Una suba descontada

 

Por Héctor Rubini USAL

Los datos de empleo en EE.UU. fueron una sorpresa más que agradable para Donald Trump. El último informe nacional sobre empleo del instituto ADP y Moody’s Analytics mostró el miércoles un aumento del empleo del sector privado por 298.000 nuevos puestos de trabajo, el mayor registrado desde diciembre de 2015. La cifra superó ampliamente los pronósticos de economistas del sector privado en torno de los 190.000 nuevos empleos. A su vez, el viernes 10 de marzo el Bureau of Labour Service informó que en febrero se registró la creación de 235.000 nuevos empleos no rurales, con un descenso de la tasa de desempleo de 4,9% en enero a 4,7% en febrero

 

La cifra fue recibida con euforia por la Casa Blanca, con la lectura de que el mercado entiende que el nuevo rumbo es el correcto. Obviamente omiten admitir que ha sido más que errado el diagnóstico reiterado por Donald Trump en el sentido de que Barack Obama había dejado a la economía estadounidense en un estado insatisfactorio. Los datos oficiales muestran inequívocamente que en 2016 las tasas de desempleo cayeron en 38 de los 50 estados, y que las de empleo aumentaron en 36 estados.

 

Para arriba

 

Esto indica que en los últimos tres meses una tónica ascendente en materia de creación de empleo -un promedio de 209.000 mensuales-, pero a su vez señaliza a un estado de potencial exceso de demanda de bienes que ya no justificaría más demoras para subir la tasa de Fondos Federales. Al 27 de febrero, Bloomberg estimaba una probabilidad de suba de tasas era del 52% para la reunión de esta semana del Comité de Mercado Abierto de la Fed. Luego de conocidos los datos de ADP y Moody’s aumentó dicha estimación al 100%. Algo esperable luego de que el pasado 3 de marzo la titular de la Fed, Janet Yellen afirmara en Chicago que “en nuestra próxima reunión de este mes el Comité evaluará si el empleo y la inflación siguen evolucionando en línea con nuestras expectativas, en cuyo caso sería probablemente apropiado un nuevo ajuste a la tasa de fondos federales”.

 

Cabe recordar que desde enero de 2012 la Fed tiene una meta de inflación de 2% anual, considerada como coherente con la estabilidad macroeconómica de corto y largo plazo, y desde diciembre de 2012 una meta de tasa de desempleo normal de largo plazo entre 4,5% y 5%, con una mediana de 4,8%. La evolución del desempleo laboral muestra signos de caída ya no transitoria, que sin algún “correctivo” se dirige a perforar el piso del intervalo tolerado por la Fed en los próximos 2-3 meses.

 

El indicador de inflación que sigue la Fed no es el tradicional Consumer Price Index (CPI) para consumidores urbanos sino el Price Index for Personal Consumption (PCE). En enero este índice, sin estacionalidad, tuvo un incremento mensual de 0,4%, el mayor registrado desde abril de 2011 y además, duplicó al de diciembre de 2016, 0,2%, que a su vez duplicó el de noviembre, 0,1%. El promedio de dicho trimestre, 0,22% mensual, que anualizado resulta en una inflación 2,7%, superior a la meta oficial. A su vez, el CPI ajustado por estacionalidad aumentó 0,55% en enero, la mayor suba desde febrero de 2013. Además, el promedio de aumentos entre noviembre 2016 y enero 2017 fue de 0,34% mensual, que anualizado arroja una inflación a 12 meses de 4,2%, más lejos aún del objetivo de la Fed.

 

Con este escenario, sería una sorpresa mayúscula que esta semana el Comité de Mercado Abierto no aumente la tasa de fondos federales. La expectativa general es que el actual rango objetivo entre 0,50% y 0,75% aumente a otro entre 0,75% y 1 %. Este sería el primero de una serie de tres incrementos esperados para este año. No es claro cómo reaccionará la economía estadounidense, dado que la Fed se mueve de manera reactiva ante datos de corto plazo, y monitoreando día a día los indicadores económicos de EE.UU. Recién está en su inicio el extraño mix de políticas de Trump: desregulación de algunos mercados, expansión fiscal orientado hacia obras de infraestructura y gasto militar, y un recetario mercantilista con varios instrumentos: cierre selectivo a importaciones, restricciones migratorias, compre nacional y contratar estadounidenses, más bien que extranjeros.

 

Lecturas y nombres

 

Los mercados accionarios han digerido este “lado bueno” de los anuncios reactivadores de Trump, ignorando en cierta forma el impacto negativo de las políticas proteccionistas sobre el comercio mundial y la demanda de bienes estadounidenses. La suba de tasas está descontada, y hasta fin de año se aguardan dos subas más hasta un rango entre 1,25% y 1,5%. Nada que dispare el costo del crédito ni afecte la dinámica reactivadora que impulsa el nuevo presidente. Sin embargo, quizá no sea suficiente para que Trump modifique la pésima opinión que siempre tuvo Janet Yellen, y de las reglas bancarias vigentes desde la salida de la crisis de 2008-09.

 

Desde enero se viene mencionando al ex banquero John Allison como el “hombre de Trump” para ser el vicepresidente (cargo hoy vacante) del Comité de Gobernadores de la Fed, y jefe a cargo de la regulación del sistema bancario. Allison fue presidente del Cato Institute entre octubre de 2012 y abril de 2015, y al igual que Trump, quiere derogar la Ley Dodd-Frank y retornar al tipo de desregulación vigente desde 1999 que exacerbó el riesgo sistémico e incubó la crisis financiera de 2008-09.

 

Esto sumaría un nuevo factor de incertidumbre. ¿Cuán independiente será de facto la Fed en ese caso? Si Allison es nombrado y toma las riendas de la reforma regulatoria del sistema financiero, Yellen quedará totalmente marginada de la “mesa chica” de decisiones. ¿Seguirá en el cargo hasta el fin de su mandato en febrero del año próximo? En caso afirmativo, ¿podría ser admitida para un segundo mandato? En cualquiera de los casos, ¿cómo impactaría un giro desregulatorio a contramano de Basilea III y de los lineamientos del G-20 de los últimos 7-8 años? Imposible saberlo hoy. Pero si algo queda claro, es que con Trump, la independencia de la Fed podría llegar a su fin a más tardar en 2018, y sus actuales metas de inflación y de desempleo, probablemente también.

 

(*) Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la USAL

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