La inflación fue alta, pero no cambia la expectativa de baja

Sigue vigente la expectativa de que la inflación bajará en los próximos meses y quedará cerca del 20% a fin de 2017

 Por Camilo E. Tiscornia Economista, director de C&T Asesores Económicos y profesor de la UCA

 

Se esperaba que la inflación mensual de abril fuera elevada, pero el 2,6% que difundió el Indec superó las expectativas. De esta forma, acumuló 9,1% desde que arrancó el año.

 

La novedad en el comunicado del Indec estuvo en la inflación de doce meses, que se publica por primera vez desde que se retomó el cálculo del IPC en abril del año pasado. La misma fue de 27,5%, un valor notablemente menor que el 38% con que cerró 2016.

 

Indumentaria fue el rubro de mayor suba (5,1%), impulsado por el movimiento estacional que suele ocurrir en esta época del año por la salida al mercado de la ropa de invierno.

 

Vivienda fue el segundo rubro de mayor crecimiento: 4,6% mensual. El impulso provino del ajuste del gas, que afecta al rubro tanto en forma directa por lo que paga cada hogar individualmente como a través de las expensas.

 

Le siguió educación (3,2%), como suele suceder todos los marzo y abril, porque se recoge el ajuste que tiene lugar con el comienzo de las clases.

 

Estos tres rubros fueron los que crecieron por encima del promedio, sin embargo, la mayor parte de la inflación del mes se debió a los alimentos y bebidas, que subieron menos que aquellos (2,2%) pero tienen mayor ponderación. Esto hizo que la inflación llamada núcleo llegara a un preocupante 2,3%, la mayor desde junio del año pasado.

 

Dentro del alza de los alimentos, es importante notar las fuertes subas de los lácteos (5%) y las carnes (2,5%), ambos productos de elevada ponderación dentro del rubro. Las mismas responden, en parte, a problemas de oferta que tenderán a moderarse en los próximos meses.

 

Así, se puede concluir que, por más que haya superado lo esperado, una parte importante de la inflación mensual de abril se debe a factores puntuales. Por lo tanto, sigue vigente la expectativa de que la inflación bajará en los próximos meses y de que a fin de año quedará cerca del 20%, aunque difícilmente pueda llegar a la meta del BCRA.

 

Esto pondrá a la institución frente a un dilema: mantener una política monetaria contractiva para cumplir su meta a riesgo de enfriar la actividad, o tolerar un incumplimiento de su meta en favor de la reactivación. Creemos que de confirmarse la baja de la inflación a partir de mayo, seguramente comenzará a bajar su tasa de política monetaria para no debilitar más de lo necesario la actividad economica.

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