“Los fraudes corporativos siguen creciendo”

Impulsados por el robo de activos físicos y los ciberdelitos, la cantidad de fraudes cometidos contra empresas sigue creciendo en Argentina.

Cecilia de Maio

 

Entrevista a Juan Cruz Amirante Head Office de Kroll & Cecilia de Maio Directora de Business Intelligence de Kroll

 
Impulsados por el robo de activos físicos y los ciberdelitos, la cantidad de fraudes cometidos contra empresas sigue creciendo en Argentina, según contaron a El Economista Juan Cruz Amirante y Cecilia de Maio.

 

¿Cuáles son los tipos de fraude corporativos que más se cometen a nivel regional?

JCA: En Latinoamérica y en Argentina puntualmente no hubo grandes modificaciones respecto al fraude más común, que es el robo de activo físicos, pero lo que estamos viendo últimamente es una gran tendencia a todo lo vinculado al cibercrimen.

CDM: Efectivamente, aunque el foco sigue estando en el fraude con activos físicos, los ciberdelitos se vienen dando en en los últimos años y están creciendo exponencialmente. El gran problema es que la gran mayoría de las empresas no invierte en la prevención de estos delitos, sino que reaccionan cuando tienen el conflicto y buscan solucionarlos en forma momentánea.

 

¿Y cuáles son los tipos de ciber- fraudes que más ocurren?

CDM: Infiltraciones en cuentas y máquinas ajenas, robo de información, fuga de datos a la competencia, hackeos hasta en los teléfonos… Algo que podrían hacer las empresas para evitarlo es que, dentro del mismo sistema al que todos los empleados tienen acceso, se pongan distintos privilegios de acceso. Es decir, que los distintos sectores puedan ingresar solamente al área en la que están trabajando y se restrinja el acceso a la información general de la empresa.

 

Y a nivel local, ¿cuáles son los tipos de fraude que más se cometen en Argentina?

CDM: Sigue siendo mayormente el robo de activos físicos, por ejemplo la extracción de la mercadería de los depósitos por parte de los empleados para montar un negocio paralelo. Por eso es necesario el armado de una auditoría que corrobore que esos procesos están instaurados y se están cumpliendo debidamente. También hay muchos casos de alteración de información, lo cual puede detectarse haciendo un cortejo de los datos con los activos físicos reales de la empresa o la actividad.

 

¿Y en Argentina, la cantidad de fraudes viene en aumento?

JCA: Efectivamente, el fraude está en alza y esto tiene mucho que ver también con nuestro sistema judicial, que no es lo suficientemente expeditivo y rápido para resolver este tipo de cuestiones. La nueva ley de responsabilidad empresaria presentada en el Congreso va a fomentar la prevención de este tipo de lícitos y creemos que en el futuro las estadísticas de fraude deberían empezar a mostrar mejoras.

¿Cree entonces que esa ley ayudará a prevenir estos ilícitos?

JC: El proyecto presentado en octubre es una ley de responsabilidad penal para personas jurídicas que establece sanciones a las empresas cuando no hayan prevenido hechos de fraude. Creo que va a ser beneficiosa porque se amplía la sanción no solamente a la persona física que cometió el fraude sino también a la propia compañía por no haber aplicado las medidas y controles internos respectivos, como tener un oficial de cumplimiento o un departamento de auditoria interna. Esta ley busca que las empresas empiecen a invertir en prevención, es decir que si un empleado esta cometiendo un acto delictivo y la empresa no hizo nada para evitarlo va a ser sancionada con hasta un 20% de sus ganancias anuales y hasta con la pérdida de licencia para operar.

 

Pero, ¿no es injusto que la empresa sea penalizada por no haber evitado algo que en definitiva la perjudica?

JCA: Es injusto si el empresario tomó acciones para prevenir el fraude, pero no si omitió todo tipo de control interno, no invirtió en sus sistemas y controles y dejó que el empleado pudiera cometer el fraude con facilidad. Lo que ocurre es que hoy el empresario argentino, en vez de invertir en prevención, directamente se cubre de los robos remarcando de más la mercadería, con lo cual la cuestión termina afectando a los consumidores.

 

¿O sea que a la empresa hoy le sale más barato dejarse robar que invertir en tomar medidas de seguridad?

JCA: Ese es el pensamiento del empresario lamentablemente, ya que considera más fácil remarcar la mercadería con un margen extraordinario para cubrirse de los robos que echar a un empleado infiel.

 

¿Y qué medidas pueden tomar las empresas para cubrirse de estos fraudes?

JCA: Hay cosas que son básicas. Por ejemplo, hay empleados que sistemáticamente en todos los trabajos que pasan cometen fraudes, por eso es responsabilidad del empresario hacer una debida diligencia para conocer a quien está contratando. Muchas veces contratan y ni siquiera averiguan los antecedentes que tiene esa persona para puestos en donde realmente se les da mucha libertad.

CDM: Y hay incluso casos mucho peores de empresas que se generan directamente para cometer fraudes. Éstas son las que quizás van a tener la mayor sanción con la ley, que es la perdida de la personería jurídica.

 

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