Una pequeña suba, con muchos desensillando hasta que aclare

Con volúmenes en baja, los títulos argentinos volvieron a subir levemente. El riesgo país baja a 440 puntos y vuelve a los niveles que registraba en 2008. Muchos inversores están esperando que empiece a conocerse qué pasa con el blanqueo.

 

por Luis Varela

 

En línea con lo que viene sucediendo en los últimos días, los títulos argentinos –tanto acciones como bonos– volvieron registrar leves subas, convalidando nuevos récord de cotización, aunque con volúmenes operados tímidamente en baja.

 

Buena parte de esa firmeza vino alimentada por la suba que anotaron los granos en Chicago, con la soja saltando nueve dólares, de US$ 355 a US$ 364 por tonelada, y por el ahorro que significó para el Gobierno la ratificación de las tarifas de la electricidad que autorizó la Corte.

 

El foco de atención se desarrolló en los títulos públicos y en los contactos que están haciendo algunos contribuyentes con la idea de participar del blanqueo. Con eso, los bonos argentinos subieron otro peldaño, por lo que en una semana de septiembre logran subir 0,7%, cuando ningún analista veía ese aumento.

 

El 73% de lo operado en bonos se transó en 7 papeles: AO17 23%, AA17 21%, AM18 7%, AY24 7%, AO16 5%, DICP 5% y DICA 5%. Y en cuanto a precios, hubo un salto del 26% para el bono PBN16, y una mejora del 1,5% al 3,4% para los bonos CO17, ERD16, BNN17, TVPY y CUAP, con una baja del 0,5 al 1,7% para los bonos AO17, TVPP, L2DS6, BPLDC y BP21.

 

Esta persistente firmeza de los bonos, que está llevando a la tasa a diez años a cotizar en la zona del 6,35% anual, determinó que el riesgo país de la argentina retrocediera hasta los 440 puntos, por lo que en nueve meses del gobierno de Macri se está recuperando el nivel de riesgo que tenía Argentina hace ocho años, en 2008.

 

El mercado bursátil

 

La Bolsa también consiguió un nuevo récord. Con menos volumen operado, el índice Merval pudo subir 0,24%. El 70% de lo operado en acciones se transó en once papeles.

 

El panorama financiero mundial estuvo haciendo sintonía fina, con cierre mixto en la Bolsa de Nueva York y un dólar que siguió débil contra casi todas las monedas, aunque algo más fortalecido que en las últimas jornadas, con todos los operadores esperando rumores de lo que puede salir de la próxima reunión de la Reserva Federal.

 

La debilidad externa del dólar se tradujo en Buenos Aires en un dólar oficial sin cambios y un dólar blue a la baja (en $ 15,25 y $ 15,30 respectivamente), con una brecha cambiaria que se acerca nuevamente a cero.

 

En realidad, aseguran varios operadores, lo que está pasando en el mercado local es una especie de stand by, un alto en los negocios, un desensillar hasta que aclare. El gran tema es el éxito o el fracaso del blanqueo. Por ahora hay números muy pobres y hay muchas dudas. El economista Fausto Spotorno redondeó la situación al afirmar que “sobre el blanqueo todos averiguan, pero nadie da el primer paso”.

 

Tanto la oferta y la demanda de muchos valores están detenidas, a la espera de una definición sobre la marcha de la exteriorización de capitales. Y ese congelamiento en las decisiones se está comprobando en el mercado inmobiliario, donde se ve un fuerte achicamiento en las escrituras realizadas (ver página 18).

 

Por supuesto, en el mercado todo el mundo está con las antenas prendidas, esperando señales para tomar decisiones. Como dato distintivo del área bursátil, ayer entró el balnace de Garovaglio & Zorraquín (G&Z): tuvo un saldo positivo de 48,35 millones de pesos en su ejercicio cerrado el 30 de junio pasado. Esta cifra corresponde al resultado atribuible a la controladora y compara con la ganancia de 45,81 millones del Ejercicio anterior. El directorio de la compañía propondrá a la asamblea de accionistas no distribuir dividendos y derivar a la Reserva Facultativa 45,93 millones de pesos, teniendo en cuenta que de los resultados no asignados se derivarán 2,42 millones de pesos a la cuenta Reserva Legal.

 

El frente externo

 

En cuanto a las señales externas, a última hora se difundía en EE.UU. el libro Beige de la Reserva Federal: no se esperaban grandes datos, pero si que apareciera algún indicio sobre la suba de tasas de interés que se está estudiando en ese organismo.

 

Del resto de las áreas económicas hubo tres datos a tener en cuenta: El yen está subiendo tras un reporte que mostró a miembros del Banco de Japón divididos sobre política monetaria. Hay cierta preocupación porque las reservas de divisas de China caen en agosto a 3,19 billones de dólares, el nivel más bajo desde el 2011. Y, con el euro en un nivel considerado fuerte, se supo que la producción industrial alemana registró en julio la mayor caída en casi dos años.

 

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