La suba del dólar altera los planes de Trump

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El triunfo de Trump volvió a darle un impulso al dólar. Y ese movimiento tendrá consecuencias en todas las economías del mundo. En América Latina las monedas tuvieron un comportamiento dispar. Según Miguel Angel Boggiano, CEO de Carta Financiera, el peso argentino parece ser el que más cambios sufrió, aunque hay que agregar que también eso fue producto de una baja de 150 puntos básicos de la tasa a 35 días de las Lebac.

 

Boggiano advierte que si el dólar continúa revalorizándose frente al resto de las monedas del mundo, eso será un problema para Argentina “dado que el Gobierno se está financiando con deuda externa (ya que tiene en marcha un programa monetario anti inflacionario), esto podría profundizar el atraso cambiario (por la oferta extra de dólares conseguidos por más endeudamiento externo). Esto tendría un impacto negativo en la industria”.

 

Pero, el dólar fuerte también significa precios de commodities en baja y eso afectaría todos los países de la región.

 

Boggiano también advierte “que hay que tener presente lo siguiente: se estima que hay ganancias de empresas estadounidenses fuera del país por un monto de US$ 3 trillones (trillones norteamericanos; doce ceros). Con Obama como presidente, este dinero debe pagar 35% de ganancias para volver a ingresar a EE.UU. pero Trump tiene intenciones de cobrarles sólo el 10% para que se efectúe la repatriación. De ser así, aumentará severamente la presión para conseguir dólares fuera de EE.UU. Las consecuencias de este movimiento son difíciles de estimar, pero sin duda negativas.

 

Contradicciones

 

Otro punto a analizar es que la suba del dólar complicará la estrategia económica de Trump. Porque el desequilibrio comercial lejos de achicarse se puede agrandar porque los consumidores utilizarán el mayor poder de compra que les daun dólar fuerte y al mismo tiempo las exportaciones estadounidenses perderán competitividad. El dólar, en líneas generales, perdió fuerza contra el resto de las monedas en la década pasada y eso permitió que las exportaciones crecieran a buen ritmo y se recuperase el empleo industrial. Pero el escenario cambió en los últimos años, una tendencia que se agudizó desde el triunfo de Trump y el dólar alcanzó la semana pasada su valor más alto de los últimos catorce años. Si el recorrido alcista continúa, muchos economistas sostienen que eso hará de imposible cumplimiento algunos de los objetivos de Trump porque la economía , y en particular el sector industrial, crecerán menos de lo que lo harían con un dólar menos valorizado.

 

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