El futuro de la petroleras estatales en la región

Debemos blindar a las empresas del manejo político y convertirlas en pilares económicos y estratégicos

Por Alvaro Ríos Roca Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual director de Gas Energy Latín América

 

En América Latina existe el sentimiento socio cultural que lleva a mantener empresas estatales de petróleo y gas (NOC’S, según la denominación en inglés) y la decisión soberana de cada país de hacerlo.

 

Pero, si se decide mantenerlas, debería ser para que se conviertan en pilares económicos y estratégicos de largo plazo.
Recientemente se han destapado nuevos y variados escándalos de corrupción y de ineficiencias en casi todas las NOC’s de Améric Latina y esto debe hacernos reflexionar una vez más sobre cual el destino que deseamos para estas NOC’s.

 

La historia se repite. Una gran cantidad de gobiernos a través de las últimas décadas han utilizado a estas empresas para: 1) fuente de empleo para allegados políticos y ejercicio del nepotismo, 2) hacerlas subsidiar y ganar votos vía populismo, 3) forzarlas a invertir en proyectos poco o nada rentables y visibles en un afán electoralista, y 4) objeto de recaudación y enriquecimiento de los gobiernos de turno.

 

Lo anterior las torna en empresas no competitivas, sin gestión, sin gobierno corporativo y con magros resultados productivos, financieros y económicos.

 

Luego, no queda más que privatizarlas y/o venderlas, las más de las veces a precio de “gallina muerta”. En este derrotero camina Petrobras actualmente.

 

Entrando en tema es de interés analizar datos y tendencias del sector energético en Venezuela y de su estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).  Su extrema politización la ha llevado a una muy crítica situación para encarar el futuro, en el país con más reservas de petróleo y gas natural de América Latina.

 

En primer lugar, se aprecia allí la poca transparencia en el manejo y divulgación de datos e información fidedigna, situación que complica el análisis.  Luego se debe recordar que Venezuela básicamente es PDVSA ya que cerca al 90% de las exportaciones de ese país son de petróleo.

 

En 1999, PDVSA contaba con cerca de 40.000 empleados y producía 3,2 MMBbl/día. Hoy tiene alrededor de 150.000 empleados y produce cerca de 2,0 MMBbl/día.  La producción reportada oficialmente de petróleo el 2006 fue de 2,9 MMBbl/día y este 2016 llego a 2,5 MMBbl/día con una caída de 15% en toda la década, cuando todos los países petroleros han aumentado su producción notablemente.  Otras fuentes sitúan la producción el 2016 entre 1,9 y 2,2 MMBbl.

 

En 2006 Venezuela exportaba 96 MBbl/día de gasolina y en 2016 importó 63 MBbl/día. En el caso de diesel pasó de exportador con 153 MBbl/día a importar 44 MBbl/día. La producción de GLP cayó en 36% en toda la década de 69 MBbl/día a 44 MBbl/día. La producción de fuel oil cayó de 195 MBbl/día a 151 MBbl/día, es decir un 23% en la década.

 

Con unas reservas estimadas de gas natural de 200 trillones de pies cúbicos (TPC), de los cuales 30% son gas libre, irónicamente, el país tuvo que importar gas natural de Colombia desde el 2008 hasta el 2015 por una severa falta de inversiones en desarrollo de campos e infraestructura.

 

No sólo tuvo que importar, sino que por falta de este combustible y de mantenimiento de las unidades térmicas, se dan frecuentes recortes de energía eléctrica en algunas zonas del país.

 

En relación a la producción petroquímica, existen tres complejos petroquímicos que producen a baja capacidad, principalmente por falta de suministro de gas natural y derivados, restándole al país exportaciones y fomentando la importación de propano como materia prima.
PDVSA tiene un muy elevado endeudamiento y la deuda financiera actual se estima en US$ 41.000 millones y le cuesta cumplir compromisos con sus proveedores. A la fecha, todos los servicios y productos que recibe PDVSA deben ser pre-pagados. A los socios privados de las empresas mixtas que tienen participación, no se les cancelan sus dividendos y ganancias.

 

Algunas empresas están a la espera de un cambio en el modelo y que se les devuelva sus ganancias en el futuro con reservas de petróleo y gas, una especie de privatización. A Venezuela, para salir de la profunda crisis económica en la que se encuentra, no le quedará más opción que vender y/o privatizar varios de los activos de PDVSA, incluyendo, por supuesto, reservas de petróleo y gas natural. Esto también está ocurriendo con Petrobras en este momento.

 

Si la decisión de los gobiernos de América Latina es mantener sus petroleras estatales, debemos necesariamente blindar a las NOC’s de los riesgos del manejo político. Los ejemplos exitosos internacionales de cómo blindarlas se conocen y deberíamos tomarlos muy en cuenta.

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