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Con eje en Vaca Muerta, Macri logró poner a la productividad en agenda

 

Vaca Muerta fue señalado en varias oportunidades durante los últimos años como un posible inicio de la recuperación del autoabastecimiento energético y en algunos casos, hasta para lograr el siempre anhelado –pero postergado– desarrollo económico del país. Sin embargo, Mauricio Macri puso ayer la atención sobre el yacimiento hidrocarburífero por una razón distinta. Con la firma del nuevo convenio colectivo de trabajo para los trabajadores petroleros del área anunciado ayer por el presidente, el Gobierno espera poner a Vaca Muerta como un caso testigo de la discusión que quiere dar no solo para la industria hidrocarburífera –también en los convencionales– sino también para los demás rubros de actividad, con eje en la reducción de costos, la productividad y el establecimiento de un “sistema de reglas claras” para hacer más competitivo el país.

 

“Este es un acuerdo histórico por lo que significa la energía, que es como el elemento fundamental para poder desarrollarnos, porque con energía barata más fábricas van a llegar, más empleo vamos a tener y más argentinos van a poder encontrar su vía hacia el desarrollo saliendo de la pobreza. Pero este tipo de convenios los necesitamos en todos los sectores de la Argentina, convenios que hagan realidad esa potencialidad”, celebró Macri en el lanzamiento del acuerdo, que compartió con el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, los sindicalistas Guillermo Pereyra y Manuel Arévalo, y el presidente de YPF, Miguel Gutiérrez. Todos ellos, parte del acuerdo alcanzado tras más de seis meses de negociación que es el modelo de discusión que Macri quiere que se dé –abstrayéndolo de sus particularidades– en todos los demás sectores.

 

De todos modos, no es seguro que el acuerdo pueda ser aplicado de igual modo en las otras ramas de actividad.

 

Los detalles del acuerdo

En concreto, el consenso alcanzado tiene cuatro aspectos principales, cada uno de los cuales representa una concesión por parte de cada uno de los actores involucrados (el GobiernoNacional, lasprovincias, laspetroleras y los trabajadores).

 

En primer lugar, el Gobierno Nacional eliminó el sábado pasado las retenciones las exportaciones de petróleo y se comprometió a renovar hasta 2020 el Plan Gas, por el que las operadoras reciben US$ 7,5 por millón de m2 y que perdería vigencia a fines de 2018. Asimismo, se comprometió a mejorar las rutas y los trenes para bajar los costos de logística y transporte de las empresas.

 

Por su parte, el gobierno neuquino se abstendrá de aplicar nuevos impuestos sobre la actividad, y las empresas presentaron un plan plurianual de inversiones para desarrollar el yacimiento, que prevé solo para este año un vuelco de capital de US$ 5.000 M.

 

Finalmente, la mayorías de las exigencias caerán sobre los trabajadores, tras los cambios introducidos en el convenio colectivo que rige hasta ahora. En primer lugar, se eliminarán las llamadas “horas taxi”, por las cuales los operarios cobraban en su totalidad las horas de traslado desde su domicilio al yacimiento, una quita con la que las empresas buscan lograr “equilibrio” en los sueldos del sector. En segundo lugar, se reducirán las dotaciones en los equipos de servicio, gracias a la menor necesidad de mano de obra por la introducción de nuevas tecnologías y el progreso en la curva de aprendizaje de los no convencionales. Además, se establecerán jornadas laborales de ocho horas, de lunes a viernes, para la operación y mantenimiento de pozos, lo que permitirá evitar los fines de semana y feriados en que se pagaban horas extra y salarios por duplicado. Asimismo, una misma locación podrá tener más de una empresa de servicios operando en simultáneo.

 

Por otro lado, se reducirán las “horas viento”, por las que la actividad se paralizaba ante ciertas condiciones metereológicas. En cambio, ahora se permitirá sin límite la actividad que se hace al nivel de la superficie y en altura, se frenará solo cuando el viento supere los 60 km por hora. En la misma búsqueda de eliminar los “tiempos muertos” se permitirá el trabajo nocturno en actividades como el desmontaje, acondicionamiento y montaje utilizando para eso luz artificial.

 

Además, todas las partes se comprometieron a seguir discutiendo un sendero de reducción paulatina del valor del barril criollo, con el objetivo de eliminarlo por completo para mediados de año, aproximadamente.

 

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