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Blanqueo salvador

 

El blanqueo de capitales llega en un momento muy oportuno y tendrá un éxito inédito, superando las expectativas de hasta los más optimistas. Además de darle oxígeno a las cuentas públicas, también permite mantener el mercado cambiario controlado en un contexto financiero global volátil. El Gobierno termina el año con buenas noticias que deberá aprovechar los beneficios que le aporta el sinceramiento fiscal para acelerar la incipiente recuperación que muestra el nivel de actividad.

 

Tal como le hemos venido destacando durante el año, el blanqueo de capitales es la gran apuesta del Gobierno para fondear su plan de gradualismo fiscal. Basados en la conjunción de factores externos, como la mayor coordinación global para restringir los movimientos de fondos no declarados, junto a cuestiones de índole local como la confianza que genera el Gobierno entre los inversores, bajísimos retornos de las carteras a nivel internacional y las oportunidades de negocios que ofrece el país, preveíamos un resultado exitoso desde un principio, superando con creces los demás intentos por repatriar a los activos externos de los argentinos.

 

A medida que transitábamos el 2016, siempre ubicados entre los más optimistas, nuestras perspectivas fueron de menor a mayor, pasando de US$ 30.000 M a US$ 60.000 M y ahora ya manejamos un escenario de blanqueo por lo menos de US$ 100.000 M, la mitad de los activos externos que estimamos que no están declarados.

 

Las externalidades

 

Las externalidades del blanqueo ya se pueden apreciar tanto en las cuentas públicas como en el balance cambiario. En cuanto a la primera, de la mano de la recaudación por el impuesto especial a la repatriación de activos no declarados, en noviembre pasado los ingresos del Tesoro aceleraron su marcha y permitieron que revertir el marcado deterioro que venía mostrando el resultado fiscal desde mayo. De hecho, los ingresos del Tesoro subieron 50% interanual muy por encima del crecimiento del gasto que lo hizo al 33% interanual (prácticamente en línea a la dinámica que venía marcando).

 

Así las cosas, el resultado primario de noviembre marcó un rojo de $14.000 M, 40% más bajo al de un año atrás, y $300.000 M en el acumulando en los primeros once meses del año. De acuerdo a nuestras estimaciones, el impacto del blanqueo en la recaudación de diciembre será mucho más contundente y esto le permitirá al Gobierno cumplir con la meta fiscal de este año que preveía un déficit primario de $380.000 M.

 

TC tranquilo

 

En cuanto al mercado cambiario, la repatriación de capitales está siendo determinante. El fuerte ingreso de fondos desde el exterior para anotarse a la moratoria le dio al mercado la oferta de divisas necesaria para compensar el importante incremento que está marcando la demanda de divisas.

 

En este contexto, el tipo de cambio nominal revirtió la tendencia que había mostrado durante noviembre y retrocedió a los niveles de octubre y la caída no fue mayor sólo porque el BCRA intervino en el mercado comprando US$ 700 M. Con esta coyuntura, el tipo de cambio finalizaría 2016 en torno $15,5, dentro del rango que manejamos en Analytica durante todo el año.

 

El impacto aún no terminó y todavía hay mucho por ingresar. Hasta ahora sólo hemos visto el impacto que tuvo sobre la recaudación, pero de a poco irán ingresando los que opten por títulos públicos y los que se inclinen por los fondos de inversión en proyectos de infraestructura (desde construcción hasta generación de energía) lo cual será una gran ayuda para cubrir las necesidades financieras del año que viene (US$ 50.000 M en total) y reactivar un sector clave como el de la construcción.

 

Así las cosas, el Gobierno termina el año con la euforia que le aporta el éxito del blanqueo de capitales. Los resultados fueron una gran ayuda para transitar un fin de año sin tensión cambiaria y evitar un deterioro mayor en las cuentas públicas. La lectura obliga a aprovechar la oportunidad para seguir avanzando en la mejora de los fundamentals iniciado a fines del año pasado y marcar un sendero de crecimiento estable y ordenado.

 

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