“El voto de confianza más grande viene ahora”

Marcelo Alvarez, Nº1 de la Cámara Argentina de Energía Renovable, dialogó con El Economista sobre las políticas energéticas del Gobierno

 

Entrevista a Marcelo Alvarez Cámara Argentina de Energía Renovable

 

Luego del éxito alcanzado en las dos primeras licitaciones de proyectos de energías renovables el año pasado, el Ministerio de Energía y Minería se encabeza a lanzar dos nuevas rondas del programa Renov.Ar: una dirigida a capturar energía de biomasa, que podría lanzarse en este semestre, y otra de energía fotovoltaica y solar, que podría quedar para la segunda parte del año, una vez que los proyectos ya adjudicados logren conseguir su financiamiento. Mientras tanto, en el año de las energías renovables, avanza también un proyecto de fomento a la generación distribuida. Sobre estos puntos y otros tantos más, habló con El Economista el presidente de la Cámara Argentina de Energía Renovable (CADER), Marcelo Alvarez.

 

¿Cómo quedó el escenario de las energías renovables después de las primeras rondas de Renov.Ar?

En parques, las rondas 1.0 y 1.5 fueron un éxito tanto en convocatoria como en precios. El desafío ahora es construir los parques y para eso los proyectos tienen que conseguir el financiamiento. Algunos ya lo tienen y otros lo están buscando. Los de Ronda 1.0 ya firmaron prácticamente todos y los de Ronda 1.5 tienen hasta mayo para hacerlo. Lo que se encuentran los que no tenían el financiamiento asegurado previamente es que tenían determinadas tasas de interés antes de Donald Trump y otras después. Son barreras que pueden traer algunos problemas pero que no son específicas de Argentina sino que tienen que ver con el costo internacional del dinero, que es esencial en estos proyectos que son capital intensivos. Con buen criterio, el Gobierno no va a sacar la Ronda 2, al menos de eólica y fotovoltaica –aunque probablemente sí de bioenergías– hasta que no tenga asegurado el financiamiento de las rondas 1.0 y 1.5 para no poner presión sobre el financiamiento de esos proyectos.

 

¿Qué puede cambiar desde ahora hasta mayo?

De acá a mayo con el mundo como está, pueden cambiar muchas cosas. Pero asumiendo que no sucede ningún cisne negro, como se dice en la jerga, cada uno de los dueños de los proyectos está discutiendo con las opciones de financiamiento si puede volver al 7,5% que tenía desde antes de Trump y qué garantías le piden, porque todo es financiamiento corporativo, no hay ningún esquema de project finance. Con ese esquema, no es que espere grandes modificaciones de acá a mayo, sino que es el plazo que tienen. Y como las pólizas de incumplimiento de contrato son muy grandes, de US$ 250.000 por contrato firmado, la mayoría de la Ronda 1.5 antes de firmarlo va a querer tener todo asegurado. La Ronda 1.0 la mayoría tenía todo el financiamiento estructurado, son proyectos más grandes, más sólidos. En la 1.5 hay un poco de todo.

 

¿Cuál es la alternativa si no consiguen el financiamiento?

Firmar va a ser una decisión de cada uno, porque no tienen la obligación de mostrar el financiamiento antes. Pero si firman, empieza a correrles el reloj y si no consiguen el financiamiento, tendrán que pagar la penalización. El Gobierno, lo que entendía es que tenía que evitar ese incumplimiento, por eso las pólizas son altas. A lo que aspiramos es que no se caigan más proyectos que en el resto del mundo (porque en toda subasta hay proyectos que se bajan). Entre el 10% y 20% de los proyectos se caen por lo general; si logramos que no se caiga más del 20%, no va a ser un problema. El problema es si se caen más. Si se forma una burbuja con venta de proyectos porque no se pueden construir o no consiguen el financiamiento, eso le puede bajar el precio a todo el sistema y complicarle la vida para conseguir financiamiento a todos. El hecho de que el financiamiento haya aumentado uno o dos puntos de tasa después de Trump hace que las discusiones sean un poco más largas porque los dueños de los proyectos están intentando que se les baje un poco esa tasa o buscando fuentes de financiamiento alternativos. No creo que haya un riesgo de derrumbe total y nosotros desde la cámara vamos a intentar que eso no suceda, que se caiga la menor cantidad de proyectos posibles. El que no logre conseguir financiamiento, puede transferirlo sin firmar o firmando y transfiriéndolo, según lo que le convenga, pero lo concreto es que el que sea que quede finalmente con el proyecto va a tener la misma barrera de conseguir financiamiento. Lo que podría mejorar es si un mismo sponsor compra varios proyectos chicos y los convierte en parte de una economía de escala. Hay varios en la ronda 1.5 que son chicos y que es difícil que cierren sus números en función del tamaño que tienen.

