“Hay que definir prioridades”

 

Entrevista a Miguel Ponce, Director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI

 

En un mundo proteccionista y a las puertas de un cambio de escenario internacional derivado de la asunción de Donald Trump en la Casa Blanca el próximo 20 de enero, nuestro país deberá “definir sus prioridades en política comercial”, asegura Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI. En diálogo con El Economista, el experto destaca que en 2017 “se perderá el actual superávit de la balanza comercial”, si efectivamente la economía se recupera y demanda más insumos importados. Y alerta que es clave observar si Brasil deja de caer, un país en el que el clima político se complica cada día más.

 

Este año terminará con superávit comercial, en un contexto recesivo. ¿Esta tendencia está consolidada?

Estoy muchísimo más preocupado por las exportaciones que por las importaciones. En primer lugar, vamos a tener dos o tres años de déficit comercial, es decir, se perderá el actual superávit comercial, lo cual deberíamos desdramatizar, si bien no es un tema que nos alegre. Porque de cada punto de variación del PIB, varían 3% las exportaciones. O sea, si el año que viene, como todo indicaría, vamos a tener crecimiento, eso implicaría 9 puntos de aumento de importaciones.

 

¿Cómo se van a comportar las exportaciones argentinas en un mundo más proteccionista como el que se espera?

Tenemos un contexto que agrava la situación para nuestras exportaciones. Por un lado, el super dólar lleva a la caída de las commodities. El 65% de nuestras exportaciones y de las divisas que se generan por el comercio exterior, es todo el complejo agroindustrial. En segundo término, si realmente se cumplen las predicciones del cambio que originaría Trump en el gobierno, me preocupa el impacto directo pero mucho más, el indirecto.

Como impacto directo, veo el tema de los limones a Estados Unidos, objetivamente puede estar en peligro a partir de que asuma Trump, porque no necesariamente, lo que obtuvimos hoy vamos a mantenerlo mañana. Por otra parte, a las 20.000 toneladas de carne que estaban planteadas para 2017 le pongo un signo de pregunta. El tercer elemento, que nació muerto porque se anunció semanas antes del triunfo de Trump, es la apertura de oficinas Pyme en cada provincia y en CABA para impulsar las exportaciones de las economías regionales a Estados Unidos, ni siquiera se van a abrir.

 

¿Cuál es el impacto indirecto?

Las inversiones a partir del fortalecimiento del dólar, del aumento de la tasa de la Fed, el hecho de que ya el presidente electo haya dicho que va a gravar las inversiones que se hagan en el exterior genera una actitud de los empresarios estadounidenses –ya lo dicen públicamente– de “wait and see”. Las inversiones hoy están paradas.

 

¿ A esto hay que sumar la cuestión del atraso cambiario?

Sí, pero además, el hecho concreto de que haya una situación con China y México, que objetivamente afecte los actuales montos de exportación de México y de China hacia Estados Unidos, porque lo que no entre a ese mercado, buscará nuevos destinos. La región más perjudicada por esta situación será Latinoamérica. Y dentro de la región es obvio que los que estén más atrasados en la agenda de la competitividad, vamos a estar perjudicados de manera directa.

Nosotros tenemos un retraso cambiario producto de que, al revés de lo que ocurre en el mundo, donde el dólar se valoriza frente a todas las monedas, acá no porque hay una sobreoferta de dólares, por el blanqueo que ha sido exitoso, sumado a la liquidación de la cosecha y tercero y especialmente, a que no hay demanda de dólares porque en la situación económica actual, no son necesarios algunos insumos que demandan dólares.

 

¿Cómo ve los próximos meses de Brasil, como demandante de bienes argentinos?

Hay que ver si Brasil deja de caer. No tengo la esperanza de que crezca, con que deje de caer, ya significaría un alivio. El temor es que haya medio punto de caída, aunque muchos dicen que podría pensarse en un punto de crecimiento. Veo que la situación de Brasil se agrava día a día, y que cada noticia que se da en términos políticos, termina afectando en términos económicos y Brasil no va a poder zafar tampoco de este nuevo cuadro de situación a que hacía referencia para la región.

 

¿Qué puede hacer la Argentina para proteger a su industria en este contexto?

Primero defendernos con todas las herramientas que permite la OMC pero esencialmente, tiene que servir para terminar con una política errática en términos de comercio exterior. Éste es un momento útil para volver a poner en blanco sobre negro cuáles son nuestras prioridades en política comercial. Primero el Mercosur, donde hay que corregir las distorsiones que hoy hacen que ninguno de sus miembros esté satisfecho. Segundo, Mercosur-Unión Europea. Los europeos ahora están ansiosos de poder llegar a un acuerdo. Recién después de eso viene el resto, estoy pensando en China, México, Estados Unidos, Asia Pacífico. Clarifiquemos cuáles son nuestras prioridades, en función de los intereses nacionales.

 

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