Los argentinos compran dólares (y se pierden otras inversiones)

La demanda por billetes es cada vez mayor. Sin embargo, las verdaderas oportunidades se encuentran en otros instrumentos financieros.

 

por Dolores Ugarte

 

Según los datos que proporciona el anexo estadístico del balance cambiario del BCRA, en el período enero-agosto, la demanda para atesoramiento de dólares, ahorro en divisas transferidas al exterior y turismo a otros países fue de US$ 23.106 millones. Es decir, la predilección local por los verdes se mantiene intacta –o, incluso, se profundizó luego del levantamiento del cepo–. Sin embargo, los analistas financieros coinciden en que existen otras opciones más seductoras para los ahorristas.

 

“El dólar quedó rezagado en el ranking de inversiones de 2016. En lo que va del año, el tipo de cambio tuvo una suba de 17%, que estuvo lejos de los primeros puestos de vanguardia”, sentenció Nery Persichini, economista de Inversor Global.

 

Sin necesidad de posicionarse en alternativas riesgosas, los instrumentos en pesos le sacaron más de 10 puntos porcentuales al dólar. Sin ir más lejos, el que haya invertido en Lebacs desde fin de 2015 a la fecha habría acumulado una rentabilidad directa en pesos cercana al 28%.

 

Pablo Castagna, desde Puente, adhirió a la postura y detalló que la mayoría de los activos financieros tuvieron mejor performance que el dólar: “Los bonos en dólares, además del tipo de cambio, tienen el carry del cupón y gozaron de la compresión de spreads. Por ejemplo, el Bonar 24 ganó 19,2%”.

 

Pero los bonos y las Lebac no fueron los únicos que le ganaron al dólar desde el levantamiento del cepo. “A pesar de la fuerte caída en los primeros días del gobierno debido a un contexto internacional volátil y una fuerte suba previa al balotage, las acciones también le han ganado al dólar. Por ejemplo, el índice Merval Argentina registra desde el 17 de diciembre un rendimiento de 22% en pesos”, agregó Castagna.

 

Por otro lado, Esteban Domecq, director de Invecq Consulting, sugirió que el dólar fue una muy buena inversión en los primeros tres meses del año cuando se llevó a cabo el levantamiento del cepo y la unificación del tipo de cambio.

 

“En esos meses tuvo una corrección de más de 60%, siendo la mejor inversión del período. Sin embargo, a partir de marzo comenzó un periodo de lateralización, perdiendo contra varios activos de renta fija en moneda local”, aclaró. En lo últimos meses, tras el cambio de política monetaria del BCRA hacia una política más contractiva, el especialista posicionó su interés en alternativas en títulos de renta fija en pesos.

 

“En este sentido, y a pesar de la baja de los últimos meses, las Lebac han sido las vedettes del año con tasas de interés de corto plazo realmente interesantes”, afirmó Domecq.

 

Curiosamente, el proceso de recortes en las tasas de interés reavivó entre la mayoría de los argentinos el apetito por la divisa, a pesar de que exista un abanico de opciones aún más rendidoras en la plaza local.

 

Para seguir sumando ejemplos, el director de Invecq Consulting detectó algunos valores en el plano accionario como el caso de Petrobras Brasil, Mirgor o San Miguel, que experimentaron subas de más de 100 % en los primeros ocho meses del año. En promedio, la renta variable –que alberga una volatilidad sensiblemente mayor a la de la renta fija– ofreció un retorno de 40% si se observa el índice Merval.

 

¿Cómo sigue? Según la estimación oficial –que se desprende del proyecto de Ley de Presupuesto 2017– la divisa llegará en promedio a $17,92 en 2017; se irá a$ 21,21 en 2018 y costará $23,53 en 2019.

 

Castagna, desde Puente, explicó que “hacia adelante, con expectativas de tipo de cambio en $16 para fin de año y $19 para fin de 2017, esperamos una devaluación de 18,75%. Y, en esta línea, existen hoy bonos en pesos con rendimientos más elevados que dicha tasa. A su vez, los bonos en dólares podrían capturar la devaluación, mientras nos ofrecen además el carry de los bonos, como por ejemplo el DICY 2033 rindiendo 6,35% en dólares”.

 

Por último, Persichini encuentra que el esquema de metas de inflación que propone Sturzenegger invita a pensar que el dólar no será una buena inversión. “La razón principal la encontramos es que el BCRA ahora usa una tasa de interés real positiva (tasa nominal mayor a la inflación esperada) para tentar a los ahorristas a que se vuelquen a posiciones en pesos”, advierte el especialista.

 

Es decir, la tasa de interés va a cumplir un rol clave en la política de la entidad en la tarea de anclar expectativas de inflación ya no en el tipo de cambio sino en la misma proyección (o promesa) de precios del BCRA. Como residuo, el dólar será la variable de ajuste para evitar que los shocks externos afecten el equilibrio de la economía.

 

“En este sentido, vamos a ver un tipo de cambio más volátil y sin tendencia definida, cuyo efecto sobre la inflación debería atenuarse a medida que el BCRA fije otra ancla nominal de expectativas”, concluyó Persichini.

 

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