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“Hay un patrón brutalmente desigual”

 

Entrevista a Luis Campos, Observatorio del Derechos Social de la CTA

 

“Estos datos nos muestran una foto muy potente de los desafíos y los problemas que tiene la estructura distributiva argentina”, dice Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derechos Social de la CTA, sobre los datos de distribución del ingreso publicados ayer por el Indec. En diálogo con El Economista, hace un diagnóstico sobre la situación del país y ubica los nuevos números dentro de una tendencia de largo plazo.

 

¿Cuál es su análisis de los datos publicados por el Indec?

Los datos confirman una tendencia de larga data, que es un patrón distributivo brutalmente desigual. Estamos hablando de que el 30% de los ocupados en Argentina tiene ingresos inferiores a los $6.000 por mes y casi el 40% de los ocupados tiene ingresos inferiores al salario Mínimo Vital y Móvil, que ya de por sí es muy bajo. Es una gran cantidad de población con ingresos de subsistencia, que coexiste con otro sector de ocupados que tienen ingresos y patrones de consumo completamente distintos. Alcanza con revisar la prensa de los últimos días para ver que el vehículo más vendido fue la Toyota Hilux o que todavía sigue habiendo una gran cantidad de trabajadores que tienen ingresos suficientes para veranear fuera del país.

 

A partir de los dos trimestres medidos del 2016, ¿puede concluirse que hubo un empeoramiento de la situación?

Yo no haría comparaciones entre distintos trimestres porque son períodos muy cortos de tiempo y pueden estar afectados por cuestiones estacionales. El 2016 fue un año con particularidades muy fuertes en materia de mercado de trabajo: recesión, caídas en los niveles de empleo, caída del salario real, y es de esperar que todo esto haya afectado la estructura distributiva. Sin embargo, nos falta información para hacer comparaciones. Sí me parece que estos datos nos muestran una foto muy potente de los desafíos y los problemas que tiene la estructura distributiva argentina, que va de la mano con las características del mercado de trabajo.

 

¿El mercado de trabajo está atravesado también por la desigualdad?

Está fuertemente segmentado. Hay una gran cantidad de trabajadores que no tiene acceso a trabajos formales, con cobertura de convenios colectivos, con salarios regulados a través de las convenciones colectivas de trabajo, y al mismo tiempo otros sectores que sí lo tienen. Esto ligado a una estructura económica donde hay sectores de alto nivel de productividad y un amplísimo grupo de trabajadores que no tienen posibilidad de insertarse ahí y terminan quedando como población sobrante.

 

¿Cuál es la situación distributiva de Argentina en relación con los países de la región?

Argentina históricamente fue uno de los países latinoamericanos con mejores niveles de equidad distributiva, lo que venía asociado a un mercado de trabajo con mayores niveles de formalización y a un desarrollo del sector industrial. Esto fue destruyéndose en las últimas décadas y hoy, si bien todavía Argentina no está tan mal ubicada en la comparación, está cada vez más parecida a lo que es la regla en los países de la región, con algunas excepciones como Uruguay o Costa Rica. Se va acercando cada vez más al promedio, aunque sin llegar a niveles tan alarmantes como los de Brasil o Colombia.

 

¿Cómo le parece que evolucionará esta situación en los próximos trimestres?

Me parece que todavía sigue ausente una discusión a largo plazo sobre cuáles van a ser los sectores económicos que podrían permitir revertir esta situación de inequidad. El discurso que promueve el Gobierno parecería dejar el tema sujeto a las fuerzas del mercado, a que esto ajuste automáticamente. Yo soy muy escéptico respecto a que eso funcione si no hay una intervención fuerte del Estado.

Pero sin duda empeorar la situación relativa de aquellos trabajadores que sí tienen cobertura –lo digo en relación a este nuevo intento de generar más puestos de trabajo a través de un debilitamiento del sistema de protección social, de la rebaja de los aportes patronales– no va a contribuir a resolver el problema, sino que va a tener los efectos contrarios.

 

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