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Devolución del 5% IVA: ¿a qué apunta la medida?

 

por Mariano Deagusto, Analista económico de Libertad y Progreso

 
El Gobierno decidió avanzar nuevamente hacia una mayor presión tributaria, a pesar de las expresiones en público de los funcionarios de ir en la dirección opuesta. Esta vez decidió cortar con la devolución del 5% del IVA a las compras con tarjeta de débito. Si bien la norma era transitoria desde 2001 y se renovaba anualmente, servía como incentivo a la formalización de la economía y le devolvía dinero a los bolsillos de los consumidores, premiando la bancarización de esas operaciones de compra. En los primeros días de la gestión de Nicolás Dujovne al frente del Ministerio de Hacienda, la medida presenta varias contradicciones con las intenciones del gobierno de Cambiemos.

 

El primer punto es que en menos de un mes ya se violaron dos pautas comprometidas en la Ley de Presupuesto 2017 (la anterior fue el cambio al Impuesto a las Ganancias). Todos los economistas elogiamos la sanción de esta norma porque por primera vez en mucho tiempo el Presupuesto no era un dibujo y se iba a cumplir. La devolución parcial del IVA tenía proyectado en el Presupuesto un costo fiscal de $ 7.511,4 millones, aproximadamente 0,08% del PBI. Es cierto que el Gobierno tiene la necesidad de reducir el elevado déficit fiscal, pero elige el camino equivocado cuando, en lugar de reducir el descontrolado gasto público, decide seguir exprimiendo a los contribuyentes con más impuestos. Se esgrimen razones políticas para postergar la reducción del gasto, pero casi nunca ocurre a la hora de aumentar la carga tributaria, a pesar de que esta sea una de las razones del alto costo de los productos argentinos, tal como expresan los mismos funcionarios.

 

Además, el aumento de la recaudación que se espera con el fin de este beneficio no serán linealmente esos $ 7.500 millones, sino que probablemente este sea un monto menor; ya que muchos pagos que antes se hacían con tarjeta de débito ahora se harán en efectivo, facilitando la evasión del IVA. Es que justamente la medida había nacido en 2001 como un incentivo a formalizar la economía. Ahora el Ejecutivo aduce que la norma quedó “vieja”, ya que el mundo giró hacia medios de pagos electrónicos por lo que no se cumplía el objetivo de la medida. Si no se cumplía el objetivo, probablemente era por la falta de actualización del tope de $ 1.000 a la compra para que se hiciera efectiva la devolución; además de la poca divulgación que tenía este beneficio dado que era desconocido por buena parte de la población. Por lo pronto, que surjan nuevos medios de pago tampoco debería ser una causa para dejar de premiar a aquellos que realizan sus operaciones en regla, en medio de tanta economía en negro. De hecho, el fin del beneficio va en contra de las intenciones de inclusión financiera y mayor bancarización que pregona el BCRA, en lo que parece ser otra descoordinación de la gestión.

 

Por último, a pesar de que la medida había surgido como transitoria, estaba falta de actualización y solo beneficiaba a una porción de la población, era un aliciente para el bolsillo de los consumidores, sobre todo en un año en que los ingresos reales fueron golpeados. Una familia que gastaba $ 10.000 con tarjeta de débito todos los meses, a fin de año sin la devolución dejará de disponer de casi $ 5.000 para volcar a más consumo o ahorro. Mientras el Gobierno se pregunta cómo dinamizar el consumo en un año electoral, este nuevo aumento de la presión tributaria (que ya es de las más altas de Latinoamérica) no parece ser otra cosa más que un martillazo en su propia mano.

 

3 Comments

  • Marcelo Hellmuth dice:

    El gobierno sigue sin entender que la mentira manifiesta es lo que más odiamos los argentinos. Por lo menos yo, que voté al actual gobierno, no lo votaré este año.

  • CarlosANGEL dice:

    Muy acertado el comentario. El gobierno va hacia un precipicio. Los pequeños brotes verdes que aparecen recientemente no alcanzarán a solucionar el problema del tipo de cambio y de la presión impositiva. Y todavía faltan varios aumentos de servicios. ¿Hasta cuando el gobierno seguirá yendo detras de los acontecimientos? Cuando se estén fundiendo los pequeños comercios y Pymes, recién se “dará cuenta” el gobierno que estuvo metiendo la pata. Hacen falta personas IMAGINATIVAS en el gobierno, no un clásico como Dujovne y séquito. Cada medida que toman, solucionan (aparentemente) algo y destruyen otras cosas.
    Cambio de sistema tributario: Pedir a los contribuyentes impuestos a las ganancias (el menos regresivo) analizando el diferencial entre INGRESOS (del contribuyente físico o empresa) menos EGRESOS (con comprobantes, facturas). Sobre el monto de ese diferencial se puede estimar el porcentaje que debe aportar como impuesto a las ganancias. Eso obligará al contribuyente a pedir facturas porque sino no podrá demostrar “egresos”. El control al azar de cuentas de contribuyentes será suficiente. Esto evitará evasiones por operaciones sin facturar (como actualmente se hace). También estimulará el consumo (el que consume todo su ingreso no pagará impuesto a las ganancias). (Si tiene pérdidas tampoco pagará) Y el que tenga un sobrante pagará un porcentaje según el monto de ese sobrante.

  • Mario dice:

    El impuesto a las ganancias nuevo es otra payasada del actual gobierno, solo actualizaron tablas a medias y el resto de las deducciones no, entonces se ve venir lo mismo que antes, y uno paga y no ve los frutos. Argentina es un país maravilloso, con Kris eramos ricos y ahora con Mauri somos pobres, y siguen subiendo los precios, octubre ya está acá

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