Soja: proyectan una mayor producción, pero caen los márgenes

Prevén 1,7 millones de toneladas más para el ciclo 2016/17, con una rentabilidad que descendería 18% por bajos precios

 

El último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires reafirmó una vez más que las inundaciones no detuvieron el desarrollo de la campaña 2016/17, ya que, de acuerdo a sus cálculos, la producción de soja crecería 3,1% con respecto a las 54,8 millones estimadas el mes pasado. En números absolutos, se trata de 1,7 millones de toneladas más, por lo que la proyección asciende a 56,5 millones de toneladas, una cifra que, de concretarse, reflejaría un incremento interanual del orden de las 500.000 toneladas, y superaría así al total del ciclo 2015/16, que fue de 56 millones de toneladas.

 

La entidad no descartó la posibilidad de finalizar la temporada con un volumen “aun superior al actualmente previsto”, dadas las buenas condiciones de humedad en las regiones productivas más importantes del país. “Esto surge tras la recolección de lotes puntuales en sectores del sur de Santa Fe y norte de Córdoba, en donde se registraron muy buenos rendimientos, confirmando las tendencias en alza sobre las expectativas”, explicó, al tiempo que aclaró que, de todos modos, no habrá records, porque “las frecuentes y abundantes lluvias registradas desde el principio de la campaña generaron pérdidas de áreas en relieves bajos sobre el centro de la región agrícola”, donde se concentra el 73% de la superficie implantada a nivel nacional.

 

Menos ganancias

 

La buena noticia contrasta con la tendencia bajista en los mercados, en los que la soja sufre cada vez más retrocesos y estancamientos debido a varios factores. En primer lugar, la excesiva oferta a nivel mundial, sostenida por Brasil y el incremento del área de siembra en los Estados Unidos; y, por otro lado, el debilitamiento del dólar en el plano local, con precios en Rosario que se posicionan por debajo de los $ 3.800 por tonelada. Así lo analizó la Bolsa de Comercio de Rosario, que en un estudio elaborado por la especialista Sofía Corina indicó que todas estas condiciones “se encausaron para hundir los márgenes netos económicos de los productores”, los cuales ya descendieron el 18%.

 

La situación preocupa en el sector, que es uno de los que más aporta en divisas a la economía del país a través de las exportaciones de granos y derivados. Es que, frente a este escenario, al productor le cuesta decidirse por liquidar. “Comenzando con el tipo de cambio local, el valor del dólar se encuentra lateralizado en $15,5, mientras que los contratos futuros en Rofex se vienen retrayendo desde inicios de 2017: esto conlleva a que los argentinos estén más tentados en retener la mercadería y esperar un fortalecimiento del tipo de cambio, y/o una suba en las cotizaciones de la oleaginosa”, consideró el informe, y subrayó que, en ese sentido, “hay que tener en cuenta que los márgenes al inicio de la siembra (en octubre de 2016) se proyectaron con valores a mayo en torno a los US$ 258 por tonelada, y con un dólar futuro de $ 17”. “Hoy nos enfrentamos con márgenes erosionados ante un dólar atrasado, un sensible aumento en las tarifas de los fletes y, en el caso de no haber tomado cobertura, una cotización de casi de US$ 20 por tonelada por debajo de lo proyectado al momento de sembrar”, agregó.

 

Como ejemplo, la entidad rosarina tomó un campo propio ubicado a cien kilómetros de las terminales del Up-River, que contrata servicios y obtiene rindes de 40 quintales por hectárea, con un margen bruto que bajó de US$ 519 a US$ 450 desde que arrancó la campaña, es decir, un retroceso del 13%. “Si a este resultado le deducimos todo tipo de derechos, tasas e impuestos, se obtenía un margen neto de US$ 331 por hectárea en octubre de 2016, mientras que ahora es de US$ 272 por hectárea, con lo que aquí estamos hablando de una retracción del 18% en el resultado final del productor”, reflexionó.

 

Los valores que sufrieron más aumentos, en efecto, fueron los fletes, que subieron 10% en los últimos cinco meses. También deberá tomarse en cuenta el costo de la labor de cosecha, que representa el 8% del ingreso bruto y que fluctúa de acuerdo al precio y rinde obtenido.

 

“Bajo este panorama, las empresas agrícolas venderían soja de la nueva cosecha solo para cubrir sus costos. Es menester recordar que salieron de una exitosa campaña triguera y aún cuentan con silos cargados de soja 2015/16”, remarcó la BCR, y advirtió que, mientras tanto, “el maíz cumplió el papel estelar de las ventas, relegando a la oleaginosa para su actuación en el segundo semestre”.

 

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