Elecciones: el Gobierno apuesta por la gestión

El Gobierno se prepara para enfrentar un desafío electoral importante porque el resultado de octubre puede determinar los rasgos de la segunda parte de su mandato.

 

El Gobierno se prepara para enfrentar un desafío electoral importante porque el resultado de octubre puede determinar los rasgos de la segunda parte de su mandato. Por eso el viernes se reunieron representantes de los partidos que integran Cambiemos y los líderes de todos los distritos conscientes de lo que está en juego. Desde que hay periodos presidenciales de cuatro años, el oficialismo ganó sólo en 2005 y perdió en 1997, 2001, 2009 y 2013. Las consecuencias políticas fueron diferentes en cada caso a partir de las reacciones de los gobiernos derrotados en las urnas y de la capacidad de los triunfadores para capitalizar su victoria. Pero en ningún caso el resultado resultó indiferente para el funcionamiento del sistema político en los dos años posteriores.

 

En este marco, el oficialismo hará de la defensa de lo hecho el centro de su estrategia de campaña. No hay relato, hay obras. No hay epopeya, hay gestión. Desde algunos sectores de Cambiemos se reclama un mensaje quemovilice al electorado, que lo interpele que lo convoque. Que ocupe el lugar que tuvo la democracia en los tiempos de Alfonsín, la reforma de la economía en la época de Menem o la inclusión social durante el kirchnerismo. Aspiran a que además de mostrar resultados económicos, el Gobierno confronte en el terreno político y entienden que el paro convocado por la CGT y la huelga docente en la provincia de Buenos Aires son motivos suficientes para marcar las diferencias.

 

Los avances

 

Pero es difícil que Mauricio Macri, por su estilo, se ate a una consigna. Por eso, de cara a las elecciones, el Gobierno apostará a plebiscitar su gestión. Y está claro que en las elecciones a mitad de mandato el mayor determinante del voto será la evaluación ciudadana del Gobierno cuyo componente central será la marcha de la economía.

 

Las mejoras que caben esperaren materia económica serán moderadas y no llegarán a tiempo para influir en las elecciones porque no alcanzarán a los sectores sociales postergados y por lo tanto no permitirán ganar nuevos votantes para el oficialismo. Pero pueden ser suficientes para conservar el tercio que acompañó a Macri en la primera vuelta en 2015. Y con un peronismo dividido, ese porcentaje puede alcanzar para ganar. Por eso, el primer desafío para asegurar un triunfo electoral del oficialismo es no tener deserciones en las propias filas. Pero se transita la etapa más complicada porque es cuando la tasa de inflación tiene los niveles más altos del año y recién en mayo se sentirán los efectos sobre la capacidad de consumo de los aumentos salariales que se acuerden en la mayoría de las paritarias. Porque los tiempos se acortan para para poner más dinero en el bolsillo de los argentinos porque las primarias son a mediados de agosto y los resultados que se dan en esa instancia suelen reproducirse en las elecciones generales.

 

Cuando los problemas de la economía se relacionan con el nivel de actividad y la creación de empleo, las recuperaciones tardan en ser percibidas por la sociedad a diferencia de lo que ocurría cuando se ponían en marcha programas para bajar la inflación. Según el promedio de las proyecciones de los analistas privados, el PIB crecerá en torno al 3%, la inflación se ubicará alrededor del 22/23% y habrá mejoras en los ingresos y la creación de empleo. Si esos pronósticos se cumplen, a fines de 2017 se recuperará lo perdido en 2016 aunque a favor del Gobierno podrá decirse que la economía tendrá muchas menos distorsiones que en diciembre de 2015. Pero la percepción de que se está avanzando recién se tendrá cuando el nivel de actividad retorne al nivel que tenía cuando comenzó a decaer a medidas de2015.

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