Gobernadores (avalados por el Gobierno) en guerra con Massa y Carrió

Los líderes provinciales ya perdieron $50.000 M por la reforma al tributo y, hacia adelante, quieren contener la gallina de los huevos de oro.

Carrió presentó el pedido de juicio político contra Garavano

 

por Leandro Gabin

 

Si algo quedó en claro de la reunión que mantuvieron Alfonso Prat-Gay y Rogelio Frigerio con los ministros de Economía de las provincias es que todos (completamente todos) están en contra de los planes de Elisa Carrió (aliada de Cambiemos), Sergio Massa (opositor light), Hugo Moyano (que coquetea con un paro general) y Miguel Angel Pichetto (senador por el kirchnerismo) para modificar el Impuesto a las Ganancias.

 

Tal como anticipó El Economista, los cambios ya habían sido consensuados en la primera reunión del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal del 12 de septiembre pasado. Allí prometió Prat-Gay, con la venia de los gobernadores, que los cambios en las escalas iban a ser graduales (seguramente en un lapso de tres años) por el impacto fiscal. Lo que hicieron esta vez fue refrendar eso que se había prometido en aquella reunión.

 

Pero hubo condimentos adicionales. Según trascendió, los emisarios del Gobierno no pudieron prometer que Lilita, la aliada de Mauricio Macri, no intente fogonear su proyecto de Ganancias. Las modificaciones que pretende la ex ARI baja los recursos coparticipables mucho más que en el plan oficial. Los números que se manejan es que el plan de Carrió y el de Pichetto produciría una baja de recursos entre $ 35.000 millones y $ 50.000 millones anuales. Mientras que el Gobierno y las provincias no quisieran perder más de $ 25.000 millones o $ 30.000 millones al año por las modificaciones de Ganancias. Otro con un plan que tampoco les cierre a los gobernadores es el de Massa o el de Moyano. En esos casos los recursos caerían casi $ 100.000 millones.

 

En la torta de Ganancias, el Gobierno se lleva la mitad de lo que se recauda y las provincias se reparten el otro 50%. De ahí que nadie, incluso el oficialismo, quiere perder recursos. Pero saben en el entorno oficial que no es políticamente prudente salir a enfrentarse con Carrió o la CGT. En un año electoral como el que viene, tener frentes de conflicto con los aliados –o potenciales aliados– no es una fórmula recomendada.

 

Por eso es que el Gobierno “mandó” a las provincias a ser la voz cantante de estos cambios “light” en las escalas, que no mejorarán demasiado los ingresos de aquellos que pagan el tributo, pero que permiten un desfinanciamiento “gradual y razonable”.

 

“Ninguna provincia va a ceder a los pedidos de Massa o Moyano. Olvidate. No quieren perder más recursos coparticipables. Ellos están de acuerdo con nuestra propuesta y al final del día ellos manejan el Senado”, explicaba una fuente oficial al tanto de las tratativas.

 

“Además en las provincias más chicas y pobres, la gente no paga Ganancias porque los sueldos son muy bajos. Entonces lo único que pasa es que pierden recursos coparticipables, pero no aumenta el nivel de consumo. Todo lo contrario, se ajusta el gasto por los menores ingresos”, seguía razonando la fuente.

 

No hay plazos, ni trascendieron, sobre cuándo se empezarán a tratar estas modificaciones a Ganancias. Deberán convivir con los planes de otras fuerzas políticas en un tema sensible para los grandes centros urbanos, donde el tributo se siente más fuertemente.

 

Además, Macri en su campaña electoral fogoneaba que “nadie va a pagar Ganancias por su salario”, algo que ahora en el poder es políticamente inviable. Por eso que el Gobierno tratará de desgastarse lo menos posible y poner al frente de las críticas a las provincias, más necesitadas en no perder recursos. Con las modificaciones que hubo este año dejaron de repartirse $ 50.000 millones por este tributo. Los gobernadores quieren contener la gallina de los huevos de oro.

 

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