Un déficit con ruido político

 

Hoy se conocerá un dato económicamente relevante y políticamente sensible en esta etapa. El Departamento de Comercio de Estados Unidos dará los números sobre el intercambio comercial en un momento en el cual el gobierno de Donald Trump está acusando a muchos de países de tener prácticas desleales y manipular sus monedas para ganar competitividad artificialmente. Entre ellos incluye a China y a Alemania. Si bien China suele ser el blanco predilecto de los funcionarios estadounidenses pese a que los especialistas sostienen que hace tiempo que dejó de manipular su moneda, es Alemania la que plantea una competencia más directa dado que casi todos sus principales sectores exportadores son los mismos que los de Estados Unidos. Y dado el fortalecimiento del dólar frente al euro, las exportaciones alemanes ganaron competitividad en todos los mercados.

 

Precisamente ayer, el director del Consejo de Comercio Exterior, Peter Navarro, dio una conferencia ante grupo de empresarios en el que manifestó que para el Gobierno era muy importante equilibrar las cuentas externas y que era prioritario reducir los déficits bilaterales con varios países. La planteó como un tema de seguridad nacional. Trump rechaza los acuerdos comerciales multilaterales y sólo está dispuesto a sostener los bilaterales pero antes de avanzar en la firma de alguno nuevo, quiere revisar los existentes. Y por eso es probable que el Nafta deje de existir y en su lugar se firmen acuerdos por separado con México y Canadá. Pero pesar de la intención de reducir el déficit comercial que tiene el gobierno de Estados Unidos el fortalecimiento del dólar, que en parte es consecuencia de sus políticas, juega en contra de ese objetivo. Como es probable que la semana que viene la Reserva Federal suba las tasas de interés, la moneda estadounidense se sigue valorizando, continuando así un proceso iniciado hace un tiempo y que se profundizó luego del triunfo de Trump. Y un dólar alto no ayuda a la reducción del desequilibrio comercial porque abarata las importaciones y le resta competitividad a las exportaciones. El propio Navarro sostuvo que quiere que crezcan las exportaciones de manufacturas y eso necesita, como en cualquier otro país, un tipo de cambio competitivo. Como hoy el mercado va en otra dirección, desde Washington intentarán otros caminos para lograr un sector externo más equilibrado como las negociaciones bilaterales o la amenaza de sanciones.

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