“Es una recuperación diferente: viene más por el lado de la producción que del consumo”

Entrevista a Walter Ramírez Gerente de Research de Supervielle.

 

Entrevista a Walter Ramírez  Gerente de Research de Supervielle

 

En diálogo con El Economista, Walter Ramírez, Gerente de Research del banco Supervielle, ofrece una visión optimista sobre el rumbo de la economía vernácula. “Ya en el cuarto trimestre del año pasado, la economía empezó a recuperarse vigorosamente”, dice, y augura que esa recuperación “persistente y genuina”. Además, dada la capacidad ociosa, ese crecimiento puede convivir con presiones inflacionarias hacia la baja. Confía en la capacidad del BCRA de bajar la inflación (“se requieren tasas de interés pasivas que sean percibidas por los ahorristas como positivas en términos reales”, argumenta), dice que el tipo de cambio tenderá a depreciarse a medida que el Gobierno se retire como oferente de dólares en el mercado y proyecta que las metas fiscales que anunció Hacienda hace pocas semanas “son cumplibles”.

 

La última vez que hablamos, allá por octubre de 2016, nos comentaba que la recuperación de la economía, además de persistente, iba a ser vigorosa. ¿Mantiene ese pronóstico y en qué fase estamos hoy?

Sí, mantengo el pronóstico. Estamos en la primera fase de la recuperación. De acuerdo con el EMAE del Indec, la actividad económica habría sufrido una contracción en torno al 2,3% en 2016. Sin embargo, ya en el cuarto trimestre del año pasado, la economía empezó a recuperarse vigorosamente (entre septiembre y diciembre de 2016 el EMAE muestra un crecimiento punta-punta de 2,7%). Observando por sectores vemos una leve recuperación en la producción de autos (que inicia más o menos desde esa fecha), en el despacho de cemento y en los indicadores de la producción industrial. El agro muestra una dinámica aún más interesante con precios de la soja bien arriba de los US$ 400 (justo cuando comienza la liquidación de la cosecha gruesa). Sin embargo, esta es una recuperación diferente: viene por el lado de la producción más que por el consumo, como venimos acostumbrados en los últimos años. Es por eso que creo que será más persistente y genuina y se va a trasladar al consumo en la forma de un aumento de los ingresos familiares vía mejora en el empleo.

 

Si no median cisnes negros, ¿seguiremos creciendo en 2018 y 2019 entonces?

Sí. Durante los últimos 5 años prácticamente no hemos crecido. Se acumuló ociosidad en las maquinarias industriales (ver el indicador del Indec de utilización de la capacidad instalada) y en el empleo (enmascarado en un aumento del empleo público). Eso significa que habrá crecimiento sin presión inflacionaria por 3 o 4 años por lo menos.

 

¿Cómo está viendo el proceso de desinflación? El número de febrero (2,5% el nivel general y 1,8% el IPC núcleo), más allá de estar influido por el ajuste de tarifas, plantea dudas y muestran una inflación tenaz aún…

El Gobierno tiene una tarea muy difícil: revertir la redistribución del ingreso desde el Estado hacia la gente producida en los últimos años. Esto debe hacerlo debido a que el Estado ya no tiene margen (no es posible endeudarse por US$ 35.000 millones por año para financiar el déficit). Revertir la situación que dejó el anterior Gobierno tiene el doble efecto negativo de disminuir el poder adquisitivo de la gente (los servicios públicos tienen por definición una demanda muy inelástica y, por lo tanto, desplazan consumo de otros bienes y servicios con elasticidad mayor generando a su vez contracción económica en esos sectores) y subir los precios. Creo que el proceso de desinflación requiere paciencia porque va a seguir sufriendo estos saltos por reacomodamiento de precios relativos y, posiblemente, algún que otro rebrote por suba del tipo de cambio. Lo importante es el convencimiento del BCRA de no abandonar el objetivo del 5% para el fin del mandato del actual Gobierno. Esto requiere tasas de interés pasivas que sean percibidas por los ahorristas como positivas en términos reales para el plazo de inversión de los ahorros.

 

¿Debería el BCRA “dejar la vida” para cumplir su meta y construir reputación, o también tiene riesgos ese camino, por ejemplo, complicando la reactivación?

En la situación actual, no considero que bajar la inflación y reactivar sean objetivos contrapuestos debido a que bajar la inflación significa mejores perspectivas para los negocios lo cual, a mi criterio, contrarresta el efecto desacelerador de las tasas de interés altas en términos reales (necesarias para bajar la inflación). En las experiencias de baja de inflación de América Latina (no relacionadas con anclas de tipo de cambio) vemos convivir altas tasas de interés reales con crecimiento económico. Considero que es importante para el BCRA dar la señal al mercado y a la población en general de que la inflación va por el camino que dicha institución se propuso.

 

Se habla, por estos días, de que el tipo de cambio está atrasado, y ciertamente la paridad con el dólar se ha deteriorado. ¿Cómo estamos parados si tomamos una visión más multilateral, es decir, que también incluya otras monedas?

Nosotros computamos un índice propio del tipo de cambio real multilateral. De acuerdo con nuestros cálculos, el mismo pasó de 1,04 en noviembre de 2015 (siendo 1 el valor del índice en diciembre de 2001) a 1,19 en marzo (cuanto más alto, más depreciado el tipo de cambio real). Esto significa que la economía argentina estaría operando con un tipo de cambio real 19% “más competitivo” que el que teníamos en los ‘90. Es importante resaltar que durante 2016 nuestro índice promedió 1,29. El tipo de cambio está bastante poco intervenido por lo que no podría decirse que no esté en su equilibrio de oferta y demanda de dólares en el mercado. Sin embargo, el equilibrio actual se da en un contexto en el que el Gobierno trae muchísimos dólares del exterior para financiar su déficit, situación que, de ser exitosa la estrategia del Gobierno de reducirlo, será transitoria (midiendo esta transitoriedad en meses/años). Esto significa que a medida que el Gobierno se vaya retirando como oferente en el mercado de cambios el tipo de cambio real irá ajustando debido a la reducción en la oferta producida por su retiro como oferente. Es decir, todo lo demás constante, nos espera un tipo de cambio real más depreciado en el futuro. Por lo tanto, considero que dada la transitoriedad del tipo de cambio real relativamente apreciado requeriría de una compensación / acción de política para evitar que esta circunstancia afecte a muchas actividades de la economía real que podrían funcionar bien en el equilibrio de largo plazo y sufrir en la transición. Sin dudas, una de tales acciones debería ser algún grado de control sobre el capital especulativo.

¿Son cumplibles las metas fiscales? Se basan en un crecimiento de 3,5% del PIB y un virtual congelamiento del gasto real…
 Sí. Son metas cumplibles por la mencionada recuperación económica que esperamos.

Te puede interesar

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *