Petroleo

Disminuyen los riesgos para la economía global

 

Con el triunfo de Donald Trump el mundo entró en un terreno desconocido y la palabra incertidumbre comenzó a escucharse con frecuencia. Pero transcurrido casi un mes de su gobierno, los márgenes para las posibles desmesuras se redujo y la economía transita por una etapa de reacomodamientos frente a un cambio político de tanta magnitud. Los mercados financieros han tendido un buen comportamiento en las últimas semanas y hay un mayor optimismo en el mundo de los negocios porque creen estar frente a un gobierno que va a impulsar medidas que lo favorecen.

 

Pero más allá de Washington, las condiciones económicas globales son mejores de lo que se suponía hasta hace poco tiempo. El riesgo de deflación preocupaba en Europa y Japón y se temía por las consecuencias de una posible desaceleración en China. Sólo Estados Unidos, aunque creciendo a tasas muy modestas, presentaba un cuadro distinto. Pero la suba del petróleo, que se consolidó a partir del acuerdo de la OPEP y que todo indica logrará mantener el precio del barril entre US$ 50 y US$ 60, alejó el temor a una deflación. En la misma dirección hicieron su aporte las políticas de estímulo monetario que pusieron en marcha casi todos los bancos centrales del mundo. Ahora la tasa de inflación está creciendo levemente en todos los países. También en Japón, y sobre todo Europa, la posibilidad de una recesión va quedando definitivamente atrás.

 

En Estados Unidos, las tasas de interés comenzarán subir pronto como anticipó esta semana Janet Yellen en el Congreso porque el mercado de trabajo está sólido y la inflación está en alza. Pero todavía falta mucho para que empiecen a subir las tasas en el resto de los países desarrollados. Esta divergencia hará que el dólar se revalorice contra el resto de las monedas.

 

Argentina y la región Un escenario con tasas altas no es bueno para los países endeudados o que tienen que tomar deuda, como es el caso de Argentina. Por otra parte, un dólar fuerte tiende a debilitar el precio de las materias primas que exporta el país. Pero de todas maneras, no se prevé que haya movimientos bruscos con lo cual hay margen para adecuarse al nuevo contexto.

 

En lo inmediato, el tema para observa más de cerca por parte de Argentina y otros países de la región es la evolución de Brasil. Conocidos los datos de diciembre, la caída de la actividad económica en Brasil ue de 4,34% en 2016 según el Indice de Actividad Económica que elabora el Banco Central. El retroceso fue que el registrado en 2015 que había sido de 4,28%. Los datos de los últimos dos años ratifican que fue la peor recesión que haya vivido Brasil. Los datos del último mes del año mostraron que la contracción sigue y que la recuperación que algunos pronosticado que comenzó a a fines de 2016 no se concretó. De todas maneras, el BC utiliza una metodología distinta a la que emplea el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística para calcular el PIB. Los datos del IBGE sobre el PIB de Brasil en 2016 se conocerán el 7 de marzo y mostrarán una caída inferior de la actividad que el BC, y además, menos pronunciada que en 2015.

 

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