Subirán las exportaciones por Brasil y la agroindustria

Se expandirían por una mayor área sembrada, mayores rendimientos y mayor diversidad de cultivos y, por otro lado, por la recuperación de nuestro principal socio comercial

Macri Temer

 

El panorama del comercio exterior de 2016 en Argentina refleja tanto las decisiones de política económica a partir del cambio de administración como algunos hechos relevantes del contexto internacional. En esta nota se describen ciertos aspectos novedosos del desempeño comercial de 2016 que vale la pena destacar y que resultan relevantes para el escenario de 2017 [1].

 

  • Primero, en 2016 se registró una recuperación de las cantidades exportadas, lo que no ocurría desde 2010. Por un lado, el quantum exportado de cereales (trigo y maíz) y de algunas MOA (grasas, aceites, pellets de soja y carnes) se vio impulsado por la respuesta del sector agroindustrial a las modificaciones en la política económica que lo venían afectando negativamente desde hacía una década. En el nuevo escenario se destacaron las decisiones de incremento del área de siembra de trigo y maíz y la desacumulación de inventarios. Además de la unificación cambiaria, fueron importantes el fin de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), la eliminación y reducción de derechos de exportación y el mayor plazo para la liquidación de divisas. En sentido opuesto, se redujeron los envíos de los productos usualmente denominados de las “economías regionales” (lácteos, molinería, yerba, cueros) afectados por la pérdida de competitividad cambiaria durante el año. En el mismo sentido, se redujeron las ventas externas de manufacturas de origen industrial, en particular del complejo automotor, afectadas por la recesión del mercado brasileño (que es el destino de 2/3 de las exportaciones de material de transporte terrestre).

 

  • Segundo, si bien el valor de las importaciones fue menor a 2015, las cantidades compradas de algunas categorías de bienes se recuperaron a pesar de la caída del PBI. Los menores precios de importación compensaron la recuperación de las cantidades compradas al exterior de bienes de capital, de bienes de consumo y de vehículos automotores (que conjuntamente representan 50% del total). En oposición, el quantum importado de bienes intermedios y de piezas y accesorios se redujo, reflejando su mayor sensibilidad a la variación del nivel de actividad. En la administración anterior, las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) buscaban desincentivar las compras externas: regían para todas las posiciones arancelarias y su autorización se demoraba y era discrecional. El fin de las DJAI y la unificación cambiaria habrían contribuido al acceso a las divisas para sus distintos usos, otorgando así mayor fluidez a las compras externas. A su vez, el nuevo contexto de administración del comercio y del mercado de cambios conllevó un diferente comportamiento de la demanda, que anteriormente estaba limitada por el sistema de restricciones vigente. Cabe notar que la recuperación de las cantidades importadas (+3,8%) en un contexto de reducción del PBI (-2,3% según el EMAE) dio lugar a una elasticidad ingreso de las importaciones negativa (-1,7%). El dato es singular puesto que la variación de las cantidades importadas y la variación del PBI han estado positivamente asociadas en el período 1987-2015.

 

  • Tercero, en 2016 se registró una mejora de los términos de intercambio (TDI) por primera vez desde 2012. En la fase expansiva 2003-2008 y en la recuperación post-crisis internacional (2010-2012), los TDI mejoraban por el crecimiento de los precios de exportación. En oposición, entre 2013 y 2016 inclusive, los precios de exportación se redujeron. En 2016, el hecho destacable es que la caída de los precios de importación fue mayor a la reducción de los precios de exportación, lo que posibilitó la mencionada mejora. Lo ocurrido en el mercado del petróleo y la capacidad ociosa de la economía china son factores que contribuyen a explicar este desempeño.

 

Cuadro Temer

 

¿Y 2017?

 

En 2017 es de esperar una recuperación de los flujos comerciales de Argentina a pesar de la incertidumbre en el contexto global. La economía internacional enfrenta amenazas de proteccionismo, un probable aumento de la tasa de interés en Estados Unidos y la consecuente revaluación del dólar.

 

No obstante la mayor incertidumbre, las proyecciones existentes indican que los valores exportados por Argentina se expandirían este año por dos hechos principales.

 

  • Por un lado, una mayor área sembrada, mayores rendimientos previstos y la mayor diversidad de cultivos permiten anticipar un aumento de la oferta de exportación de productos agroindustriales.
  • Por otro lado, las exportaciones industriales se recuperarían por la reactivación del principal socio comercial: Brasil (su PBI crecería 0,5% en 2017) [2].
  • Asimismo, se espera un aumento de las cantidades importadas por la recuperación del nivel de actividad (el aumento del PIB se ubicaría entre 2% y 3%), mientras que no se repetiría una caída de los precios de importación. Ambos efectos conducirían a una disminución del superávit observado en 2016 o a la aparición de un déficit comercial, lo que no plantearía inconvenientes para su financiamiento.

 

El tema del TC

 

El nivel del tipo de cambio continúa siendo un tema de debate en 2017. Durante 2016 se produjo una apreciación real del peso, erosionando las ganancias competitivas iniciales para las actividades de exportación. A su vez, la flexibilización cambiaria y de comercio exterior viene afectando a algunos sectores más expuestos a la competencia externa.

 

Dentro del esquema de metas de inflación propuesto por el BCRA, el tipo de cambio es flotante, y resulta difícil compensar las pérdidas de competitividad cambiaria con decisiones de más largo plazo y de carácter estructural como inversiones en infraestructura de transporte o una necesaria reforma tributaria.

 

En este marco donde la macroeconomía dominará la escena, la política comercial debe acelerar su agenda, impulsando algunas de las iniciativas que se han venido planteando: la búsqueda de un mayor dinamismo del Mercosur, estrechar los vínculos con las economías de la Alianza Pacífico fortaleciendo y relanzando los acuerdos ALADI existentes, continuar el diálogo con la Unión Europea, y, muy especialmente, acelerar las negociaciones con China fijando claros objetivos en materia comercial.

 

[1] Los argumentos que se presentan aquí forman parte de un trabajo más amplio. Veáse Rosario Campos y Ricardo Carciofi: “Argentina. El comercio exterior de 2016 en perspectiva” (Marzo de 2017).

[2] Focus Relatório de Mercado del Banco Central de Brasil 

 

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