Shell quiere el costo por barril en Vaca Muerta abajo de US$ 40

La petrolera inauguró una planta de producción piloto, una apuesta de la firma por los no convencionales en Argentina

Por Facundo Matos Peychaux

Después de seis intentos de producir petróleo a gran escala en Argentina, esta vez Shell promete haber encontrado su caballo de batalla para insertarse definitivamente en el upstream en el país a través de la explotación no convencional de crudo en Vaca Muerta. Así lo reflejó la inauguración de su primera planta de producción temprana (EPF) en Sierras Blancas (una de las seis áreas que opera la compañía en el yacimiento), que contó con la participación del presidente de Shell Argentina, Teófilo Lacroze, y de varios ejecutivos de peso de la firma a nivel internacional.

“Vaca Muerta es el segundo activo de shale gas más grande de Shell en el mundo. El costo de los pozos se redujo 50% en tres años en Estados Unidos y queremos traer esa experiencia acá”, planteó Andrew Brown, vicepresidente ejecutivo y responsable de upstream de la compañía a nivel global.

En ese sentido, señaló que el break even (punto de equilibrio sobre el cual es rentable producir) es de US$ 40 por barril en “cerca de la mitad” de los pozos en Estados Unidos, por lo que esa debería ser la meta a lograr en Argentina en “algunos años”. “Nuestra ambición es llegar acá a valores que compitan con esos. En los mejores pozos nos estamos acercando. Cada pozo es distinto, pero el potencial está”, proyectó.

Además de Lacroze y Brown, participaron del corte de cinta el vicepresidente de No Convencionales para América, Greg Guidry, el goberndor de Neuquén, Omar Gutiérrez; el ministro de Energía de la provincia, Alejandro Nicola; y Alberto Saggese, presidente de G&P, que está asociada con Shell en el bloque. Además, participaron del evento también el gerente general de Recursos No Convencionales para Argentina, Laurens Gaarenstroom; el venture manager de Vaca Muerta, Maximiliano Hardie, y el gerente de operaciones de Shell Argentina, Facundo Rucci.

Por parte del Gobierno Nacional, estaba invitado Mauricio Macri, pero no asistió. Sin el presidente ni Juan José Aranguren, imposibilitado por su pasado en Shell, el invitado era el secretario de Recursos Hidrocarburíferos, José Luis Sureda, que tampoco pudo estar presente luego de que la semana pasada pegara el portazo de la cartera energética.

Metas

“Estamos compitiendo con los mejores plays del mundo. No somos tan competitivos como Estados Unidos, no hemos llegado al mismo nivel todavía pero es posible”, señala Hardie. En esa línea, uno de los ejecutivos extranjeros destacó ante este medio que la que la curva de reducción de costos que arrojó Vaca Muerta con apenas 18 pozos perforados es mucho más rápida que la de la mayoría de las experiencias extranjeras de Shell y que el objetivo es reducir en 50% el costo de perforación, que era de US$ 14.000 M hace algunos años y hoy ya está por debajo de los US$ 10.000 M.

La nueva planta de producción le permitirá a Shell conectar cuatro pozos de sus dos áreas más cercanas (Sierras Blancas y Cruz de Lorena) y separar su producción de gas y de petróleo. Además, confían, permitirá ganar en conocimiento del yacimiento y acelerar la curva de aprendizaje, para consolidar el objetivo de Shell de pasar de la fase piloto a una de desarrollo a gran escala antes de 2020. La planta, en funcionamiento desde diciembre, procesa solo 2.500 barriles de petróleo diarios, pero se espera que ese número crezca ahora a 4.000 barriles y a 10.000, su capacidad máxima, para fin de año, según Lacroze.

Uno de los límites que enfrentará en ese camino será la infraestructura. “Estamos hablando con la Nación para la construcción de un oleoducto en la zona que va a ser financiado en dos tercios por ellos y un tercio por la provincia”, revela el ministro provincial Nicola. Hoy, el petróleo extraído se traslada únicamente por camiones.

Cuestión de tiempos

Aunque fue la carta de presentación de la apuesta de Shell por el upstream no convencional (lo que la convertirá en una petrolera integrada), la planta todavía es parte del programa piloto y no del desarrollo pleno de la producción, que llegará recién en “dos o tres años”, según fuentes de la petrolera. Una vez que el desarrollo se dé plenamente, la producción podría superar incluso los 100.000 barriles diarios y Shell podría abastecer a sus refinerías sin tener que comprar crudo a otras compañías, confían.

Los proyectos pilotos de Vaca Muerta fueron concesionados todos por cuatro o cinco años, por lo que recién entre 2019 y 2021 empezarán a verse los primeros resultados palpables. “No es una cuestión de falta de interés, son lentos los procesos”, advierte Brown.

Así todo, como el ministro Aranguren recientemente, Gutiérrez convocó a las empresas a acelerar sus proyectos: “Hay mercado, hay precio, ahora la palabra la tienen las empresas, quienes deben anticipar sus inversiones y pasar al desarrollo”.

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