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La foto del mercado laboral en 2016 debería ser el piso

Punto de vista Matías Ghidini

Para proyectar qué pasará en este 2017 primero se impone comprender el pasado reciente. Mejor que en 2015, pero aún por debajo de 2014. Con marchas y contramarchas y una demanda mayormente inconstante. Así acabó siendo el balance del año 2016 de búsquedas ejecutivas profesionales. El segundo semestre en materia de demanda laboral (genuina y masiva creación de empleo privado) nunca llegó. Y los brotes verdes resultaron amarillos. Se entiende, pues, que existieron las oportunidades, y que el humor de las empresas transmutó del hiring freeze (congelamiento de contrataciones) al prudente optimismo. Pero como viene sucediendo desde hace años ya, las posibilidades fueron específicas, de nicho, marcadamente sólo para algunos.

 

Los 4.000 ingenieros que el presidente Mauricio Macri confirmó, allá por febrero de 2016, que Argentina con gusto recibiría son otra muestra de que lo más escaso del mercado local siguen siendo los perfiles técnicos. Faltan ingenieros electrónicos, en informática, mecánicos, electricistas o químicos, y las compañías pugnan por ellos desde hace diez años. Sólo superados en demanda por los especialistas en sistemas: el cuello de botella de un sector (IT) que si no crece más rápido es –precisamente- por la falta de recursos humanos calificados. Ésta fue la industria vedette del 2016.

 

¿Dónde más asomaron brotes? Con mucha menos virulencia, en algunas empresas de la agro industria (dominadas por las fusiones/compras) y ciertos laboratorios, bancos y centros de servicios compartidos (donde un big player como JP Morgan consolida su expansión). Por “fuera del sistema”, la migración de ejecutivos con trayectoria en el sector privado al renovado sector público también tuvo su momentum. Auge desde fines de 2015 y hasta el verano de este año, la corriente se detuvo al tiempo que los evidentes y notorios contrastes y diferencias pusieron a prueba la genuina vocación de muchos patriotas. Fuente de impensadas oportunidades laborales, hoy este nicho se desinfló, incluso con grupos –en tímido pero creciente off the record– arrepentidos del cambio.

 

En años de demanda profesional irregular, lo peor el año pasado se lo llevaron industrias como la construcción, las automotrices y las petroleras (y sus servicios vinculados). Sectores que concretamente expulsaron personal calificado. Así entonces, la buena predisposición y el renovado optimismo no bastaron en 2016 para dibujar un año de genuino crecimiento de la demanda profesional ejecutiva.

 

¿Cómo puede evolucionar este panorama en 2017? La llave la tiene la economía, claro. Si se cumplen los pronósticos de reactivación del PIB, la foto del 2016 debería ser el piso. Con sectores como el consumo masivo recuperando el retroceso del año pasado, como ejemplo. Parecería ser el escenario de la mayoría. Pero si ésta recuperación se demora, seguiremos navegando en un mercado de rachas, sectoriales, específicas y temporales, seguramente con un saldo a favor, pero escueto; y apoyado en lo de siempre: ingenieros, tecnología e IT.

 

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