Evo Morales Bolivia

El déficit de Evo, en niveles elevados

 

En 2010, Bolivia creció 4,1%; 5,2% en 2011; 5,1% en 2012; 6,8% en 2013; 5,5% en 2014; 4,8% en 2015 y cerraría 2016 en 3,7%. Nada mal. “El crecimiento ha sido vigoroso —promediando aproximadamente 5% desde 2006— y la pobreza se ha reducido en un tercio”, agrega el FMI, que acaba de pasar por el país que lidera Evo Morales desde 2006 para hacer la revisión de su economía estipulada en el artículo IV. Durante ese período, agrega el organismo, las autoridades establecieron sustanciales márgenes de protección y en gran medida desdolarizaron el sistema financiero.

 

Sin embargo, es uno de los países de la región que más sigue dependiendo de las mismas, y la fuerte caída de los precios de las materias primas plantea dificultades para la implementación de los objetivos de desarrollo de las autoridades fijados en la Agenda Patriótica 2025. “Para hacer avanzar sus planes, las autoridades están aprovechando los márgenes de protección que habían establecido, y el considerable superávit fiscal y externo que mantuvieron durante la última década se está transformando en un profundo doble déficit”, advierte el FMI. Además, el período de precios bajos de las materias primas que se prevé a mediano plazo probablemente reducirá el crecimiento potencial.

 

Algunos números. El déficit fiscal ascendió a 6,9% del PIB en 2015 debido a un marcado descenso de los ingresos por hidrocarburos y a importantes aumentos del gasto, aunque la deuda pública sigue siendo moderada. La cuenta corriente registró un déficit de 5,8% del PIB en 2015. Y si bien disminuyeron, las reservas, equivalentes a aproximadamente 32% del PIB, siguen siendo considerables.

 

“Las prioridades clave consisten en reducir de forma sostenida el déficit primario no relacionado con hidrocarburos y garantizar la salud fiscal de las empresas estatales, flexibilizar más el tipo de cambio, mejorar los incentivos para la prospección de hidrocarburos, y establecer una correspondencia entre los aumentos salariales y las variaciones de la productividad”, piden desde el FMI.

 

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