“Planeamos abrir cien locales”

 

Entrevista a Pablo Lotero, Presidente y accionista de Confitería Boston

 
La tradicional Confitería Boston de Mar del Plata, célebre por sus incomparables medialunas, en noviembre pasado vendió el 100% de su paquete accionario a dos fondos de inversión, CIL Compañía de Inversión de capitales latinoamericanos, y Aniroka SPA de Austria, recayendo la titularidad de la compañía en Pablo Lotero, de CIL. En diálogo con El Economista, Lotero adelantó un ambicioso plan de inversiones que en cinco años llegará a los US$20 millones, creará unos 300 puestos de trabajo y prevé la apertura de 100 locales propios y exportar sus productos a países de América Latina y Europa.

 

“La Boston estaba en proceso de vender la empresa, era la segunda generación desde los fundadores, y nosotros estábamos en busca de una compañía con un buen plan de marca para desarrollar”, señala Pablo Lotero, presidente y accionista de Confitería Boston. “Estuvimos buscando oportunidades para desarrollar inversiones en Argentina porque creíamos que era un buen momento, ambos fondos los tenemos radicados en Chile. Básicamente, nos dedicamos a Private equity (capital de inversión) y en este caso buscamos distintas marcas para desarrollar, un operador nos trajo esta marca y nos gustó mucho” aseguró.

 

¿Qué es lo que vieron en la marca?

Cuando hicimos el análisis de marca y de producto en profundidad, vimos que a Confitería Boston la conoce toda Argentina, el nivel de penetración y de conocimiento de la gente es muy alto. El posicionamiento de marca es muy bueno, necesita publicidad cero.

 

¿El fondo se especializa en el empresas del sector gastronómico?

Especialmente somos private equity orientados a retail, desarrollando este modelo de negocios, comprando una compañía con buen plan de marca y consolidando luego con otras compañías menores.

 

¿Cómo es el plan de negocios?

Nuestro plan a cinco años es llegar a 100 tiendas. Lo que nos gustó de Boston no sólo es el producto sino que es una compañía está en un estadío bastante bueno de procesos intermedios de industrialización, manteniendo los estándares de calidad. Queremos terminar esa etapa del proceso para llegar a una escala de 100 tiendas entre kioscos, stores y megastores. Esto puede ser adquiriendo otras confiterías o haciendo apertura de sucursales.

 

¿Las nuevas tiendas van a ser locales propios o a través de franquicias?

Inicialmente no contemplamos franquicias sino tiendas propias para que podamos administrar bien la experiencia del cliente, pero desde que anunciamos la adquisición hemos recibido pedidos de franquicias de todas las provincias de la Argentina, sólo de Buenos Aires tenemos 16 candidatos para franquiciar. Nuestro primer desembarco fuera de la Costa Atlántica será en la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Nos ha sorprendido que hemos recibido pedidos de franquicias de aquí pero también del exterior, de Brasil, de México, Colombia, Chile, Uruguay, e incluso Ecuador y Panamá, de Miami y San Francisco en Estados Unidos.

 

¿Con esta demanda quizás las franquicias podrían llegar con el tiempo?

En esta etapa estamos evaluando el proceso para poder construir la escalabilidad y la implementación. La definición de franquicia o punto propio es básicamente, tener la experiencia del cliente y la calidad bien amarrada. Si encontramos buenos socios de negocios que nos acompañen, fantástico, pero queremos mantener la calidad. Hemos visto en Argentina que los procesos de franquicias en algunos casos, en términos de la experiencia de cliente han ido bajando entre la compañía madre y el franquiciado y eso es lo que no queremos.

 

También hay planes para exportar ¿esto supone incrementar la producción?

Nuestro plan contempla el crecimiento de la planta de producción. Estamos analizando una apertura en el Parque Industrial de Mar del Plata para poder ir a un proceso de mayor escala. Esto es parte del plan de negocios a cinco años.

 

¿Cuál es la inversión prevista para esta primera etapa?

En los primeros dos años son US$ 6 millones y US$ 14 millones más en la segunda etapa.

 

Ustedes encontraron una oportunidad pero ¿hoy ve que la Argentina ofrezca condiciones para atraer capitales de inversores?

Nosotros vimos una oportunidad en el sector gastronómico, pero los costos laborales y los impuestos hacen que este tipo de industrias esté en una situación muy crítica. Además, es una industria que está bastante informalizada y competir estructuras formales contra informales es muy complejo. Dentro de la macro en Argentina vemos que la parte más compleja ya pasó y es un buen momento para invertir.

 

Es posicionarse antes que lleguen otros.

Claro, toda la inversión la trajimos del exterior porque vimos un buen momento para invertir. Por otra parte, hemos recibido ofertas de varios bancos en financiar distintas partes del proyecto.

 

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *