El gasto confirma que se largó la campaña

 

Hay varias maneras de percibir que la campaña para las elecciones del 2017, cruciales para Cambiemos, ya ha comenzado. Una de esas maneras es observar las planillas fiscales. En agosto, el gasto primario creció nada menos que 38% interanual.

 

Los números no mienten: el gasto, coinciden los economistas, ha ingresado en una fase expansiva. Esto ocurre luego de un primer semestre en el que la suba del gasto primario estuvo más acotada y se movió en línea con los ingresos. Esa etapa quedó atrás y el Gobierno se ha puesto a gastar para ponerle un piso a la actividad y el empleo. A eso apunta la puesta en marcha de la obra pública pues la construcción fue uno de los sectores más castigados en los primeros meses de 2016. “Por un lado, el efecto de las recomposiciones salariales del sector público y el freno al incremento en las tarifas de gas impulsaron las erogaciones en concepto de salarios (+48%) y subsidios (+43%).

 

Por otro lado, el gasto de capital creció 74% respecto a agosto del año pasado, comenzando a concretar lo que se preveía respecto a la reactivación de la obra pública”, sostiene un informe difundido ayer y cuyo autor solicita off the record. “En los cuatro meses restantes del año esta aceleración del gasto de capital significaría una expansión real del 33%”, amplía.

 

La típica suba preelectoral del gasto público comenzó con antelación, toda una señal de que la preocupación oficial no son las cuentas públicas sino las urnas.

 

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