Me verás crecer

El rebote de la actividad permitirá mostrar mejores resultados que los previstos por el Gobierno y alejar el temor de la insolvencia fiscal.

 

El Gobierno apuesta al crecimiento para encaminar las cuentas públicas y evitar un ajuste fiscal que complique el frente político en un año clave. Si bien el proyecto de Presupuesto 2017 prevé pocos avances para achicar el desequilibrio de las cuentas públicas, creemos que el rebote que tendrá el nivel de actividad permitirá mostrar mejores resultados que los previstos por el Gobierno y, de esa forma, alejar el temor de la insolvencia fiscal.

 

Como lo venimos destacando, pese a haber heredado una situación fiscal muy compleja, caracterizada por un déficit de 4,2% de PIB en un contexto presión tributaria muy elevada y una estructura de gasto con poca flexibilidad, el Gobierno encaró un programa de ajuste gradual combinando, reducción de impuestos y de gastos. Para poder llevarlo a cabo, la liberalización cambiaria y el arreglo con los holdouts fueron una pieza clave que le permitió aprovechar las bondades del financiamiento en los mercados de deuda y reducir la presión sobre la maquinita del BCRA.

 

Los números

 

Concretamente, en los primeros siete meses del año el Tesoro logró reducir “la otra brecha” con el gasto primario subiendo levemente por encima de los ingresos aunque muy por debajo del incremento del PIB nominal. Esto le permitió estabilizar el déficit fiscal primario en torno de 3,5% del PIB ($150.000 M).

 

Si bien parece muy poco, vale destacar que se llegó a este resultado con una reducción en la carga tributaria (1,4 punto del PIB) por la eliminación de las retenciones, suba del Mínimo No Imponible del Impuesto a las Ganancias y mayor coparticipación a provincias. Al mismo tiempo, logró bajar el gasto en términos reales por el ajuste en las transferencias a provincias, subsidios y en salarios, que fueron compensadas en parte por el mayor dinamismo del gasto en jubilaciones y asistencia social.

 

De acuerdo a los números que presentó el ministro Alfonso Prat-Gay en el Congreso, para lo que resta del año prevé una marcada aceleración del gasto en un contexto en el que los ingresos mantendrían la dinámica actual. De hecho, luego de crecer al 27% en los primeros siete meses de este año, se espera que entre agosto y diciembre lo hagan al 38% mientras que los ingresos seguirán marcando un alza 27%. Así, el déficit primario llegaría a $240.000 M en lo que queda del año, a lo que habrá que agregar $90.000 M en concepto de intereses. El mayor dinamismo del gasto lo determinarán los salarios, las transferencias corrientes a las provincias y la obra pública en tanto que se moderaría el crecimiento del gasto en jubilaciones y subsidios (incluso estos últimos se reducirían). Con todo esto, el Gobierno espera terminar 2016 con un déficit primario de 4,7% del PIB (0,5 punto más que el de 2015) en línea con el que estaba previsto en el Programa Financiero presentado en abril.

 

Hacia adelante

 

De cara al 2017, con la inflación más controlada y con menor presión de ajuste de precios relativos, el Gobierno arriesga la meta fiscal que había trazado para llegar al equilibrio fiscal en 2019. Según el primer esbozo del Presupuesto 2017, estima subir 21% el gasto primario de la mano del gasto de capital que lo harán al 30% mientras el gasto corriente lo hará al 20%. En cuanto a los ingresos, prevé un alza del 22%, aunque con un buen aporte de los recursos tributarios (+26%), que no está contemplando la reducción de 5 puntos en las retenciones a la soja (la recaudación por Derechos de Exportación subirán 37%). Al suponer un crecimiento real del 3,5% y precios implícitos subiendo al 19%, el PIB nominal tendrá un alza de 24% y, por ende, el déficit primario se reduciría a 4,2% del PIB ($405.000 M), lejos del 3,3% que había prometido a principio de año.

 

La economía real

 

De acuerdo a nuestro escenario base, los resultados que veremos en 2017 son mejores a lo que plantea el Gobierno en el Presupuesto. Creemos que en un marco de una economía que se va acomodando a un nuevo régimen y con gran potencial de financiamiento, es factible esperar un salto de en la inversión (+20%) y un mejor desempeño del consumo que permitirán alcanzar una tasa de crecimiento del 5%.

 

El salto de la inversión estará liderado por la construcción tanto pública como privada. La primera estará impulsada por el plan de obras de infraestructura que será potenciado por el plan de participación público y privado, en tanto que el “real estate” tendrá una importante reactivación debido a la combinación de tipo de cambio estable y mayor disponibilidad de crédito así como por el mayor apetito de los inversores por este rubro dada la compresión de rendimientos en el mercado financiero.

 

El fuerte dinamismo de la inversión permitirá un mejor desempeño del mercado laboral en tanto que estimamos que los salarios nominales suban en torno al 24%, 3 puntos por encima que la inflación promedio. De esta manera, con una mejora real en la masa salarial y alza en las jubilaciones, proyectamos un alza de 4,2% en el consumo.

 

Además de un mejor desempeño de los ingresos tributarios por el mayor crecimiento, habrá un buen aporte al Fisco por el blanqueo de capitales. Así las cosas, proyectamos que el déficit primario para 2017 será muy similar al de este año en términos nominales ($380.000 M), lo que implica que en términos de PIB se podría reduciría hasta 3,8%.

 

La gran apuesta del Gobierno es encarrilar las cuentas públicas con crecimiento y que el ajuste del gasto no se note. El blanqueo será un punto de inflexión que permitirá contar con fondos frescos tanto para financiar el déficit como para elevar la masa tributaria y mejorar la recaudación. Si bien es un camino arriesgado, es el menos costoso considerando el bajo nivel de endeudamiento que cuenta el país.

 

 

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *