El aumento tras el porcentaje

Los adicionales y las sumas fijas aparecen como una herramienta efectiva para otorgar un incremento salarial mayor al anunciado, pero sin sacrificar la pauta oficial

 

Como ya ha ocurrido antes, el Gobierno intentó instalar este año un techo de aumento salarial acorde con sus metas macroeconómicas y procuró aunar esfuerzos para mantener los acuerdos de los distintos sectores dentro de ese marco. Uno de los recursos empleados durante las negociaciones en curso para lograr el aval de los sindicatos y otorgar solapadamente una mayor recomposición salarial sin superar el 20% sugerido son las sumas fijas y los distintos tipos de adicionales que, según sus características, pueden traducirse en algunos puntos de mejora extra.

 

Para Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, los antecedentes más claros en este sentido fueron instalados por el sindicato de Camioneros en 2007. En esa ocasión Hugo Moyano accedió a firmar el aumento del 16,5% que impulsaba el Gobierno –consolidando la pauta y estableciéndola como referencia–, pero al mismo tiempo negoció duplicar la incidencia de la antigüedad (que pasó del 0,5% al 1%) y estableció que los adicionales por viáticos (dispuesto para los trabajadores que pernoctaban fuera de su casa) y por comidas (para los que no pernoctaban fuera) iban a ser cobrados por todos los trabajadores de manera superpuesta. Esto, en los hechos, significó una aumento varios puntos por encima del porcentaje firmado.

 

Puntos extra

 

Este año los docentes no universitarios consiguieron un trato similar. La Federación Argentina de Trabajadores de las Universidades Nacionales (FATUN) negoció un acuerdo en cuotas acumulativas que llegan en total al 22,1% de incremento salarial punta a punta, pero incluye una suma fija de carácter permanente de $2.000 para las categorías 7 y 6, que son las dos categorías más bajas. De este modo, si para todas las categorías el aumento es 22,1%, para esas dos se dispara a más del 30%. En ese mismo acuerdo también se duplicó el porcentaje de antigüedad para la categoría 4 lo que implica que para esos trabajadores, dependiendo de su antigüedad, su incremento también es mucho mayor que el 22,1%.

 

El caso de la Asociación Bancaria también es ilustrativo. El sindicato que encabeza Sergio Palazzo acordó 19,5% de aumento para este año, pero le sumó a ese porcentaje el 4% de incremento por lo perdido en 2016 más una suma de entre $7.000 y $7.600 (dependiendo la categoría) para enero. Asimismo, acordó un premio por el Día del Bancario que va de los $21.600 a los $41.000, lo que puede llegar a significar un aumento extra de alrededor de 3 puntos porcentuales. De todo eso, lo remarcado por el Gobierno Nacional fue el 19,5% y la cláusula gatillo incorporada, que por su carácter automático y retroactivo a enero podría mejorar el acuerdo varios puntos más durante el año.

 

Si bien este año todavía queda al menos un tercio de paritarias por resolver, entre los acuerdos cerrados al momento hay varios más en los que existen sumas fijas. Es el caso de los trabajadores ferroviarios ($2.500 no remunerativos en enero y febrero) y también de los municipales de la Ciudad de Buenos Aires ($2.500 en abril).

 

Ariel Lieutier, economista del Instituto de Trabajo y Economía – Fundación Germán Abdala, destacó que las sumas fijas, cuando son efectivamente fijas y no varían por categoría, tienen un efecto distributivo que beneficia más a los que menos cobran. Sin embargo, señaló “que el problema que tienen es que como se otorgan por única vez, cuando se vuelve a discutir al año siguiente el sindicato parte de una base mucho más baja, por lo que siempre es mejor incorporar la suma al porcentaje de aumento”.

 

Contraprestaciones

 

Entre los adicionales existentes se cuenta un subtipo que no puede ser directamente equiparado a un incremento salarial. Se trata de aquellos que exigen una contraprestación por parte del trabajador para ser efectivamente otorgados. Este es el caso de los adicionales por presentismo y productividad que se incluyen en el acuerdo formalizado ayer entre el Gobierno Nacional y el gremio estatal UPCN.

 

El trato prevé una suba salarial del 20% y un adicional por presentismo de $1.300 a liquidarse  cuatrimestralmente, es decir, en un pago de $5.200. Para percibirlo íntegramente los empleados deberán tener una asistencia perfecta, siendo las únicas faltas que no computarán aquellas por días de estudio o vacaciones. En la misma línea se cuenta el adicional por productividad, que recién será definido en 2018. “En la medida en que sea a cambio de que eleves la producción, no es un incremento salarial. En realidad, es más salario por más producción, que es volver a los sistemas por destajo en los que cobrás en función de lo que producís”, consideró Campos.

 

El adicional por presentismo aparece también en el caso de los aceiteros, que cerraron ayer su acuerdo paritario. En este caso se trata de un adicional que se liquida mensualmente, que es igual para los trabajadores de todas las categorías, y que mantuvo el mismo valor que tenía en el 2016: $690. En cambio, los salarios básicos aumentaron y lo hicieron muy por encima de la pauta oficial, tal como suele ocurrir con el sindicato que lidera Daniel Yofra. El incremento fue del 31,6%, a lo que se agregan los adicionales convencionales por antigüedad (1% cada año) y por turno rotativo (18% para tercer turno y 30% para cuarto turno).

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