Encerrado en su propio laberinto y sin ayuda

El rebote inflacionario de marzo, con un IPC-GBA en 2,4% y un acumulado del primer trimestre de 6,29%, acorraló al BCRA

 

El rebote inflacionario de marzo, con un IPC-GBA en 2,4% y un acumulado del primer trimestre de 6,29%, acorraló al BCRA. Consecuentemente, hubo una reacción rápida. Subieron la tasa de interés de referencia (pases pasivos) a 26,25% anual (150 puntos básicos) y la tasa de Lebacs –28 días– se ubicaron en 24,25%.

 

La conjunción de una meta de inflación muy ambiciosa (12% -17%), sumada a los aumentos de tarifas y una política monetaria contractiva que llegó más tarde que otros años, formaron un laberinto para el BCRA.

 

El tema es cómo salir. Si el BCRA se empeña en querer acercarse lo máximo posible a la meta subiendo la tasa de interés tendremos dos efectos. Primero, un efecto sobre el crédito que, al encarecerse, puede restar impulso el consumo y la inversión. Y poner en riesgo la pequeña recuperación económica.

 

Y, por otro lado, el efecto de tasas de interés altas sumado a un dólar “planchado” por la gran emisión de deuda para financiar el déficit fiscal provincial y nacional generará una presión a la apreciación de tipo de cambio.

 

El mercado, según el REM elaborado por BCRA, espera una tasa de inflación en 2017 cercana a 21,2%. Es decir, 4,2 puntos por encima del rango superior de la meta de inflación.

 

A partir de este escenario surgen algunas preguntas. ¿Es cumplible la meta de inflación? ¿Qué ayuda tiene el BCRA en su combate a la inflación desde otras áreas? ¿Está coordinada la política tarifaria y/o la política fiscal con la meta inflacionaria?

 

Lo que sabemos es que en el arranque de año no estaba claro ni la magnitud ni el timing de los ajustes de tarifas (agua, gas, electricidad, transporte, etcétera), es decir, la decisión de la meta inflacionaria no tenía muchas certezas en ese aspecto. Es más, hubo correcciones de tarifas que se fueron particionados en varias cuotas o se achicaron los porcentajes de aumentos durante el correr del primer trimestre de 2017.

 

Por otra parte, la política fiscal es expansiva y en lo que resta del año es probable que aumente la velocidad de la expansión del gasto público. Por lo que habría que observar cuán sostenible son estos niveles de déficit fiscal. Si hay un desacople entre política monetaria y fiscal, es difícil cumplir con los objetivos.

 

En respuesta al interrogante, creemos que está bastante solo el BCRA en el combate inflacionario. Y además la falta de coordinación está a la vista.

 

Por lo anterior, es probable que la suba de tasas de interés pueda ser exagerada para llegar a una meta cuasiincumplible y poner en riesgo la recuperación económica.

 

Sin cambios

 

Durante la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM), Federico Sturzenegger ratificó la meta de inflación. La va a mantener a rajatabla y afirmó que es cumplible el objetivo. Debemos aclarar que la tasa de inflación mensual se deberá ubicarse 1,1% mensual para poder quedar dentro del rango fijado por el propio Sturzenegger.

 

Adicionalmente, restan ajustes de tarifas en lo que queda del año que impactarán en los índices de precios.

 

Las reservas

 

La sorpresa de la presentación de IPOM fue que Sturzenegger adelantó que quieren aumentar el nivel de reservas internacionales en US$ 25.000 millones. Esto fue toda una señal para el mercado de cambios. El problema es cómo conseguirá los dólares el BCRA porque para comprar dólares tendrá que emitir pesos y luego esterilizar vía Pases y Lebac. Hoy el stock de Pases y Lebac representan 115% de la base monetaria.

 

Las compras de divisas por parte de la autoridad monetaria podría incrementar el pago de intereses por Lebacs y Pases, limitando el margen de maniobra en cuanto a tasas de interés a futuro.

 

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