 

¿Hay interesados en hacer eso?

Hay un mercado secundario donde hay gente mirando qué comprar y gente que quiere vender. Lo que estamos tratando de hacer desde la Cámara es ser prudentes en el acercamiento de las partes y que no sea una especie de rumor de gente saliendo del mercado porque con los antecedentes de Argentina, un run run así lo que hace que la gente se vuelva conservadora y que se pueda caer más de 20% de los proyectos. Como todo es financiamiento corporativo y nada de project finance, no depende de que los bancos comerciales crean o no en Renov.Ar sino de a qué tasa le prestan los privados en casa matriz.

 

Es decir, que todavía falta comprobar que lo que se celebró el año pasado se va a dar.

Fue un logro conseguir la cantidad de proyectos que se consiguieron al precio que lo hicieron. La sorpresa con los precios fue de todos. Lo que creo que se consiguieron en su momento tasas más baratas y precios capaz más baratos, que está por verse si al momento de construir los parques lo van a tener. Los precios proyectaron los constructores muchas veces es con precios internacionales y hay que ver si en Argentina los plazos de ejecución, los costos gremiales, el flujo de fondos del proceso de fondos de instalación son los proyectados.

 

¿Se pecó de sobreoptimismo a raíz de ese éxito inicial en la presentación de proyectos?

No. Lo que creo que pasó y que me sorprendió gratamente, es que la mayoría de los oferentes hicieron un análisis de amortización a doce años y la verdad es que no hay muchos antecedentes de eso en Argentina. Creía que el análisis que iba a hacer el capital del riesgo argentino iba a ser mayor y que iban a querer amortizar a plazos más cortos. Con la administración anterior, los proyectos de este tipo tenían una tasa de solar de US$ 240 y la de eólica de US$ 115 porque los que pocos que ponían el dinero querían recuperarlo en el plazo del gobierno vigente. Al pasar la amortización a doce años y conseguir líneas de créditos más largas al haber arreglado con los holdouts, se trasladó esa baja al precio.

 

Hubo un voto de confianza.

Sí, en la cantidad de ofertas, en los precios y en la forma en que estructuraron la mayoría los flujos de fondos hubo un voto de confianza. Ahora, el voto de confianza más grande es construir los parques.

 

¿Va a ser un problema el déficit de capacidad de transporte de energía actual con la nueva energía agregada al sistema a raíz de las licitaciones?

Completamente. Si Renov.Ar 2.0 no se diversifica más geográficamente o no se hacen parques más chicos o se construyen las redes a tiempo, puede ser un problema. No hay capacidad para parques tan grandes como en la primera ronda, de 100 Mw. Lo más probable es que se segmente más geográficamente para que parte de las inversiones vayan a provincias que ahora no se vieron involucradas y que los tamaños bajen. La generación distribuida te reduce parte de ese problema porque cierra en el circuito de baja tensión la inyección de energía, tiene mucha menos pérdida de transporte y distribución y genera un nicho que impulsa las economías regionales y es un mercado para pymes que hoy están mirando el partido desde afuera.

 

¿Puede ser significativo?

Desde que salga la ley, la resolución y se reglamente, hay un tiempo de aprendizaje que en el mercado suele llevar uno, dos o tres años, pero en todos los países donde se adoptó tiene una curva exponencial y los casos de Australia, California o muchos países de Europa muestran que la mayor parte fue distribuida en las renovables y eso se puede replicar en Argentina. Si se le genera un marco regulatorio a los privados para que puedan amortizar el capital en un período de cinco, seis o siete años y se le da líneas de financiamiento blando, estoy seguro que eso va a arrancar.

Hay en tratamiento una ley de generación distribuida, de hecho.

Sí, en energía distribuida, está en tratamiento parlamentario en Diputados un acuerdo entre cuatro bloques que va a establecer el régimen de incentivos para poder generar energía en casas, emprendimientos comerciales o industriales e inyectar energía en la red. La modalidad de cuánto y cómo se cobraría y cómo se financiará va a quedar a cargo de la autoridad de aplicación, que va a ser el Ministerio de Energía y Minería y va a haber un período entre que se discuta y sancione la ley en que el ministerio debería tomar posesión respecto de cómo va a atender las dos principales variables, que son el financiamiento y los precios (a qué tarifas va a remunerar la inyección de energía en la red).

 

De la ley, ¿qué otros desafíos se pueden llegar a presentar?

Si el marco regulatorio y el financiamiento funcionan bien, el reactivo limitante que vamos a tener por delante son los recursos humanos. Una cosa era el mercado del año pasado, con 25 Mw instalados, y el que va a haber después de Renov.Ar 1.0 y 1.5, que van a instalar 925 Mw. El desafío es formar a la gente que necesitamos como técnicos para que haya mano de obra en cada una de las provincias.

 

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