La Fed entró en la campaña

 

La salud de Hillary Clinton dominó la agenda política en Estados Unidos. Pero Donald Trump siguió con su actividad y volvió a demostrar que no es un candidato convencional y ayer declaró que la Reserva Federal estaba ayudando a Barack Obama con su política de tasas bajas. Trump sostuvo que Yellen “debería estar avergonzada” porque está haciendo lo que el Presidente quiere que haga. Esa afirmación sorprendió porque no hace mucho había elogiado a la titular de la Fed.

 

Republicanos y demócratas han discrepado en el Congreso sobre la política monetaria y el rescate a los bancos pero casi no hay antecedentes de un candidato presidencial imputándole a la Fed estar al servicio de las necesidades políticas de un gobierno y pidiéndole que suba las tasas.

 

Tradicionalmente la Fed buscó pasar desapercibida en los años electorales para que nadie pueda atribuirle haber tenido algún influencia en el resultado porque eso afectaría su independencia. Pero Trump quiere traerla al corazón de la campaña y aduce que al mantener las tasas artificialmente bajas, obligará a una suba más brusca en el futuro lo que afectará a la economía y deteriorá la imagen del próximo Presidente.

 

Otras voces

 

Dos funcionarios de la Fed hablaron ayer, y como se está tornando habitual, no dijeron lo mismo. Primero lo hizo el presidente del banco de Atlanta, Dennis Lockhart, que sostuvo que la economía estaba mostrado suficientes signos de fortaleza como para tener una “discusión seria” sobre una posible suba de tasas en la próxima reunión del organismo. Pocas horas después, la gobernadora de la Fed, Lael Brainard, dijo que había que “ser prudentes” con la suba de las tasas. Y si bien reconoció que el mercado de trabajo está sólido eso aún no se reflejó en la inflación que sigue lejos del 2% que es la meta de la autoridad monetaria. Según Brainard, los riesgos de un recalentamiento de la economía por no subir rápido las tasas son menores a los de un enfriamiento de la actividad como consecuencia de un endurecimiento monetario. Todo indica que los argumentos de Brainard prevalecerán por sobre los de Lockhart en la reunión de la Fed de la semana que viene.

 

Ayer también se escucharon opiniones con peso desde el sector privado. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase afirmó que era necesario subir las tasas, porque a su juicio, cuanto antes se normalice la política monetaria, mejor. Claro que no puede obviarse que la rentabilidad de los bancos mejora con tasas más altas.

 

 

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