“El Gobierno no tiene capacidad de negociación”

Entrevista a Ana Natalucci, Doctora en Cs. Sociales.

 

“Vamos hacia un escenario de conflicto”, asegura la investigadora del Conicet y directora del Grupo de Estudios sobre Participación y Movilización Política del Instituto Gino Germani, Ana Natalucci, y explica que, a su juicio, el Gobierno abrió muchos frentes de disputa en un marco económico adverso. Por otro lado, la experta en sindicalismo considera que la CGT mantiene una posición ambivalente: mientras muestra moderación en la convocatoria a medidas de fuerza, entrega mensajes contundentes mediante declaraciones públicas y reuniones clave con sectores opositores.

 

¿Cuál cree que es la estrategia del Gobierno con los sindicatos, si es que la hay?

Para mí el Gobierno necesita tener una estrategia con la CGT en el sentido de que cualquier Gobierno necesita tener una relación con ellos. Lo que pasa es que el macrismo quiere avanzar con algunas cosas que sabe que la mayoría de los gremios va a rechazar, por ejemplo lo que tiene que ver con reforma laboral o con el plan de empleo joven. Entonces, me parece que más que un arreglo con la cúpula de la CGT –que ahí no tienen mucho margen porque hay mucho massista y los acuerdos van por otro lado– sí me parece que van a tener es una estrategia orientada a algunos dirigentes puntuales de las áreas por las que tienen mayor preocupación, por ejemplo Guillermo Pereyra, de petroleros.

 

¿Le va a alcanzar eso para contener el conflicto social?

Para mí no; para mí vamos hacia un escenario de conflicto.

Desde la CGT, por un lado, están diciendo todo el tiempo que no van hacia un conflicto, pero después en términos de acciones es bastante contundente lo que hacen. La semana pasada se reunieron con la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y adhirieron al pedido de declarar una emergencia social, lo que implica un cambio importante en la política de la central. También fueron al Congreso algunos gremios y parte de la conducción de la CGT, como Héctor Daer, a una reunión que convocó José Ignacio de Mendiguren –de la UIA y senador massista– por el tema de las importaciones. También hablaron mal del proyecto de ley de trabajo joven, de las suspensiones en el sector privado.

Por otro lado hay un anticipo de nuevos despidos en el Estado (un plan de revisión de 114.000 contratos) y aunque Andrés Rodríguez diga que no, que no vamos a un escenario de conflicto lo cierto es que hay muchas delegaciones de UPCN que creen que el Gobierno quiere anular el convenio colectivo de empleados públicos, con lo cual la consigna es ‘estamos en guerra con el macrismo’. Desde ese lugar a mí me parece que no hay manera de que el Gobierno revierta la idea del conflicto, poque no tiene capacidad de negociación con estos sectores; abrió muchos frentes, en un marco económico muy complicado.

 

¿Entonces, si quiere conservar el vínculo con los sindicatos el macrismo debe dar un giro estratégico?

El otro día (el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio) Monzó dijo que si seguían así iban a tener que pasar del timbreo al ring raje y mencionó que la banda festilindo, que es una denominación interna de uno de los grupos del Pro, que encabeza Marcos Peña, servía para el Gobierno de la Ciudad pero no para el nacional. Entonces, hay todo un intento del PRO –Frigerio, Monzó, Vidal y algunos poquitos otro– que están intentando tener algún tipo de acercamiento o con sectores del peronismo o con sectores sindicales. Después hay todo un sector con un discurso tecnicista de la política que creo que es inviable.

 

Usted dice que ya hay un sector interno del Gobierno que se está desmarcando de la estrategia oficial.

Sí. Además, por ejemplo en este tema de la preocupaciónde por las imporaciones de China, creo que el Gobierno no está viendo la discusión que se está dando adentro de los sectores dominantes. Hay sectores dominantes que están teniendo alianzas con los sindicatos, y eso ya pasó en el 2001 y en el 2002, por ejemplo entre la Cámara de Construcción y la Uocra; entre algunos sectores de la UIA y el Smata y la UOM. Hay ramas de actividad en que los empresarios tienen más relación con los sindicatos que el Gobierno.

 

¿Las concesiones que el Gobierno hizo hasta ahora son las que vienen retrasando el conflicto?

Es que para mí no hicieron ninguna concesión significativa, ninguna de las que habían dicho. El impuesto a las ganancias, en comparación con sacar las retenciones a los sojeros y a los mineros es insignificante, y no lo sacan. Incluso lo de las obras sociales, cuando uno lee la normativa que propuso el Gobierno tampoco está tan claro, hay mucho ruido en el medio. En una negociación corporativa vos tenés que tener algo para negociar, si no por qué el otro te daría algo.

Además hay que considerar la presión que tienen los dirigentes sindicales. Hay mucha movilización en las bases y la situación económica está muy complicada. Hoy no estamos en el ‘91 cuando veníamos de una hiperinflación, entonces los dirigentes sindicales tampoco la tienen tan fácil: o muestran una gran negociación con una gran concesión o tienen que salir a pelear.

 

¿Vamos al paro general, entonces?

Si convocás a un paro general, no tiene que moverse un alfiler porque si no es un fracaso, y la CGT viene de una fragmentación muy alta del kirchnerismo y todavía están rearmándose. De todas maneras, me parece que hay bastante acuerdo, que se ve reflejado en la adhesión de sindicatos a la marcha federal y en las reuniones. El 23 está el comité confederal y el 24 ya convocaron a un acto junto con la CTEP para anunciar medidas, con lo cual yo no sé si vamos ya a un paro nacional, pero sí a un escenario de conflicto.

Creo que también que hay pensar en cierta gradualidad de las medidas de fuerza. Parece que el paro general resolviera todo y la verdad que no es así: no lo resolvió con Alfonsín, no lo resolvió con Menem, con De la Rúa ni con Cristina. Yo creo que algunas declaraciones y algunas movidas como las de la semana pasada son muy significativas y alertan a ciertos sectores. Me parece que hay cierta progresión que se va a ir dando.

Por otro lado, creo que están cuidando las formas. Hay una estigmatización muy fuerte sobre los sindicatos y sobre el peronismo que supuestamente no deja gobernar, entonces me parece que hay una excesiva prudencia de los dirigentes sindicales para no volver a caer en lo mismo, porque si empezás con paros nacionales ahora es medio visible que el Gobierno no llega a concluir su mandato y eso es un problema político grave. Me parece que los dirigentes sindicales en eso tienen una excesiva responsabilidad institucional y está bien que la tengan.

 

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