones efectivas sean mucho menores.

 

La política de devoluciones sería más difícil de manejar: un consumidor pide 15 prendas y decide que quiere devolver 10. El procesamiento asociado es más caro y complejo. Y las reglas para el consumidor tienen que ser muy claras para evitar que el consumidor se sienta engañado o confundido por los tiempos límite para devolver.

 

Y además podría obligar a terceras marcas, que hoy siguen vendiendo por afuera de Amazon, a aceptar la venta porque, de ser muy exitosa la modalidad, los consumidores podrían considerar la “compra” sin dinero anticipado, un derecho adquirido.

 

Amazon sigue desafiando las prácticas comerciales estándar. ¿Habrá alguien que pueda seguirle el paso?

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