¿Se viene el ajustazo monetario?

“Para que la inflación baje, es clave que el BCRA siga apretando las clavijas y continúe bajando la cantidad de dinero”, dice Diego Giacomini

 

Los meses que vienen serán de ajuste del cinturón monetario. La última semana fue reveladora en ese sentido. Y la anterior sentó las bases. Si bien el 2,6% que dio la inflación de abril llevó a especular con que se pudieran modificar las metas inflacionarias, semejante escenario resultaba inimaginable para los que conocen la fe y decisión de la directiva del BCRA en la política monetaria como herramienta antiinflacionaria única e infalible.

 

El martes pasado el BCRA subió la tasa de las Lebac (1,25 puntos contra la licitación de abril y 0,25 contra el mercado secundario) y el miércoles su presidente, Federico Sturzenegger, aclaró, por un lado, que la meta sigue y seguirá siendo la misma y, por otro, que la principal autocrítica que podía realizarse la autoridad monetaria era haber relajado la tasa hacia fines del año pasado.

 

Dos más dos cuatro: si relajar la tasa fue el error, ante el momento que vive la economía, con una inflación acelerando y con la decisión del BCRA de insistir en la apuesta, lo que vendría sería una suba de tasas para intentar absorber moneda y achicar la base.

 

Intérprete

 

Hay una pluma en la city que se anticipó un par de semanas a los movimientos de Sturzenegger del martes y miércoles pasados: la del economista y director de la consultora Economía & Regiones (E&R), Diego Giacomini.

 

Giacomini presentó una lectura personal que luego coincidió con la del BCRA: el apurado relajamiento de la política monetaria en noviembre explica la aceleración inflacionaria y, entonces, ahora hay que ajustar. Prohibido renunciar a las metas, que son toda una institución.

 

Ahora, con Sturzenegger dándole la derecha y haciendo autocrítica, Giacomini redobla: “Probablemente se necesite una tasa de interés más alta que la actual. La experiencia de fin de 2016 y comienzos de 2017 es contundente en este sentido: si la tasa queda baja con respecto a la tasa de arbitraje, la inflación no sólo deja de bajar, sino que se acelera”.

 

 

Según esta mirada, el asunto es fácil. En octubre, con tasas firmes, la base monetaria era $ 674.209 M. En noviembre, tal como destacan Sturzenegger y Giacomini, el BCRA cantó victoria antes de la gloria e inició una baja de tasas que se prolongó hasta el comienzo de diciembre. Así fue que en el anteúltimo mes del año la base fue hasta $ 716.689 M y en el último pegara un salto hasta $ 821.664. En enero llegó a $ 827.886 M y en febrero a $ 814.742. Recién en marzo se endureció de vuelta, con nuevas subas, y bajó a $ 754.772 M.

 

Tasa tasa

 

Ese pico de diciembre-enero sería el que estaría pegando hoy y, para este punto de vista, debería ser aleccionador: política monetaria expansiva dispara el IPC y contractiva lo desacelera. Otros economistas difieren: para ellos el dólar bajo, la apertura comercial en algunos sectores y la potencial moderación de los tarifazos explica y explicará las desaceleraciones por venir. Para otros el monitoreo y la discusión de precios que ahora pareciera estar encarando con timidez el Gobierno, con distintos sectores de la cadena productiva, es un tema insoslayable.

 

Pero para Giacomini (y, sobre todo para Sturzenegger, al que Giacomini parece interpretar a la perfección) la clave es la política monetaria. “No hay que descartar que el BCRA tenga que seguir subiendo la tasa de interés para continuar endureciendo la política monetaria y reducir la cantidad de dinero todo lo que se necesita para que la inflación baje a 1%/0,8% mensual en el segundo semestre y puede encararse la meta de inflación 2018”, dicé Giacomini.

 

Una bicicletería

 

Así, tanto como inevitablemente el 21 de junio comenzará el invierno también comenzaría una nueva primavera de las Lebac. En esa fecha el solsticio será un fenómeno insoslayable y este año vendrá trayendo un vencimiento de Letras de dos tercios de la base monetaria (es decir, $ 500.000 M).

 

 

Para Giacomini, Sturzenegger deberá aprovechar para subir tasas. Eso impulsaría la desaceleración fuerte de la inflación y haría cada vez más rentables a las Lebac: “Con política monetaria endureciéndose, las Lebac ganan atractivo como instrumento de inversión a cortísimo y corto plazo, es decir para los próximos meses. Más aun teniendo en cuenta que si la inflación baja fuertemente, el BCRA comenzará a bajar parsimoniosamente la tasa de las Lebac”.

 

Apretón del cinto

 

La expectativa es que para junio la base achique hasta llegar a $ 762.772 M. Una reducción de 7,7% midiendo contra el pico de enero. Para ello la tasa debería subir. Las grandes preocupaciones para el resto de los analistas son la bicicleta financiera, que implica una atracción de capitales especulativos, no productivos, y que termina en fuga y corrida, y sobre todo el impacto sobre la actividad por distintos canales.

 

De ahí que la noticia de la inflación de 2,6% de abril no sólo hiciera que la calle se tomara la cabeza por un número que reflejaba el dolor de los bolsillos, sino también que lo hicieran varios analistas, porque era la primera señal que indicaba un futuro de apretón monetario y subidón de tasa.

 

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