“Es necesario eliminar los gastos ineficientes y el despilfarro”

Entrevista a Julio Piekarz, economista

Julio Piekarz, uno de los economistas más agudos del circuito local, ofrece su visión sobre la llegada de Nicolás Dujovne a Hacienda, señala qué desearía ver para convencerse de que el plan fiscal es serio y coherente y dice que la economía puede crecer entre 3,5% y 4% en 2017. “Hay que llevar eficiencia y austeridad a todo el sector público”, dice ante El Economista.

Ayer asumió formalmente Nicolás Dujovne con el mandato de cuidar el gasto y comprometerse con un sendero de reducción fiscal más consistente. ¿Qué le gustaría ver para saber si el plan viene en serio? Sabemos, además, que no será fácil…

Sí, no será fácil dada la tremenda herencia que se recibió. Pero la salida de Alfonso Prat-Gay y la llegada de Dujovne, que estará acompañado por un equipo más técnico, muestran que estará más enfocado a una agenda de racionalizar el gasto y no salir de las metas fiscales. Esa es la expectativa y ya anunció Dujovne que, si hay un excedente del blanqueo, iba a reducir el rojo de 4,2% del PIB anunciado para 2017. También dijo que iba a ir hacia una reforma impositiva que promueva la creación de riqueza, el crecimiento y el empleo. Es un cambio positivo en un momento, posterior a la victoria de Donald Trump, en que un país con un déficit fiscal tan alto se debe tomar muy en serio la cuestión fiscal.

¿Qué necesita ver para decir “ahora sí van a tomar el toro por las astas”?

Lo primero que me gustaría ver, adicionalmente a lo que ya se anunció, es el compromiso de un sendero de consolidación fiscal a 2019 o 2020 y que lo anuncie el mismo Presidente. Se le debe dar ese rango de importancia. Prat-Gay anunció un sendero y luego lo abandonó. No digo de hacer todo junto, pero hay que plantear el compromiso y cumplirlo. También hay que buscar el acompañamiento de las otras fuerzas políticas racionales y razonables para que todos se comprometan institucionalmente. Ese paso no se dio aún. Me gustaría que haya un compromiso de mejorar la oferta y la calidad de los bienes públicos que se le brindan a la población. Además, que haya metas cuantitativas para que se midan y comunicación. Creo que el sector público debería estar sujeto a auditorías privadas. Hay organismos de control políticos. No tengo problema en que sigan, pero hay problemas si la política debe controlar a la política. Finalmente, hay que reforzar el cumplimiento de la Ley de Etica Pública para que ningún funcionario use los bienes de todos para los beneficios privados. Como en los gobiernos corporativos, hay que llevar esa metodología a nuestro sector público. Me gustaría que el Gobierno ponga la vara bien alta, y eso aún no lo veo.

¿Qué posibilidades le ve a que esa agenda avance?

En los primeros seis meses, bajas probabilidades. Creo, sin embargo, que el Presidente está personalmente convencido de avanzar en esa dirección. Veremos si es suficientemente acompañado.

Varios economistas dicen que si ajustás el gasto se agravará la recesión, eso afecta los ingresos y el cuadro fiscal se agrava aun más. ¿Coincidís?

Es una visión muy insuficiente, elemental e infantil. El problema de Argentina es que tiene un gasto extraordinariamente alto y subió muchísimo en los últimos 10-15 años. Eso llevó a una presión impositiva muy alta que detuvo la producción y la creación de empleo. Es necesario eliminar los gastos ineficientes y el despilfarro. Hay que llevar eficiencia y austeridad a todo el sector público.

Cambiemos de tema. Las perspectivas de crecimiento para 2017 se mantienen, aunque bajaron ligeramente en los últimos meses. La última vez que conversamos me comentó que su proyección era 4%. ¿La mantiene?

En noviembre pasado aparecieron varios brotes verdes y hay que monitorear si, a diferencia de los de agosto, tienen más continuidad. No tengo dudas que el sector agroexportador y la agroindustria aportarán a eso, se acelerará la obra pública y aumentarán los salarios reales. Esperamos un crecimiento de 3,5%- 4%. Parece poco, pero es bastante ambicioso. Se puede. Estoy menos optimista con respecto al ritmo desde la última vez que hablamos, pero no tengo dudas de que lo veremos.

La vida sigue luego de 2017. ¿Seguiremos creciendo en 2018?

Creo que seguiremos creciendo. Aumentará la inversión y crecerá el consumo. Además, creo que Cambiemos ganará las elecciones legislativas y tendrán muy buena performance las demás fuerzas que abogan por un camino de normalización de la economía y las instituciones. Eso habilitará aún más inversiones en 2018, se empezarán a ver algunos frutos de las mejoras de infraestructura y se avanzará en el cambio estructural de la economía. No hay garantías ni daría un cheque en blanco, pero esa es mi expectativas.

¿Qué recorrido le avizora a las tasas en pesos en 2017?

Vamos a tener varias semanas en las cuales al BCRA se le complicará bajar las tasas. Si bien el registro de inflación de la Ciudad de diciembre fue muy bueno, las expectativas que capta el REM muestra que han subido dos veces seguidas y ya están en 21% para 2017. El REM pondera casi 80% en la definición de tasas que hace el BCRA. O sea que la tasa bajará muy despacio en la primera parte del año y no la veo en 14-15% a fin de 2017. La veo más cerca de 18-19%. La política monetaria mantendrá su sesgo antiinflacionario y una tasa real positiva de 4 puntos por encima de las expectativas hasta llevar el IPC a 5% promedio en 2019.

¿Ve factible que se cumplan las metas del BCRA en 2017?

Se puede. Hoy, sin embargo, veo la inflación más cerca de 19-20%. Los próximos meses son claves y el plan fiscal que comentábamos antes, también.

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One Comment

  • ¿Porqué se habla de que es necesario eliminar los gastos ineficientes y el despilfarro del sector público y no se incluye explícitamente a los gastos y despilfarros del sector privado? ¿O acaso no existen? Los primeros deciles de la población gastan y despilfarran, viajando por el mundo, el dinero de plusvalía que han ganado en exceso por una pésima distribución del ingreso, que para la derecha es un derecho y parte de la cultura argentina. Tampoco hay ni una falta moral al sacar del país las riquezas ganadas en Argentina en vez de invertirla en su propio país. El análisis de Julio Piekarz es trunco y torcido, insiste en que el sector privado debe auditar las cuentas públicas y ¿quién audita las ganancias excesivas de los grandes empresarios que se coluden para mantener los precios altos? Esos para este caballero no existen.

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