“La política urbana merece ser cuestión de Estado”

Entrevista a Gabriel Lanfranchi (CIPPEC).

 

Cada vez más, se pone un mayor foco en la gestión de las ciudades (se han multiplicado, por ejemplo, los libros y las carreras y maestrías de desarrollo local en los últimos años) antes que en la gestión de las provincias. ¿A qué se debe?

Las ciudades están creciendo como nunca antes y con un fuerte incremento de la vulnerabilidad ambiental, generada por el cambio climático que llegó para quedarse. Por otra parte, la llegada de las nuevas tecnologías y la generación de datos, ha abierto un frente totalmente nuevo vinculado al fenómeno de la ciudad inteligente, que tiene como principal hipótesis el mejoramiento de los procesos de gobierno y de interacción con la ciudadanía a través de las plataformas digitales, el uso de sensores y el análisis de la BIG Data. Todas estas cuestiones están ocurriendo en simultáneo, en una época en que el mundo se volvió urbano. Desde 2008, y por primera vez en la historia de la humanidad, más del 50% de la población vive en ciudades y las proyecciones indican que para fin de siglo el proceso de urbanización global habrá terminado. Eso nos pone ante un nuevo escenario donde la coordinación metropolitana será clave para garantizar la eficiencia y la equidad en los sistemas urbanos. Todos esto ha llevado a que los principales organismos del mundo pongan bajo la lupa el estudio de las ciudades, y Argentina no está al margen de este fenómeno, ya que tiene uno de los niveles de urbanización más altos de América Latina.

 

En simultáneo, en el último tiempo los intendentes han cobrado una mayor relevancia en términos políticos. ¿Por qué?

Los gobiernos locales están más cerca de los ciudadanos que el gobierno provincial o nacional y, por lo tanto, tienen una relación más directa con el beneficiario final de la política pública. Por otra parte, a diferencia de los gobiernos centrales, los gobiernos locales tienen mayores incentivos que les animan a buscar mejores soluciones para resolver los problemas locales. Por consiguiente, tienen más posibilidades de optimizar el uso de los recursos públicos y de buscar formas innovadoras de comunicarse con ellos. Se ha observado en América Latina un aumento progresivo de la descentralización que se tradujo en una creciente participación del gasto local en el gasto nacional (de 13% promedio en 1985 a 19% en 2005), o de los ingresos y gastos de los gobiernos locales sobre el Producto Bruto Interno de la región (de 5,5% en 2000 al 6,6% en el 2007).

 

Existe una marcada heterogeneidad entre las distintas ciudades que hay en el país (rurales o urbanas, capitales o del interior provincial, más pobladas o menos, más ricas o menos, etc.). ¿Cómo repercuten esas diferencias en la administración de los diferentes municipios? Es así. Partamos de la base que sólo el AMBA concentra a un tercio de la población, y Córdoba y Rosario que la siguen, son prácticamente diez veces más pequeñas. Además, la correlación entre urbanización y desarrollo económico varía ampliamente de una región a otra. La política urbana en Argentina merece ser cuestión de Estado para poder equilibrar estos desajustes entre regiones. Tenemos que aprender de países vecinos y federales como México o Brasil donde existe una política urbana nacional, con el estatuto de la metrópolis o el Ministerio de las Ciudades.

 

Hace años se discute acerca del traspaso de responsabilidades y de recursos entre la Nación y las provincias. ¿Hace falta dar ese mismo debate con los municipios? ¿Hacia qué dirección?

Sin dudas hace falta darlo. Gran parte de los presupuestos de los gobiernos locales se financian a través de un régimen complejo y obsoleto de transferencias intergubernamentales. La asignación primaria de las provincias a los municipios – es decir, la forma en la que los recursos se distribuyen entre la provincia y sus municipalidades- varía ampliamente entre el 12% y el 50%. El gasto público municipal total en Argentina ha pasado de un valor cercano al 2,8% del PBI en 1993-2008 a uno del orden del 3,7% del PBI en 2009-2013. Desde CIPPEC vamos a estar impulsando fuerte la necesidad de desarrollar sistemas de coordinación metropolitana para los 31 grandes aglomerados del país, donde se concentra el 66% de la población del país. Ese es el gran debate en términos de financiamiento de ciudades que deberíamos dar, porque es clave para que los intendentes puedan contar con herramientas para hacer frente, de manera mancomunada, a los grandes desafíos de desigualdad y cambio climático que nos presenta este siglo.

 

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