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Blanqueo: usan “contado con liqui” para pagar

 

Por diferentes trabas operativas que les impiden transferir fondos, muchos contribuyentes con cuentas comitentes en el exterior encontraron en el “contado con liqui” una forma de pagar el impuesto especial del blanqueo.

 

Un caso que se conoció ayer fue el de contribuyentes con cuentas comitentes en el gestor de activos Pershing, perteneciente al Bank of New York Mellon, que no pudieron hacer transferencias directas a la AFIP y debieron apelar al “contado con liqui”.

 

Pero no sólo con esta entidad hubo problemas, explicó Sebastián Arena, director de la sociedad de Bolsa Buenos Aires Valores, a El Economista: “Hubo otros custodios que también hicieron problemas, como algunos de Uruguay y sobre todo los de Estados Unidos. En cambio, en Europa –principalmente en Suiza–, las transferencias pudieron hacerse directamente”.

 

Según Arena, las trabas operativas ocurrieron por reglas de prevención de lavado que ponen restricciones a este tipo de operaciones denominadas third-party: es decir, aquellas en las que se quiere pagar a un tercero (la AFIP) a través de un intermediario (el agente custodio).

 

Pero además, agregó, hay cuestiones técnicas propias de las cuentas comitentes: “Si yo soy un ALyC (agente de liquidación y compensación) y un cliente necesita pagar desde su cuenta comitente el VPI (Volante de Pago Internacional) de la AFIP, eso no lo puedo hacer yo directamente porque mi cuenta custodio no es transaccional, sino de inversión. Por eso, la única opción sería transferirle esos fondos a una cuenta corriente común a su nombre para que desde ahí pueda pagar”. La única opción que tendría entonces el contribuyente es que el agente custodio le gire los fondos a una cuenta corriente propia, pero sin embargo esta opción es desaconsejada por los propios operadores por la gran demora que tiene. Aquí es cuando aparece entonces la solución más rápida que vienen usando los que quieren pagar el impuesto especial desde el exterior: el “contado con liquidación” inverso, que en 48 horas permite estar saldando cuentas con la AFIP.

 

Durante el cepo cambiario, los que buscaban conseguir dólares compraban un bono o acción local y luego los vendían en Estados Unidos. Pero ahora, según Arena, el procedimiento es inverso: “Se compran acciones o bonos afuera (el más usado es el Bonar 10), se transmiten a un ALyC local (algo que tarda 48 horas) para que los venda en pesos en el mercado local, y luego con esos fondos se paga a la AFIP”.

 

Así, con este mecanismo se puede eludir la traba operativa de las transferencias desde el exterior y además permite sumar transparencia, ya que todas las operaciones quedan registradas en el mercado con sus respectivos precios y fechas. La única contra, reconocen los operadores, es que suma algunos costos adicionales, aunque bajos.

 

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