En camino hacia un índice Merval más democrático

Según las proyecciones del IAMC, a partir del 1º de octubre de 2016 el Merval pasaría a estar compuesto por 23 acciones, ocho más que la composición actual. La última vez que el índice Merval estuvo integrado por varias acciones fue en el primer trimestre del 2009.

 

por Gustavo Neffa (*)

 

Toda vez que el mercado accionario argentino atrajo a inversores importantes, y en especial del exterior, la acumulación se inició a través de ADR’s en Nueva York. Después se realizó a través de empresas del Merval 25 sin ADR’s y, finalmente, en las empresas del panel general por un arbitraje de precios relativos.

 

Ese proceso se fue dando en la Argentina en los últimos doce meses cuando los inversores olfatearon la posibilidad de que el cambio político era una posibilidad más concreta. Estamos en la tercera y última etapa, en la que las empresas de menos volumen operado (no siempre de baja capitalización, como es el caso de Ledesma o tantas otras empresas de bajo floating) empezaron a tener participación en los índices.

 

El recambio continuó y, según las últimas proyecciones del IAMC, a partir del 1º de octubre de 2016 el Merval pasaría a estar compuesto por 23 acciones, ocho más que la composición actual. La última vez que el índice Merval estuvo compuesto por varias acciones fue en el primer trimestre del 2009, en donde llegó a tener 24 acciones.

 

El aumento en el monto operado y la cantidad de transacciones de algunas acciones del panel general en los últimos seis meses haría posible un índice Merval más democrático y amplio, con la incorporación de Holcim (JMIN), Central Puerto (CEPU2), Carboclor (CARC), Endesa Costanera (CECO2), Celulosa Argentina (CELU), Petrolera del Conosur (PSUR), Telecom Argentina (TECO2) y Transener (TRAN), algunas de ellas incluso que reingresan luego de haber salido en algún momento este año.

 

Otras empresas sufrirían una caída importante en su ponderación como es el caso de Petrobras (APBR) que, si bien seguiría siendo la acción con más peso en el índice con el 16,98%, recortaría su participación en más de cuatro puntos porcentuales. Las otras que más caerían son Comercial del Plata (COME), Grupo Financiero Galicia (GGAL) e YPF (YPFD), las tres en más de dos puntos porcentuales. Cresud (CRES), en cambio, aumentará su participación en 3,76 puntos hasta convertirse en la cuarta compañía de relevancia, algo impensado tan solo unos trimestres atrás.

 

Todos estos cálculos son una proyección del IAMC faltando medio mes de datos, pero es un anticipo (ver tabla).

 

La compresión de spreads de los bonos locales acompañó la tendencia mundial en los últimos años, lo que incentiva aún más la búsqueda de alternativas para incrementar el rendimiento de los portafolios: el bono argentino de referencia a diez años (o más) ya se encuentra en el punto de menor rendimiento porcentual de los últimos quince años de historia (y más para atrás aún). La inversión de acciones en este contexto se revitaliza con el exceso de saldos monetarios que hoy existe.

 

Dicha expectativa de suba de las acciones choca con dos barreras interrelacionadas entre sí: el tipo de cambio no es competitivo y posee al menos 15% de atraso en términos reales. Argentina con este dólar deja de ser competitivo en muchas actividades, aunque recibió con beneplácito la quita de las retenciones a las exportaciones.

 

El segundo aspecto es la recesión en la cual nuestro país se encontraba hasta el actual tercer trimestre, el cual marcó la aparición de los primeros “brotes verdes”, indicando un punto de inflexión en forma secuencial a una larga caída de los ingresos en términos reales, es decir, teniendo en cuenta la inflación. Tampoco las ganancias crecieron como lo hizo la evolución de los precios y, en muchos casos, cayeron respecto al año pasado.

 

Aunque aún en valores elevados, la política de baja de tasas llevada a cabo por el BCRA será una ayuda para el costo de fondeo de las empresas. La tasa de la Lebac más corta se ubica en 26,75% y estimo que cerrará el año en 23%. A partir de ahí se daría además la normalización de la pendiente de la curva de rendimientos, hoy invertida.

 

La tendencia descendente de la inflación minorista de acuerdo a estimaciones privadas y oficiales será otro alivio para las empresas, y sobre todo una señal que reforzará el compromiso por parte de los inversores extranjeros de invertir en Argentina. Según la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), las expectativas de inflación para los próximos 12 meses habrían caído a 20% en septiembre, algo similar a los esperado para todo el 2017 según el consenso de privados recopilado en el REM del BCRA.

 

Estimaciones privadas prevén un repunte de la economía en el último trimestre del año y un crecimiento del PIB cercano al 3,5% en el 2017. A esto se le suma el contexto de bajas tasas de interés a nivel mundial, a pesar de la expectativa de que la Reserva Federal toque las tasas nuevamente en diciembre (algo largamente descontado). En ese marco, las acciones retomarán el camino ascendente, aunque tarde más tiempo de lo esperado.

 

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(*) Socio y director de Research for Traders (RfT) @gneffa

 

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