Yellen, una amiga de Argentina

 

Pocas veces se habló tanto de una reunión de la Reserva Federal como la que se realizó esta semana. La decisión de la Fed de no subir las tasas era la esperada. Tampoco sorprendió que diese a entender que las tasas podrían subir en diciembre. Pero el escenario que trazó Janet Yellen fue muy bien recibido por los mercados bursátiles, que ayer continuaron escalando. El mensaje central de la titular de la Fed es que habrá una suba muy escalonada de la tasa de interés y que no cabe esperar movimientos abruptos. A la probable suba de diciembre, la seguirán sólo dos en 2017 y tres tanto en 2018 como en 2019.

 

Por otra parte, mostró un optimismo moderado para la economía estadounidense en materia de crecimiento y de mercado de trabajo (ayer se conocieron los datos sobre pedidos de seguros de desempleo que muestran que la tendencia es positiva). La tasa de desempleo seguiría en torno al 4,9% y el PIB subiría al 2% anual.

 

Para países como Argentina el escenario es muy favorable. Significa que los próximos tres años seguirá habiendo capitales abundantes en un momento en el cual el país deberá -y podrábuscar financiamiento para atender a un desequilibrio fiscal mayor al previsto inicialmente por el Gobierno.

 

Si se cumplen el recorrido de tasas del cual hablan los funcionarios de la Fed, a fines de 2017 se ubicarían entre el 1% y el 1,25% y apenas llegarían a 2,50%/2,75% en 2019, último año de Gobierno de Mauricio Macri. Por lo tanto, habría un panorama de tasas bajas durante el actual ciclo presidencial. Japón también se sumó a la movida al anunciar esta semana que seguirá con los estímulos monetarios aunque a partir de ahora más centrados en los bonos que en las tasas de interés que seguirán en terreno negativo.

 

La lenta suba de las tasas hará que el dólar se mantenga estable en su actual nivel luego de haber subido en los últimos tres años, o incluso puede mostrar una leve tendencia bajista y eso ayudará a sostener el precio de las materias primas lo cual es una buena noticia para Argentina. A su vez, un dólar más débil revalorizará a las monedas de la región – en particular al real – lo cual amortiguará la pérdida de competitividad cambiaria de Argentina.

 

Pero la Fed también pronostica un crecimiento bajo en el mediano plazo para la economía estadounidense y eso limitará la expansión del PIB global. Según la OCDE y el FMI, el producto mundial crecerá en torno al 3% este año y algo más el próximo. En ese contexto, no es razonable esperar que el PIB argentino crezca muy por encima de ese porcentaje. Pero los demás datos de la economía global ayudarán a sostener el nivel de actividad local.

 

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