Los brotes verdes sólo llegaron al gas

En doce meses, la inyección de gas aumentó 3,7% interanual. El petróleo, en cambio, no logró revertir su curva declinante

 

Los incentivos y los cambios macroeconómicos y regulatorios que el Gobierno impulsó desde sus inicios sobre la economía en su conjunto y sobre el sector hidrocarburífero en particular, tuvieron un efecto dispar sobre la situación de los diferentes combustibles en el último año. Mientras la producción local de gas acentuó su tendencia alcista en los últimos doce meses, la petrolera continuó su curva declinante, muestra un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea.

 

Producción de gas

 

De acuerdo al relevamiento de la consultora, datos hasta febrero del Ministerio de Energía y Minería muestran que en el acumulado de los doce meses pasados, la producción de gas se recuperó 3,7% en términos interanuales, al alcanzar una inyección de 44.900 millones de m3, contra los 43.300 millones durante el mismo período del año anterior e incluso por encima de los 43.600 millones de febrero de 2013.

 

Para los autores del informe, “esta expansión se debe al incentivo a la explotación de gas excedente” impulsada por el Plan Gas lanzado durante la gestión de Axel Kicillof como ministro de Economía, en 2013, tras el cual los operadores de gas comenzaron a recibir un precio diferencial de hasta US$ 7,5 por millón de BTU, lo que “estimuló la explotación gasífera no convencional”.

 

En ese sentido, el aporte del actual Gobierno en este área fue la extensión –a través de la Resolución 46– del vencimiento del programa hasta fines de 2021, un reclamo de los empresarios en el marco del acuerdo de desarrollo de Vaca Muerta y tras lo cual, según el Ieral, “se espera que la tendencia creciente continúe su rumbo un par de años más”.

 

No obstante, a diferencia del Plan Gas anterior, el actual tiene una tendencia declinante en ese precio diferencial hasta 2021, para proyectos únicamente en la cuenca neuquina y solo para aquellos que se comprometan a ciertas metas de inversión.

 

 

El declive petrolero

 

Otra, en cambio, es la situación de la producción petrolera. “Para el caso del petróleo, la tendencia va en sentido contrario a la del gas. Los equipos activos siguen disminuyendo, lo cual afecta de manera directa a la producción”, sostiene el informe de la Fundación Mediterránea.

 

De acuerdo a los datos oficiales relevados por el informe, aunque entre marzo y julio de 2015 la producción mostró alguna recuperación, la actividad “volvió a retomar la caída en los meses siguientes hasta alcanzar su piso en febrero”. Así, la producción pasó de 31,7 millones de m3 en febrero de 2013 a 29,3 millones al mismo mes de este año.

 

Más grave aún, las políticas implementadas para la industria petrolera no parecen devolver mejoras, advierte el Ieral. “Pese a la implementación del ‘barril criollo’ en el que los precios locales son mayores que los internacionales, el proceso productivo no detiene su caída debido principalmente a los costos que afronta el sector petrolífero”, describe y concluye que “hay señales de que la inversión en la exploración petrolera tiene dificultades para reaccionar”.

 

Rentabilidad

 

Tras la modificación de las tarifas de servicios de gas y energía eléctrica, el acuerdo de desarrollo de Vaca Muerta y la renovación del Plan Gas, entre otros incentivos, una serie de empresas del sector energético anunciaron nuevas inversiones.

 

Sin embargo, el informe advierte que la rentabilidad de las compañías del sector no mejoró en el tiempo reciente. “El ratio entre resultado operativo y facturación se posicionó en valores positivos durante 2012 y 2014 en la que la rentabilidad superaba el 7% en promedio, decreció en 2015 hasta posicionarse en 3,8% y cayó fuertemente en 2016 donde la rentabilidad marcó -9,4%”, señala.

 

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