Las metas de inflación para 2018 (8-12%) no serían cumplibles

Los analistas ven desinflación para el año que viene, pero no creen que el BCRA las alcance

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

Promediando el 2017 la inflación acumulada llegó a pisar el terreno de las metas inflacionarias que el Gobierno se planteó para la totalidad del año: las metas son de 12-17% y el acumulado para el IPC Nacional del Indec es de 11,8%. Es realmente muy difícil encontrar un analista que crea en una inflación interanual menor a 21-22% para diciembre. Para el año que viene las metas son de 8-12%. ¿Podrá la entidad que capitanea Federico Sturzenegger cumplirlas?

 

 

¿Imposible?

 

El economista jefe de Magement & Fit, Matías Carugati, que para este año prevé una inflación de 22%, considera que los ajustes de tarifas pendientes serán un problema para lograr las metas: “El problema de 2018 es que vas a seguir teniendo ajustes de tarifas. No se sabe si ahora se va a hacer el ajuste del transporte. Pero entre eso y que al BCRA le cuesta romper la inercia, creo que la inflación va a terminar unos puntos arriba de la meta también el año que viene. Nosotros vemos una de 14% o 14,5%. La núcleo está con dificultades para ponerse en el rango necesario”.

 

Coincide en buena parte el director de Epyca Consultores, Martín Kalos: “La inflación tiene todas las de bajar en 2018. Partís de un piso mucho mejor y el Gobierno está comprometido. Aun así, no va a cumplir la meta en 2018, porque parte, según como lo vemos nosotros, de 22%, en cambio de 17%. Además hay un montón de variables que este año tenés calmadas y que en algún momento tienen que reaccionar: desde el dólar y las tarifas hasta los salarios. En tarifas hay aumentos programados y en dólar uno pendiente. Ahí vas a tener fuentes de aumentos de precios que van a impedir una baja más abrupta. La vemos en algún punto en la mitad entre 22% y 12%”.

 

Una referente en predecir las dinámicas futuras suele ser Melisa Sala, de LCG, que tampoco ve posibilidades de cumplirlas y que además pone sobre la mesa otro asunto clave, que es el potencial costo que la desaceleración puede tener en términos de actividad. Dijo: “Este año vemos una de 22%. Para el año que viene tampoco creemos que vayan a cumplir la meta, salvo que refuercen mucho el ajuste. Nosotros tenemos 15% de inflación para 2018. Te deja un piso más alto, vas a seguir desacelerando, de eso no hay dudas, pero es difícil. Y todo depende del crecimiento. Nosotros tenemos 1% de crecimiento para el año que viene. La meta la cumplís si resignás más actividad”.

 

El costo

 

Y agregó: “Con bajo crecimiento tenés poco aumento de los precios. Este año vas a crecer estadísticamente pero no va a ser un crecimiento genuino. El año que viene no vas a tener el impulso fiscal del año eleccionario, no vas a crecer más que 1% o 2%. No vas a volver a tasas chinas ni mucho menos. Así que no vas a tener inflación de demanda. El bajo crecimiento ayuda a que la inflación no se dispare y que incluso siga desacelerando”.

 

Al respecto, Carugati hizo una lectura similar y dijo que, si bien ningún analista puede predecir cuántos puntos de crecimiento se resigna por cada punto de desaceleración inflacionaria, “las tasas van a tener un sesgo contractivo y eso tiene un costo obvio en términos de actividad”. Aunque matizó: “También, sobre todo si el Gobierno gana las elecciones, pueden haber medidas que incentiven la inversión y las exportaciones y que compensen. Por lo pronto, no creo que sea una desinflación a costa de una recesión muy prolongada”.

 

En ese sentido, Kalos afirmó que “parte de la política antiinflacionaria del año pasado fue la recesión. Eso rompió el esquema de exceso de demanda que venía primando en años anteriores. Y la inflación alta del año pasado se explica por el tipo de cambio y las tarifas. La política monetaria contractiva y la recesión fueron la política por excelencia. El año que viene por lo pronto no vas a tener inflación de demanda y que haya va a ser por el tipo de cambio y las tarifas”.

 

¿Nuevas metas?

 

El no cumplimiento de las metas deja dos últimas preguntas. ¿Qué tan grave es no alcanzarlas? ¿Sería mejor modificarlas? Al respecto, Carugati afirma: “Hay que mirar dos cosas. Por un lado la trayectoria, que claramente es de descenso fuerte. Por otro la verdad es que el BCRA se maneja con un régimen de metas y para este momento en el que es clave crear credibilidad y para eso lo mejor es cumplirlas. Pero modificarlas sería hacer trampa e implicaría pagar un costo aún más alto”.

 

Sala, en cambio, considera que las metas dejan innecesariamente expuesto al BCRA. “Sin ser tan ambicioso podrías demostrar dos cosas: que desaceleraste y que cumpliste. Pondría metas más cumplibles. Me parecería mejor modificarlas”, dijo.

 

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