La economía “volverá a crecer, y pasará pronto”

 

“Creo que Argentina volverá a crecer, y que pasará pronto”, escribió ayer Luciano Cohan, economista jefe de Elypsis, en su blog personal econserialcronico. blogspot.com.ar. Su visión se cimenta en dos diagnósticos: uno, sobre lo que pasó en el último tramo del kirchnerismo y, el otro, por lo que ocurrió en el arranque de las Macrinomics.

 

El estancamiento de los últimos años del kirchnerismo se originó en problemas en el lado de la oferta. En ese período, escribe Cohan, “Argentina no crecía por la escasez de dólares, de insumos importados, de energía, por la falta de expansión de la frontera agrícola o los stocks ganaderos, mineros o petroleros, por los costos de transacción implícitos en el cepo o en la administración opaca del comercio exterior o en la deficiente infraestructura de logística y comunicaciones. La producción argentina no pudo seguirle el ritmo a los agónicos cartuchos de demanda que el Gobierno derrochaba en apuntalar la actividad (…) El sistemático impulso a la demanda no generó crecimiento, sino solo presión sobre una oferta estrangulada”, dice.

 

El segundo diagnóstico es que, con Cambiemos, el problema pasó a ser la demanda, es decir, “el impacto contractivo de corto plazo del combo de políticas implementadas desde diciembre”. Explica Cohan: “La recesión de 2016 se explica, entonces, por un shock negativo de demanda. Devaluación, suba de tarifas, combustibles y tasas y liberación de precios reprimidos golpeo la capacidad de compra de los salarios. El ajuste fiscal del primer semestre, principalmente en obra pública, afectó la inversión y la política monetaria contractiva, inevitable tras la salida del cepo, hizo su aporte restringiendo la liquidez”.

 

“Es a partir de la combinación de ambos diagnósticos que soy optimista con el futuro cercano”, añade. En primer lugar, “porque creo que el shock negativo de demanda ha comenzado a revertirse. Con la baja de la inflación, la capacidad de compra de salarios, jubilaciones y política social comienza a recuperarse, la política fiscal ha tomado nuevamente un sesgo expansivo y la política monetaria se mueve a un terreno más laxo. El mundo cercano, mientras tanto, muestra también un panorama algo más alentador. Creo que las fuentes de contracción que operaron en contra en 2016 jugarán a favor en 2017”, dice.

 

En segundo lugar, “y mucho más importante que primero, el país experimenta, desde fines del año pasado, un brutal shock positivo de oferta, cuyo impacto es menos inmediato que el de demanda. La salida del default y del cepo, la baja de la tasa de descuento país y la caída de riesgo de crisis de balance de pagos, la extensión del horizonte de planeamiento, el acceso al financiamiento, una política comercial más laxa con los insumos”, explica, y concluye: “A diferencia de 2016, cuando el shock negativo supero al positivo, en 2017 ambos efectos jugarán en el mismo sentido y es muy probable que el país vuelva a crecer”.

 

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