Quejas de los manteros de Once por las nuevas instalaciones

Denuncian que los puestos no fueron entregados en tiempo y forma por el gobierno de la CABA

 

Para muchos de los manteros de Once que en enero pasado aceptaron levantar su protesta y abandonar los puestos de venta callejera para realizar una capacitación y ser reubicados luego por el Gobierno de la CABA en predios habilitados, las cosas no están saliendo como esperaban. Finalizado el curso, que se extendió durante dos meses, se encontraron con que muchos de ellos todavía no tienen puestos asignados o tiene uno ubicado en un lugar de poca venta o en galpones que todavía se encuentran cerrados. “El curso nos ayudó a soñar en un país en que nada se puede cumplir”, resume Daniel Moreno, uno de los manteros reubicados en el predio junto a las vías del tren Sarmiento.

 

El acuerdo con el Gobierno de la ciudad se realizó en enero, luego de más de 30 horas de corte de la avenida Pueyrredón. Los manteros abandonaron las medidas de fuerza luego de que les ofrecieran un curso de ocho semanas a cargo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) –que finalizó esta semana, con cerca de 900 egresados–, período en el que se comprometían a no desarrollarlaactividadilegalyrecibirían, a cambio, un incentivo mensual de $11.700. Mientras tanto, el Gobierno acondicionaría dos predios en las cercanías de Plaza Miserere para que pudieran ubicarse al finalizar el curso: uno sobre Perón –donde ya están instalados algunos trabajadores– y otro sobre La Rioja, de dos pisos, que todavía se encuentra cerrado.

 

“La gente está disconforme. Esto no llama a nadie a que venga a hacer compras”, dice Moreno, en relación al predio en el que se instaló el lunes pasado con su puesto de cargadores para celular, auriculares, tarjetas de memoria. El hombre considera que el lugar está destinado al fracaso por el escaso tránsito y el entorno poco amigable. “Ayer vendí en todo el día $150, y a gente amiga. Antes estaba sobre Mitre y Pueyrredón y por día me retiraba a mi casa con $700”, sostiene. El predio además cierra los domingos y feriados, lo que les suma jornadas sin ingresos. Moreno señaló que a diferencia de los puestos ubicados sobre la calle La Rioja, los de Perón son viejas estructuras de metal sin instalación eléctrica, enchufes ni armarios.

 

“En el curso nos enseñaron cómo administrar un local, cómo tratar de hacer publicidad y dejar conforme al cliente. Uno se preparó para dar lo mejor de uno y viene a su puesto con tantas ganas, ve lo que le dieron, y le dan ganas de llorar. Eso sentí el primer día que vi mi puesto”, concluye Moreno.

 

A Carina Aguilar, que vende bijouterie y accesorios para celular, le asignaron un puesto en el primer piso del predio de La Rioja. Dice que esta “buenísimo” en relación con los de Perón, y si bien se siente afortunada porque sabe que muchos todavía están esperando que se les otorgue un lugar, se queja de que todavía no pudo comenzar a trabajar: les dijeron que el predio abriría el 3 de abril, pero luego la fecha se corrió al 10, al 17 y, finalmente, al 28. “Es injusto. Fuimos ilusionados para trabajar al predio y nos volvimos mal; hay gente que se volvió llorando. Tenemos que pagar el alquiler y ya no llegamos, no tenemos qué hacer”, señala. Los manteros dejaron de percibir en marzo el incentivo de $11.700 y a muchos abril los encontró sin ese ingreso y sin poder reanudar sus actividades.

 

Aguilar asegura que el curso les “abrió la mente en un montón de áreas”, brindándoles herramientas de venta, emprendedorismo y marketing. “Pero más allá de todo lo bueno que pasó con la capacitación de CAME –continúa–, que fuimos contenidos, nos trataron bien, fue muy lindo, después hay que volver a la realidad”.

 

El balance de CAME

 

“Estamos emocionados por los logros alcanzados. El entusiasmo y las ganas de crecer de los vendedores nos han contagiado de esperanza”, dijo el presidente de CAME, Osvaldo Cornide, al entregar esta semana los diplomas del Programa de Capacitación de Habilidades y Oficios a los “ex manteros”. “Al revés de lo que muchos pensaban, nosotros aprendimos de ellos. Aprendimos que unidos podíamos resolver el flagelo de la venta ilegal”, añadió.

 

Desde CAME dieron por saldado el tema al señalar que “finalmente en Once todo cambió”. “El plan de embellecimiento de la zona, ahora liberada de manteros que hacía intransitables las veredas y generaban caos de tránsito, transformándose en un imán para arrebatadores, mecheras, narcotráfico y cualquier tipo de otro delito, quedó en el pasado”, aseguraron.

 

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *