Las contradictorias iniciativas de Trump

Mensajes y señales a favor de las instituciones multilaterales convivieron en estos días con iniciativas proteccionistas

 

El proceso de transición de Donald Trump desde la esfera privada a la pública y desde la campaña a la gestión es complejo. Suelen escucharse mensajes contradictorios y los funcionarios están lejos de mostrar homogeneidad.

 

Hace unos días reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la OTAN que había puesto en duda durante la campaña y esta semana el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, destacó la importancia de la labor que lleva adelante el Fondo Monetario Internacional al que colocó, junto al Banco Mundial, en el centro de la arquitectura financiera internacional. Pero también esta semana, firmó una orden ejecutiva para profundizar el compre nacional (buy american) y la contratación de empleados estadounidenses (hire american). Los economistas Gary Clyde Hufbauer y Cathleen Cimino- Issacs del Instituto de Economía Internacional, con sede en Washington, son algunos de los que salieron a criticar fuertemente esa iniciativa. A su juicio, es una consigna política sin sustento económico.

 

Consideran que si se aplica a rajatabla el principio de contratar en primer lugar a estadounidenses, el país podría perder el aporte de inmigrantes muy calificados para trabajos que requieren una gran capacitación. Por otra parte, el “compre americano” puede ser replicado con el “compre canadiense”, “compre alemán”, etcétera y de esa manera el mundo se haría más cerrado. Además, un país para crecer necesita la importación para completar sus procesos productivos. Los analistas recuerdan también, que uno de los principios rectores de la economía estadounidense es que cualquier compra sea hecha por un privado, o el sector público, pueda realizarse tratando de obtener la mejor combinación de precio y calidad. Estas iniciativas de Trump tendrán consecuencias negativas.

 

Doble mensaje

 

Estas contradicciones del Presidente lo colocan en un lugar incómodo ya que avanza poco con los compromisos que asumió con su base de sustentación social y al mismo tiempo no logra sumar ningún apoyo entre quienes no lo votaron. Luego de su triunfo, los mercados financieros parecieron darle un fuerte voto de confianza pero que se ha ido diluyendo.

 

Ahora se duda de que Trump pueda llevar adelante su agenda de reformas y por lo tanto los indicadores económicos no cambiarán significativamente con relación a los registrados en los últimos años. Los pronósticos de la Fed que prevén un crecimiento ligeramente por encima del 2% parecen más realistas que los de la Casa Blanca que aspira a una expansión de entre 3% y 4%.

 

Esta es la visión que predomina entre los agentes económicos y que se refleja en el rendimiento de los bonos a diez años. Subió fuerte luego de las elecciones anticipándose a una economía en expansión pero empezó a bajar desde su pico alcanzado el 13 de marzo. Aún no retrocedió lo que ganó luego de la sorpresa de Trump pero es evidente que el clima del mercado cambió. Aquellos países que tienen que tomar deuda, agradecidos.

 

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