Una familia necesita $12.500 para no ser pobre

 

Una familia tipo necesitó en agosto contar con $12.489,37 para no caer en la pobreza y $5.175,92 para comprar los alimentos básicos y no ser considerada indigente, según informó ayer el Indec. Los datos corresponden a los valores de la Canasta Básica Total (CBT) y Canasta Básica Alimentaria (CBA), cuya difusión retomó el organismo luego de tres años de no publicarse. Estas mediciones constituyen un insumo para la actualización de las tasas de pobreza e indigencia, que serán presentadas por el organismo oficial la semana próxima.

 

Según informó el instituto estadístico, el valor de la Canasta Básica Alimentaria (que se compone sólo por alimentos e incluye a quienes no logran cubrirla en la categoría de indigentes), valía en agosto $1.675,05, tomando como referencia los requerimientos y hábitos nutricionales de un varón adulto de entre 30 y 60 años y de actividad moderada. Asimismo, la Canasta Básica Total, que incluye en su cálculo bienes y servicios no alimentarios mediante la aplicación del coeficiente de Engel, tuvo un costo de $4.041,87.

 

El informe presentó también los valores de los tres meses anteriores, precisando que el de la CBA fue de $1.514,53 en abril, $1.561,35 en mayo y $1.666,48 en julio. Por otro lado, el costo de la CBT fue de $3.663,66 en abril, $3.830,77 en mayo y $3.942,67 en julio. Así desde abril, cuando comenzó la medición oficial del Indice de Precios al Consumidor, la CBA aumentó 10,6% y la CBT, 10,3%.

 

En base a la proyección de la medida de “adulto equivalente” sobre personas de distinto sexo y edad, el Indec presentó el costo de las canastas para diferentes estructuras familiares. Así, una familia tipo –constituida por varón de 35 años, mujer de 31 e hijos de 6 y 8– necesito en agosto disponer de $5.175,92 para poder comprar los alimentos básicos y de $12.489,37 para no caer debajo de la línea de pobreza.

 

Por otro lado, un hogar de cinco miembros constituido por un matrimonio de 30 años y tres hijos de 5, 3 y 1 año necesitaron $5.443,93 para no caer en la indigencia y $13.136,06 para no ser pobre.

 

El tercer modelo familiar presentado, compuesto por una jefa de hogar de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61, debió contar con $4.10,63 para poder adquirir los alimentos básicos y $9.942,99 para no ser caer en la pobreza.

 

Del cruce entre estos números y el de los ingresos familiares registrados mediante la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) surgirán los datos de tasa de pobreza e indigencia que serán publicados el próximo miércoles 28 por el Indec. Mientras tanto, los datos dados a conocer ayer sólo sirven para conocer cuánto valen los insumos básicos de una familia y no qué porcentaje de la población puede adquirirlos.

 

En diálogo con este diario, el economista Federico González Rouco destacó que el coeficiente de Engel –definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia y utilizado para ampliar la Canasta Básica Alimentaria a la Canasta Básica Total– es de 2,4 y debe ser “de los más altos de la historia de Argentina”, dado que generalmene se utiliza un coeficiente de entre 1,87 y 2. Según explicó, “cuanto mayor sea ese coeficiente, mayor va a ser la exigencia que se le pone a una familia para no ser considerada por debajo de la línea de pobreza. Es decir, a mayor coeficiente de Engel, más gente pobre”. En este sentido, destacó que la variación metodológica, aunque parezca pequeña, sirve para advertir que “los datos del nuevo Indec no van a jugar a propósito para el Ejecutivo”.

 

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