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El paraíso del carry trade retrasa la llegada de inversiones reales

 

por Leandro Gabin

 

El Gobierno enfrenta una parada difícil con la baja del dólar y el escenario de superpeso que potencia la fuga de capitales y promete complicar a exportadores e industriales. El consenso del mercado financiero dice que el billete estará en $18 para fin de 2017 y en poco más de $20 a diciembre del 2018. Este último, un plazo demasiado lejos para tenerlo en cuenta.

 

Pero de ese pronóstico del dólar a $18 para diciembre de este año se desprenden datos interesantes: 13 de 34 consultados en el último LatinFocus creen que el dólar estará por debajo de ese promedio de $18. O sea, un tercio de la muestra es aún más bajista de lo que es el consenso. Para peor, las apuestas en los últimos meses marcan que el pronóstico con el dólar viene ajustando a la baja en los últimos sesenta días. Anteriormente, los bancos (muchos del exterior) y consultoras creían que el billete iba a estar al cierre de este año en $18,30.

 

El dólar mayorista va a testear los $15 antes de ver si, finalmente, el BCRA sale a intervenir. Ese es el nuevo piso para el mercado. Las barreras psicológicas que quebró la lluvia de dólares fueron los $15,70 hace algunas semanas y, luego, se derrumbó por debajo de los $15,50. Ayer cerró con una recuperación a $15,43 después de haber llegado a $15,36 el día anterior.

 

“Los chacareros están que trinan con este dólar. Tienen que vender a este tipo de cambio con una inflación del 30% en los últimos doce meses”, decía un operador. ¿Liquidarán? La respuesta en las mesas es que por la cosecha ingresarán US$ 26.000 millones este año pero, se especula, no será tan “estacional” como suele ser.

 

Por lo general, a fines de marzo y principios de abril comienza el trimestre fuerte de liquidación. Pero como ahora se extendieron los plazos de liquidación hará que, por lo pronto, los sojeros esperan que el dólar reaccione para salir a vender. “Venderán los que necesiten los pesos para el negocio. Pero el que puede esperar, esperará”, vaticinaban en los bancos que trabajan con los chacareros dando prefinanciación de exportaciones.

 

Federico Sturzenegger está regalando un seguro de cambio implícito. “Todos ven que el flujo financiero es enorme y la dejan pasar. Hoy Argentina es el paraíso para los carry traders de afuera. Los inversores no la pueden creer”, describían desde un banco extranjero. La referencia habla de la famosa operatoria de entrar dólares y posicionarse en pesos a tasa. Como el dólar está planchado o hacia abajo, la ganancia en moneda dura es altísima.

 

¿Y la IED?

 

El dólar barato no sólo fomenta que ingresen dólares sino que, al ser una jugada puramente financiera que no está asociada a inversiones reales, retrasa que lleguen las tan mentadas inversiones en la economía real. ¿Por qué? Sencillamente porque la sensación es que se estaría entrando dinero a un tipo de cambio muy bajo y que es conveniente esperar para conseguir un mejor valor del dólar y así rindan mejor esos pesos que se utilizarán.

 

¿Qué hacen los inversores del exterior? Se están “embuchando” con todos los activos en pesos a tasas que hubiera. La vedette es el Bonte pero también se llevan Lebac, bonos con CER y Badlar. Claro que, en el caso de las Lebac, no todos los inversores de afuera pueden comprarlo. Ya que son “internas” y por lo tanto no pueden ser transferidas a custodios en el exterior. Los que tienen agencias custodia local sí pueden comprar las Lebac, no así los de afuera que carezcan de este paso clave. “La contrapartida de esta locura la ves en los datos del balance cambiario: la formación de activos externos netos está al nivel de 2008”, advertía en banquero.

 

La economía real

 

Dentro del escenario complejo que tiene el Gobierno hay un dato positivo: que la economía crecerá este año. Eso es indudable incluso para el más pesimista, como Société Générale y UIA – CEU, que tienen los peores guarismos para el PIB en 2017. Después de una caída de 2,5% el año pasado, el nivel de actividad va responder.

 

La pregunta que se hacen en el mercado es si “la gente lo sentirá en el bolsillo”. Esa es la cuestión, más en un año electoral. Dependerá de cómo terminen las paritarias y cuánto logre bajar la inflación el Gobierno. O sea, cuánto aumentarán los salarios en términos reales. “Depende de cuánto se crezca. Si el PIB crece 2% la gente no lo va sentir mucho. La economía debería trepar por lo menos 3% o más bien arriba de 4% para que gran parte de la sociedad vea que su economía realmente mejoró”, explicaba un especialista en consumo.

 

El consenso del mercado habla de un crecimiento para la economía este año del 3%. Ese número deja al Gobierno con un pie adentro y otro afuera en la búsqueda de cambiarle la percepción a la población acerca de la mejora económica. Por lo pronto, hay algunos que siguen ajustando hacia abajo el PIB de este año. El Departamento de Investigación del banco español BBVA recortó las previsiones de crecimiento de la economía argentina del 3% al 2,8% este año. Además calculó una inflación en 25,9% (muy lejos de la meta que estipula el BCRA) y un déficit fiscal de 4,7% (también más alto del que quiere mostrar Nicolás Dujovne). Aún siguen las incógnitas en el año electoral.

 

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