Perspectivas para el sector agropecuario

 

por Jaime Gaviña, Asesor CREA de empresas agropecuarias en el oeste bonaerense

 

En lo referente a la actividad agrícola, la campaña 2016/17 arrancó muy bien para los productores del oeste de la provincia de Buenos Aires, con cultivos de fina con rindes de muy buenos a excelentes y, en algunos casos, con algo de calidad. A nivel país esto acompañó si tenemos en cuenta que el volumen estimado de cosecha de trigo superó ampliamente las 12 millones de toneladas. Es que aunque las estimaciones oficiales digan que fue de 18 millones y las privadas de 16, sigue siendo 40% superior a la producción del año pasado, y hubiera superado las 20 millones de no ser por la gran superficie afectada por inundaciones al sur de Córdoba y Santa Fe. Además, hubo problemas de heladas con los trigos hacia el sudoeste bonaerense.

 

Este récord en rindes se debe en gran parte al clima, pero también al entusiasmo de los productores por el cambio de reglas, y a sentir que el trigo es rentable otra vez si se aplica buena tecnología y el año ayuda. En tanto, ya se largó la cosecha de girasol, también con un área muy superior a nivel país, producto de la política oficial orientada a producir más. Los cultivos en la zona oeste están excelentes.

 

Es difícil predecir si vamos a tener una campaña récord en soja por el área perdida o que no se logró sembrar, pero no quedan dudas de que habrá una gran cosecha de maíz y girasol porque los cultivos desde 9 de Julio hasta Trenque Lauquen y los de Pehuajó hasta Daireaux están buenísimos. Me imagino algo similar a la cosecha de trigo. En soja veo un año promedio, de 50 millones de toneladas, porque los excelentes rindes de la zona deberían compensar los malos de las afectadas por excesos o déficit hídricos.

 

En los números, los precios de los cereales son similares a los de 2016 y el dólar sigue quieto, o el peso haciéndose más fuerte. Esta variable le preocupa a muchos de mis clientes, pero al igual que los brasileños sufrieron una apreciación del real por dólar y eso no les impidió convertirse en potencia mundial exportadora de carnes y soja.

 

Un cliente mío que vende maquinaria estaba sorprendido por las sembradoras que comercializó en enero y febrero, con un número muy superior al de los años anteriores. Esto se repite a nivel nacional, porque las perspectivas son buenas: nadie piensa que el dólar retrasado es una catástrofe, como sí lo fueron la inflación galopante, el cepo, los ROEs y las retenciones de la era K.

 

La ganadería, por su parte, sigue pisando fuerte en cuanto al interés que tienen los productores por la actividad. Los precios promedio que se logran por vacas preñadas – $ 13.000 o US$ 800 – se ubican en un rango superior al histórico, aunque los asesores vemos que casi todas las categorías están muy parecidas a 2016 pese a la inflación, lo que significaría una baja relativa de la cotización. Esto puede explicarse con algunas variables fuertes que dominan la partida: desde el punto de vista del consumo, las medidas que tomó el Gobierno produjeron una contracción en las ventas de carne. Por ende, el consumidor está mandando una señal para que el precio del gordo no suba. Desde el punto de vista de la oferta, el crecimiento de la producción trajo mayor oferta pese a la suba de la exportación, por lo que los precios bajan o se mantienen.

 

En cuanto a las expectativas del negocio, ante la gran variabilidad climática de los últimos años muchos productores encuentran en la ganadería un gran complemento para minimizar el riesgo de la agricultura. Por eso los precios de la hacienda de cría siguen siendo buenos en vaca y en ternero.

 

En los últimos dos meses abrieron cuatro frigoríficos, dos al sudoeste bonaerense y uno en Azul. Esta es una señal clara de que la política oficial está trayendo inversiones y empleo genuino. También se beneficia el productor, dado que le aparecen opciones locales que antes no tenía, y por lo tanto reduce sus costos comerciales por el menor flete.

 

“¿Para cuando el derrame?”, me reclaman mis amigos de la Capital. Con aciertos y errores, el Gobierno avanza y el proceso está en marcha, pero no es de la noche a la mañana que se construye una república devastada.

 

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